Jueves, 21 de Noviembre del 2019
Lunes, 07 Octubre 2019 01:58

De rector a rectorcito

De rector a rectorcito Escrito Por :   Arturo Rueda

Supongo que al rectorcito se le hicieron las piernas de gelatina tras escuchar al Presidente, pues ahora se encuentra en manos del gobernador, ese gobernador Barbosa al que aborrece, con el que no se ha reunido, ni le ha ofrecido una propuesta de trabajo conjunto, ni se ha parado en sus Martes Ciudadanos. El día que el rectorcito Esparza se reúna con el gobernador, lo va a hacer de rodillas.


 

Alfonso Esparza comenzó como rector la semana de su segundo informe y la terminó como rectorcito.

 

Hoy es una figura disminuida, quebrada y desprestigiada al que le quedó enorme el proscenio del Auditorio del Complejo Universitario, donde apenas habló 15 minutos mientras afuera del recinto había un dispositivo de alta seguridad en temor a posibles manifestaciones en su contra.

 

Ni siquiera la presencia de la compañera Beatriz Gutiérrez pudo hacer que la figura del rectorcito creciera, pues horas antes el Presidente de la República había dictado sentencia acerca del escándalo Lobos luego de que unos de su palafreneros —Jesús Arroyo— tratara de inducirle una respuesta, en vez de hacerle una pregunta.

 

En el arranque de su gira por Puebla, López Obrador delegó en el gobernador Luis Miguel Barbosa atender el escándalo de los Lobos: “lo conozco, confío en él, sé que no permitirá que haya ni impunidad ni corrupción”.

 

Supongo que al rectorcito se le hicieron las piernas de gelatina tras escuchar al Presidente, pues ahora se encuentra en manos del gobernador, ese gobernador Barbosa al que aborrece, con el que no se ha reunido, ni le ha ofrecido una propuesta de trabajo conjunto, ni se ha parado en sus Martes Ciudadanos.

 

El día que el rectorcito Esparza se reúna con el gobernador, lo va a hacer de rodillas.

 

Y entre más se dilate, más habrá avanzado la integración de la carpeta de investigación que amenaza con arrastrar a varios.

 

Con la espada de Damocles sobre su cabeza, al rectorcito se le quitó lo gallo. Se empequeñeció, olvidó su discurso incendiario en defensa de la autonomía universitaria… para robar.

 

Del Gobierno federal le enviaron como representante a una funcionaria de tercer nivel: directora. Para llorar.

 

Del gobierno estatal, ni representante le mandaron.

 

En ese enorme proscenio se vio a un rector debilitado a quien sólo le quedó la presencia de la compañera del Presidente, Beatriz Gutiérrez Muller, quien es investigadora de la BUAP.

 

Tan rector de miniatura fue que Esparza repartió frenéticamente la fotografía en la que Beatriz le alza la mano, poniéndola como escudo de un escándalo del que ella no está enterada ni documentada. Si le dio su versión y ella le creyó, lo hizo de buena fe. Pero el tema está en la cancha de Fiscalía.

 

Pero suponiendo sin conceder sobre la trascendencia de su presencia, ¿le alcanza eso a Esparza para sobrevivir?

 

 

No, si el presidente ya dijo que no habrá impunidad ni corrupción en el caso. Y que vigilar el tema le corresponde al gobernador.

 

Lo que al rectorcito no se le quitó fue lo cínico.

 

Delante de la esposa del Presidente, y luego de su pausa dramática para señalar que se haría cargo de las denuncias penales en su contra, afirmó que el patrimonio universitario debería ser defendido por toda la comunidad

 

 

Eso suena muy bien, pero es pura demagogia del rectorcito.

 

¿Por qué toda la comunidad debe defender el tema de Lobos si él y sólo él decidió la venta del equipo a Mario Mendívil?

 

No hay prueba de que el Consejo Universitario avalara la venta de Lobos BUAP ni autorización de la firma de los dos contratos con los que se desprende del equipo en favor de Garden Teas.

 

Hoy están en pleito, pero cuando eran cuates Esparza decidió en completa soledad firmarle la propiedad del equipo a Mendívil.

 

No consultó a la Comunidad ni al Consejo Universitario.

 

Tomó solito la decisión.

 

Y no lo hizo porque Lobos BUAP Asociación Civil nunca fue parte de la BUAP, porque no hay un decreto de creación del Consejo Universitario como empresa parauniversitaria.

 

Sobre eso radica la controversia: el equipo de futbol nunca formó parte —jurídicamente— del patrimonio de la Universidad, sino de una AC en la que participaban como socios Alfonso Esparza, Luza Esparza, Pepe Hanan, Rafa Cañedo, El Lobo Henaine y algunos más, todos como personas físicas y no con un mandato del Consejo Universitario ni nombramiento.

 

¿Por qué ahora llama el apoyo de la comunidad?

 

Al rectorcito, pues, se le hace tarde para atender su carpeta de investigación.

 

Y quizá para formarse esta noche afuera de Casa Aguayo para ser recibido en el Martes Ciudadano por el gobernador Barbosa.

 

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