Jueves, 23 de Mayo del 2024
Indicador Político

Si alguna prueba necesitaban los legisladores para entender la urgencia de una ley de seguridad interior, los conflictos violentos provocados por huachicoleros en la autopista México-Puebla, la guerra al seno del cártel de El Chapo y la violencia criminal de resistencia en Reynosa probaron que el crimen organizado no es delincuencia común sino acciones delictivas que desafían no a la policía sino a la soberanía del Estado.

A pesar de engaños, distracciones, desprecios, gestos malhumorados y una agenda que no varía, el gobierno mexicano no sólo parece no entender el juego bilateral de Donald Trump, sino que insiste en mantener la dependencia geopolítica, social, económica y de seguridad nacional de los Estados Unidos.

A pesar de la decisión del presidente Donald Trump de revisar el tratado de comercio libre con México y Canadá, el gobierno mexicano carece de opciones ya que no ha redefinido las áreas que pudiera aprovechar e irá a la revisión para que todo siga igual.

Derrotada la presencia originaria de los indios en el norte, diezmada y autoliquidada la población afroamericana y sin preocupaciones por la baja estancia de comunidades orientales, la principal preocupación de la población anglosajona en los EE UU la constituye la población hispana, mayoritariamente mexicana.

Los primeros cien días de gobierno de Donald Trump han dejado una advertencia inocultable: el virus de la autodestrucción del sistema político de los EE.UU. o, si se quiere, la protesta liberal le ha quitado al gobierno estadunidense la máscara de representación del faro de la libertad, la democracia y el paraíso.

Aunque no es un tema que motive a las masas a participar, la corrupción de casos escandalosos ha encontrado en la disidencia, la oposición y los antisistémicos el tema para arrinconar al presidente Peña Nieto y para marcar a su candidato presidencial priista como la tapadera transexenal.

Aunque la elección de gobernador mexiquense es local, los medios la han llevado al primer pulso nacional con el enfrentamiento entre el PRI y la sombra presente de López Obrador. El 2018 se apareció en el instituto electoral mexiquense en el debate del martes en cuando menos tres puntos:

Más que un cuatro a un activo lopezobradorista, el caso de la legisladora y candidata a alcalde Eva Cadena es producto del estilo de Andrés Manuel López Obrador de hacer política a base de dinero. En reuniones privadas ha dejado claro que la política se hace justamente con dinero (a la manera de Carlos Hank) y entonces sus seguidores han salido con la intención precisamente de conseguirle fondos al líder.

El esfuerzo del Instituto Belisario Domínguez del Senado para editar el Atlas de la Seguridad y la Defensa del 2016 fue inútil y la reciente ola criminal no conmueve a nadie. La negativa de diputados y senadores para legislar sobre seguridad interior mostró la nula capacidad de los legisladores para entender la crisis de seguridad pública como crisis de legitimidad y poder del Estado.

Si bien la autoridad policial en la ciudad de México ha dado un paso audaz en reglamentar el uso de la fuerza contra la protesta social para garantizar derechos, ahora corresponde a los manifestantes autorregularse para garantizar la convivencia y evitar que la capital estalle cualquier día en violencia callejera.

El principal problema que enfrenta la inseguridad es el dominio mediático de las circunstancias. Ahora que se niega la ley de seguridad interior para forzar al retiro del ejército de las labores vinculadas a la seguridad nacional contra el crimen transnacional, hay datos que debieran alarmar.

La gran evaluación del saldo hasta la fecha de la guerra del Estado contra el crimen organizado que comenzó en 1984 (guerra y criminalidad) se puede plantear en una pregunta capciosa: si hay más delincuentes dados de baja, ¿por qué ha aumentado la violencia?

Está científicamente comprobado que el PRI es el único partido que se tropieza muchas veces con la misma piedra, aunque también hay evidencia comprobable que el problema no es la piedra sino el partido.

La crisis en la gestión de gobernadores de los tres principales partidos es, quiéranlo o no, responsabilidad directa del presidente de la república en turno en el sistema presidencialista. El trabajo fue fácil cuando el presidente ponía gobernadores, pero fue complicado cuando los gobernadores se pusieron a mismos.

El sorpresivo arresto del exgobernador veracruzano Javier Duarte de Ochoa en un tranquilo hotel de Guatemala tiene una serie de detalles que pudieran explicarlo:

Justo el día en que se instaló formalmente el comité coordinador del Sistema Nacional Anticorrupción, en la Procuraduría General de la República ocurrieron tres hechos que evidenciaron que ese organismo nació muerto: