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Indicador Político
Domingo, 03 Septiembre 2017 20:58

México: el Príncipe y los intelectuales

En estos días está circulando en México un documental realizado a partir de una fotografía; en ella aparecen el presidente Carlos Salinas de Gortari con los escritores Gabriel García Márquez, Héctor Aguilar Camín, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska y varios periodistas conocidos localmente. El documental, realizado por Diego Enrique Osorno y Alexandro Aldrete no sólo ha despertado viejas rencillas, sino que abrió de nueva cuenta el expediente de las relaciones entre los intelectuales y la política en México.

Metidos todos a impulsar a Ricardo Monreal Avila como una lanza de confrontación contra Andrés Manuel López Obrador, pocos se han tomado el tiempo para analizar el trasfondo de la encuesta –cuchareada o no– que impuso a Claudia Sheinbaum como candidata capitalina de Morena vía el dedazo del caudillo.

La confianza del presidente Enrique Peña Nieto en un escenario favorable para el PRI en el 2018 depende de que las variables permanezcan constantes. Sin embargo, en el corto plazo existen cuando menos tres liebres que saltarán para afectar las posibilidades priistas en el 2018.

El periodo económico del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto comenzó con la expectativa del Pacto Por México (PPM) con la segunda gran generación de reformas estructurales y terminará con el fracaso del tratado de libre comercio con los EEUU y Canadá, lo mantenga o deshaga Trump: una tasa anual sexenal promedio de PIB de 2.2 por ciento.

A partir de que su pensamiento estratégico cabe en un tuit, el presidente Donald Trump no acaba de entender que el tratado de libre comercio con México no se resume en el déficit presupuestal estadunidense, sino que es el ancla mexicana para superar el nacionalismo ‘antigringo’, el aislacionismo económico y el estatismo.

A pesar de las evidencias de que el proceso de selección del candidato de Morena a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México era un engaño de López Obrador porque trataba de esconder un dedazo al más puro estilo del viejo PRI, la designación de Claudia Sheinbaum fue producto de una encuesta desconocida y se anunció por twitter.

La salida de la Casa Blanca del supremacista Steve Bannon implicó replanteamiento estratégico de Donald Trump no tanto por las presiones liberales sino en función de las elecciones legislativas del 2018 y de su candidatura a la reelección en el 2020.

En muchas encuestas previas a la designación del candidato de López Obrador al gobierno de la Ciudad de México se han tenido resultados diversos: alguna de ellas da como ganador a cualquiera de la terna central. Ello quiere decir que una encuesta es el camino más inexacto para resolver una candidatura.

Como ocurrió en el 2006 y el 2012, Andrés Manuel López Obrador hace las cuentas de la lechera para ganar las elecciones antes de las fechas oficiales y creerse sus propias contabilidades. Pero como los números no mienten, no es lo mismo porcentajes en encuestas que votos constantes y sonantes.

Si los ataques nazis y racistas en Charlottesville-Virginia y los atropellamientos en Barcelona son absolutamente condenables y no tienen un gramo de justificación, cuando menos es importante explicar que detrás de ellos hay una realidad política, social y geopolítica que debe incorporarse a cualquier análisis racional.

Desde que la política mexicana salió de la oscuridad del poder, el proceso de nominación del candidato presidencial del PRI –la esencia del sistema político priista y del presidencialismo absolutista– transitó de la adivinación al análisis.

Con la acumulación de evidencias de que ha fracasado en el aprovechamiento del Tratado de Comercio Libre con los EE UU y Canadá, México acude a la decisión perentoria del presidente Donald Trump de revisarlo para buscar más ventajas para la economía estadunidense. Pero México llega sin tener definida una política integral de comercio exterior.

Si las ideas y la razón son antónimos de salvajismo animal en una sociedad humana, el caso de la escritora e intelectual Guadalupe Loaeza forma parte de la impotencia de la inteligencia: las imágenes hechas públicas por ella donde aparece apuñalando una piñata del presidente Donald Trump constituyen un caso para la psiquiatría social como un ejemplo de la personalidad fascistoide de la violencia como arma de la razón.

La mejor conclusión de la fiesta de la XXII asamblea nacional del PRI fue el contraste –para no usar otro calificativo– entre los documentos que señalan una propuesta popular y social de desarrollo con la cola de priistas para tomarse un selfie con el que consideraron pre destapado candidato presidencial priista-peñista para 2018-2024: José Antonio Meade Kuribreña.

Pues a pesar de las argumentaciones que minimizan la crisis de seguridad porque dicen que es pública –es decir: policiaca– por la declinación de los cárteles transnacionales del crimen organizado, el hecho es que como nunca antes la seguridad pública es seguridad interior; es decir, tiene que ver con la estabilidad social.

Como estaba previsto, el debate previo, durante y después la XXII asamblea del PRI fue un circo mediático; los priistas cambiaron las partes más sensibles de los estatutos para que las cosas siguieran igual.