Sunday, 19 de September de 2021

Miércoles, 17 Agosto 2016 03:28

El PRI sufre la sucesión presidencial descontrolada de Peña Nieto




Written by  Arturo Rueda

Luego, este descontrol baja a los grupos regionales y se observa claramente en el enfrentamiento abierto que traen el grupo de Blanca-Estefan contra Lastiri. La manzana de la discordia es la delegación de Sedesol, ya que los primeros desean la cabeza de Juan Manuel Vega Rayet y ayer, en una reunión de trabajo, le pidieron su cabeza. Estefan se siente parte del grupo de Luis Videgaray —lo es sólo periféricamente— y Lastiri tiene vínculos fuertes con Osorio Chong a través de Jorge Márquez.


La sucesión presidencial de Enrique Peña Nieto está fuera de control y los grupos del tricolor abandonan la ortodoxia para tomar posiciones ante el vacío de poder. El enfrentamiento futurista entre el grupo de Luis Videgaray y el secretario de Gobernación ya es épico porque arrastra a los grupos locales en la conformación de bandos. La muestra de ese descontrol es que incluso personajes menores como Ivonne Ortega ya recorren el país publicitando sus aspiraciones, tal y como ocurrió en Puebla el sábado pasado.

 

Se ignoraba que los priistas pudieran opinar en una sucesión presidencial controlada por un presidente emanado del PRI. Por ejemplo, las declaraciones de Alejandro Armenta en el programa Foro de Expresión son una total heterodoxia: “voy con Miguel Ángel Osorio Chong… el secretario de Gobernación debe ser el candidato del Partido Revolucionario Institucional a Los Pinos”, afirmó de acuerdo con la columna Rumor Sin Fronteras de Gerardo García.

 

No sorprende que el chivo en cristalería de Acatzingo se la quiera jugar con el titular de Segob: al fin y al cabo le dio cobijo en su dependencia como director del Registro Nacional de Población y luego le dio todo el apoyo para ganar el distrito de Tepeaca y convertirse en diputado federal. En este sentido, es un acto de lealtad y agradecimiento.

 

Lo novedoso es que los priistas de todos los niveles debatan en público quién debe ser candidato del PRI para el 2018 cuando, teóricamente, es una prerrogativa exclusiva y facultad metaconstitucional del presidente. Subrayo: debaten en público y toman posiciones. No es cuestión de rumor palaciego ni debate de café.

 

Ante los jóvenes del Icadep en Puebla, la ex secretaria general del CEN del PRI reconoció nuevamente sus deseos de estar en la boleta del 2018 para competir por la silla presidencial, después de enfatizar que cualquier cargo público para el que se ha postulado ha triunfado, no sólo en Yucatán sino también en el ámbito federal.

 

Si Peña Nieto no sabe qué hacer con el país, mucho menos sabe qué hacer con su partido para conducir la sucesión que se la ha salido de control tras los resultados del 5 de junio. Beltrones le dejó tirada la chamba de dirigente del partido, y eso agudizó que el Presidente se quedara con dos cartas: Miguel Ángel Osorio Chong y Luis Videgaray.

 

Sí: el secretario de Hacienda vuelve al ruedo pese a que no es competitivo en ninguna encuesta. De hecho, el más competitivo es el titular de Segob, y aun así, se va al tercer lugar al lado de Margarita Zavala y Andrés Manuel López Obrador.

 

Videgaray es aborrecido por el empresariado nacional tras la reforma fiscal, además que posee sus propios conflictos de interés revelados por The Wall Street Journal. Aun así, aliado a Nuño y Meade han decidido que les toca la candidatura presidencial. El primer paso fue colocar a uno de sus incondicionales en la presidencia del PRI, a Enrique Ochoa Reza, un novato político. Pero el presidente le concedió la posición al grupo de Videgaray y no a Osorio Chong.

 

Luego, este descontrol baja a los grupos regionales y se observa claramente en el enfrentamiento abierto que traen el grupo de Blanca-Estefan contra Lastiri. La manzana de la discordia es la delegación de Sedesol, ya que los primeros desean la cabeza de Juan Manuel Vega Rayet y ayer, en una reunión de trabajo, le pidieron su cabeza.

 

Estefan se siente parte del grupo de Luis Videgaray —lo es sólo periféricamente— y Lastiri tiene vínculos fuertes con Osorio Chong a través de Jorge Márquez. Es parte de su proyecto, y el enfrentamiento entre el secretario de Hacienda y el de Segob baja a Puebla con motivos tan abiertos como la delegación de Segob. Y esa pugna se reproduce en todo el país.

 

Hasta ahora, Peña Nieto asiste estupefacto y no entiende porqué perdió el control. Si fuera un lector atento de Jorge G. Castañeda en La Herencia, habría entendido que toda sucesión solamente con dos corredores es una sucesión destinada a fracasar, ya que al ser bipartita se dedican a destruirse mutuamente.

 

En cambio, la sucesión de tres corre más fluida ya que permite mantener equilibrado el golpeteo entre los grupos, así como ocultar el misterio del tapado. Su tercer corredor ya eliminado, Aurelio Nuño, en realidad era parte de Videgaray, con lo que la carrera volvió a quedar reducida a dos. Y no hay tercer corredor a la vista, ya que Beltrones planea correr por fuera, y si es necesario, aliarse con López Obrador o el PAN calderonista.

 

El 5 de junio, el PRI perdió 7 estados, pero también la estabilidad de la sucesión presidencial. Osorio Chong y Videgaray colaboraron en destruir a Beltrones, pero ahora se enfrentan como perros de presa mientras la desaprobación de Peña Nieto alcanzó el techo histórico del 77 % según la encuesta de Reforma. ¿Puede inventarse un tercer corredor que le permita recuperar el control?

 

 

 

 

 

 

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