Wednesday, 21 de October de 2020

Jueves, 25 Febrero 2016 03:15

Compañeros de trabajo evitan opinar sobre Samai

Docentes y administrativos guardan silencio por respeto a su memoria y el dolor causado a su familia. Mientras los empleados y conocidos de Rafael Portillo también se niegan a hablar del tema y fingen demencia al ser cuestionados sobre la personalidad del sujeto que en próximas horas será procesado por feminicidio.

  • Alberto Melchor / @AlbertoMelchorM


Tras el asesinato de Samai Márquez Salgado, a manos de su pareja Rafael Portillo Abundis, el pasado fin de semana, sus ex compañeros de trabajo en el Instituto Vanderbilt optaron por reservarse sus opiniones acerca de la joven que laboraba como auxiliar docente, por respeto a su memoria y al dolor que causó a su familia el caso que consternó a los poblanos. 


En una visita realizada por CAMBIO se conversó con algunos de sus compañeros docentes en la institución educativa, los cuales reconocieron el aspecto laboral de la joven originaria de Libres y egresada de la Licenciatura en Psicología Educacional en la UPN, institución para la que también prestó sus servicios. 


Pese a que pasó por baches laborales, el puesto que desempeñaba le permitía ejercer de alguna manera la profesión para la que llegó a Puebla sola para estudiar y dejar la seguridad de su hogar en Libres, pasos que siguió años después su hermana con quien vivía en un departamento propiedad de sus padres en el fraccionamiento Los Héroes. 


Según algunos de sus compañeros docentes y administrativos, supieron del caso a través de la familia de Samai, quien los contactó tras la desaparición para pedir información que pudiera aportar sobre su paradero, sin embargo, no contaban con mayor información de ella y fue a través de los medios de comunicación que se enteraron del trágico desenlace que tuvo su ex compañera. 


A pesar de que todos los que la estimaban inundaron las redes sociales con su foto acompañada de la leyenda “se busca”, esto no fue suficiente para encontrar a Samai antes de que fuera asesinada por un grupo de sujetos contratados por su pareja, Rafael Portillo Abundis. Éste declaró que sólo quería “darle un susto” pues no quería asumir su paternidad ni dejar a su esposa con quien ya tenía una pequeña hija. 


Empleados de Portillo Abundis, en cerrazón total 


Mientras que los seres queridos de Samai exhiben en cualquier oportunidad la injusticia de la que fue víctima la joven con dos meses de embarazo, los empleados y conocidos del feminicida se niegan a hablar del tema y fingen demencia al ser cuestionados sobre la personalidad del sujeto que está a la espera de ser procesado por feminicidio. 


Una de las empleadas del “Ego Gym”, del cual Rafael era copropietario junto con su esposa, se negó a hablar del tema cuando este medio los buscó para conocer un poco más del perfil del feminicida, a quien algunos señalan como una persona sumamente sociable, pero que a la vez, en redes sociales también han exhibido sus actos de prepotencia. Inclusive se abstuvieron de hablar acerca de las diligencias realizadas la mañana de este miércoles en el establecimiento donde él habría conocido a Samai y en donde habrían comenzado la relación extramarital, tras fungir como su entrenador personal.


Algunos de los locatarios de la Plaza Camerinos, donde se ubica el gimnasio, señalaron que sí conocían de vista a Rafael, pero que desde que traspasó su purificadora de agua hace poco más de tres semanas, se le había visto más tiempo encerrado en el gimnasio donde muy pocas veces iba su esposa.