Jueves, 16 de Septiembre del 2021

Tlaltenango es la bodega del huachicol

Tlaltenango es la bodega del huachicol
Martes, 28 Marzo 2017 02:41
Staff / CAMBIO

En los últimos diez años, esta demarcación ha cambiado radicalmente. En este pueblo no hay más opciones que emigrar a los Estados Unidos o emplearse como chalán de los huachicoleros, en alguna de sus bodegas de combustible robado.



En Tlaltenango los pobladores sólo tienen dos opciones para progresar: irse de ‘mojados’ a Estados Unidos o convertirse en ‘chalanes’ de los huachicoleros para cuidar sus bodegas clandestinas.


En este poblado abundan las bodegas improvisadas para almacenar hidrocarburo directo de Coronango. El pasado 26 de enero, una de estas bodegas estalló a tan sólo un par de cuadras de la comandancia, sin que los elementos policiales se presentaran.


En los últimos diez años, Tlaltenango pasó de ser un pueblo de campesinos a convertirse en una gran bodega de huachicol y autos robados.


De acuerdo con datos de esta población de 10 mil habitantes, colindante con el estado de Tlaxcala, siempre ha sido considerada una localidad donde se esconden los delincuentes,  empleada por el propio crimen organizado para resguardar la mercancía robada, incluyendo combustible de procedencia ilícita.


En los últimos años, han proliferado los almacenes de huachicol que se distribuye por los municipios aledaños, hasta llegar a la capital.


Al recorrer las calles de Tlaltenango, es evidente el contraste entre la pobreza que predomina en el municipio y los lujos en ascenso, con grandes casas y depósitos de cerveza.


Cambio Regionales recorrió la localidad un lunes por la mañana. Las misceláneas y depósitos de cerveza estaban abarrotadas por grupillos de hombres, trepados en camionetas del año, con narco corridos del Komander a todo volumen.


El municipio es gobernado por el panista Armando Actual, y de acuerdo con datos de la Sedesol, se encuentra entre las comunidades poblanas con alto grado de marginación. Sólo cuenta con un centro de salud que opera de nueve de la mañana a tres de la tarde, y el servicio de recolección de basura es irregular. Tiene tres patrullas, que generalmente permanecen estacionadas frente al Palacio Municipal. 


Tlaltenango es una bomba de tiempo


En Tlaltenango no hay trabajo, sólo dos industrias en las que laboran quienes deciden ganarse la vida honradamente, menciona Isidoro T. quien agrega; “el que quiere progresar o se va de mojado o lo ocupa la delincuencia, porque vendiendo alfalfa o criando animales ya no se mantiene a una familia”.


En este poblado hay cuando menos una docena de casas viejas que son utilizadas como bodegas de huachicol. Las propiedades son custodiadas día y noche por hombres armados, afirman fuentes anónimas que aseguran que dentro de estas bodegas hay deshuesaderos de vehículos.


En esos dichos clandestinos se desvalijan los autos robados, para distribuir las piezas  y venderlas en zonas como la 46 poniente, en Puebla capital.


Los entrevistados coinciden que el pueblo es una bomba de tiempo, en donde sólo basta un descuido para que las bodegas exploten. Consideran que la falta de medidas de seguridad, y la cantidad de combustible que almacenan, hacen vulnerable a toda la comunidad.


 


Aunque es evidente que la mafia del huachicol rige en Tlaltenango, a diferencia de los municipios del Triángulo Rojo e incluso Coronango, aquí no se han llevado a cabo operativos sorpresa con la Policía Estatal.