Wednesday, 21 de November de 2018

Martes, 19 Julio 2016 02:55

Problemas internos en el PRD por nueva dirigente




Written by  Gabriel Sánchez Andraca

La designación de Alejandra Barrales Magdaleno como dirigente nacional del Partido de la Revolución Democrática, pese a que no provocó enfrentamientos en la reunión nacional donde fue elegida por mayoría de votos, sí está dando lugar a declaraciones que indican descontento y rechazo de algunos grupos.


Se le acusa de haber sido impuesta, después de oscuras negociaciones por el jefe de gobierno de la ciudad de México, Miguel Ángel Mancera que llegó al gobierno de la ciudad de México como candidato del PRD, pero no es militante de ese partido; se dice y en esto destaca el senador poblano Miguel Barbosa Huerta, quien además es coordinador de los senadores perredistas, que con Barrales se abrirán las puertas a la alianza con el PAN para el 2018, lo que convertirá al partido de la izquierda en el mozo de estribo del partido de la derecha, una especie, señala, de PVEM con relación al PRI; Y tercero, no se concibe que la señora Barrales pueda lograr la unificación del PRD, algo sumamente necesario puesto que representa intereses contrarios a los de la mayoría de los militantes.

 

Según los perredistas poblanos lo primero que debe hacer es subsanar los problemas surgidos durante la elección, con el grupo de Pablo Gómez, que obtuvo 68 votos ocupando el segundo lugar. Pablo Gómez es una figura de la izquierda nacional surgida en el 68 cuando el problema que culminó en Tlaltelolco. Él abandonó la sesión del Consejo Nacional, por no estar de acuerdo con la forma en que se llevaban las cosas, pero ha sido un leal a su partido. Si logra eso se le puede allanar el camino, señalan.

 

Al grupo de Gómez pertenece Miguel Barbosa, que ha sido el principal opositor a Barrales por su propensión a aliarse con el PAN.

 

Los agresivos señalamientos que la Arquidiócesis Primada de México, a cargo del cardenal Norberto Rivera Carrera hace a través de su semanario Desde la Fe, no parecen ser los de una autoridad eclesiástica, sino los de una dirigencia política.

 

Y es que las reformas al 130 Constitucional, promovidas por el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari y “aprobadas” por el Congreso de la Unión dieron base a eso, a que la Iglesia Católica de México se comportara como el partido político que muchos de sus jerarcas siempre han querido ser.

 

Acusa al gobierno de emplear “retórica populista”. Otras frases contenidas en artículo publicado en el órgano oficial de la Arquidiócesis de México dicen: “el cinismo no puede ser más descarado, cuando los responsables de esas políticas menosprecian informes de organismos internacionales sobre la pobreza rampante, aseverando que se puede vivir holgadamente con 12 pesos diarios, es decir, 300 pesos mensuales”.

 

Señala el editorial del semanario, que “el presupuesto de egresos ya no debería amparar lujos irresponsables y salarios indecentes a burócratas que le han fallado al pueblo. No se puede seguir sosteniendo a partidos que disfrutan del gasto público: esto raya en la obscenidad al estar hundidos en los círculos más profundos de la desconfianza y desprecio entre los mexicanos”… Y todavía más, critica los sueldos de los ministros de la Suprema Corte de Justicia afirmando: “No es justo concederles prestaciones y compensaciones millonarias a quienes apoltronados y envueltos en carísimas togas de seda de más de medio millón de pesos, encubren su pragmatismo y favoritismo por ideologías que dinamitan instituciones del derecho, vulnerando preciadísimos valores sociales como el matrimonio entre un hombre y una mujer, la protección de la familia o el respeto a la vida de los niños en el seno materno”.

 

Y se sigue de frente el editorial que pasará a la historia del neoliberalismo mexicano, porque el primer gobierno neoliberal de este país, presidido por Carlos Salinas, fue el que regresó a la Iglesia Católica al escenario político, del que había sido borrada por don Benito Juárez y la generación de la Reforma, por los abusos de todo tipo que la jerarquía católica cometía en todo el país.

 

No todos los jerarcas católicos pretenden incidir en el gobierno civil. El más activo en esto es el de la Arquidiócesis de México.

 

Aquí en Puebla, el arzobispo don Víctor Sánchez Espinosa ha tenido un actuar mesurado, respetuoso: al hablar sobre el problema de los pueblos del llamado “Triángulo Rojo”, donde operan los “chupaductos” y de los graves problemas de inseguridad que confrontan los habitantes de la zona, “invita a las autoridades” a que investiguen el problema y procedan conforme a la ley.

 

Sobre la desairada manifestación convocada por grupos de derecha para protestar contra los matrimonios gay, el semanario de la Arquidiócesis de Puebla señala que fue una manifestación por la unidad familiar. En la nota referente a este acontecimiento, no se hace referencia a la iniciativa presidencial ni se mencionan “grupos gay”.

 

Como dijera el danzón de hace unas décadas: “Si Juárez no hubiera muerto…” pero por desgracia murió un 18 de julio, como ayer, de 1872, fecha que en Puebla pasó desapercibida oficialmente, aunque grupos de masones lo recordaron en diversas ceremonias.

 

Pero címo no van a estar envalentados algunos de los más reaccionarios jerarcas de la Iglesia Católica, si saben que el actual gobierno de la república, no tiene ninguna habilidad para defenderse; que el presidente de la República, priista, comulga devotamente en la Basílica. Vicente Fox (panista) no lo hizo, porque estaba excomulgado, junto con su mujer Marta Sahagún por ser divorciados, hecho al que nunca se refirió el Semanario Desde la Fe.

 

Tampoco lo hizo Felipe Calderón, (panista también) porque vio que a su antecesor y correligionario, le fue como en feria por exhibirse televisivamente cada ocho días, asistiendo a misa.

 

La política, decía don Jesús Reyes Heroles, es forma y fondo y los actuales gobernantes ya han eliminado las formas… y también el fondo.

 

Falleció ayer don Rafael Aguilar Talamantes, un político de izquierda, creador y dirigente del Partido Socialista de los Trabajadores y del partido Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional.

 

Fue formador de muchos políticos de izquierda y siempre luchó por sus ideales que muchas veces no coincidieron con los de otros líderes progresistas. Los dirigentes y militantes de la Central Campesina Cardenista afirman que su tesis de llegar al socialismo por la vía constitucional sigue vigente.

 

 

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