Jueves, 17 de Junio del 2021

ASE auditará recursos que Esparza desvió a Lobos BUAP entre 2012-2017 sin reabrir cuentas

Miércoles, 18 Diciembre 2019 03:31
ASE auditará recursos que Esparza desvió a Lobos BUAP entre 2012-2017 sin reabrir cuentas

La Auditoría Superior del Estado (ASE) ya se prepara para la revisión de los recursos que el rector Alfonso Esparza desvió hacia la asociación civil Lobos BUAP desde 2012 hasta 2018, sin necesidad de reabrir las cuentas públicas de esos años, amparado en el Artículo 42 de la Ley de Fiscalización Superior de Puebla.

Carlos Cózatl

@cr_cozatl



 


La Auditoría Superior del Estado (ASE) se prepara para auditar los recursos que el rector Alfonso Esparza desvió a la asociación civil Lobos BUAP desde 2012 hasta 2018 sin necesidad de reabrir las cuentas públicas de esos años, amparado en el Artículo 42 de la Ley de Fiscalización Superior y Rendición de Cuentas para el Estado de Puebla.


De acuerdo con ese artículo, la Auditoría Superior podrá “solicitar y revisar, de manera ‘casuística y concreta’ información y documentación de ejercicios anteriores al de la Cuenta Pública en revisión, sin que por este motivo se entienda, para todos los efectos legales, abierta nuevamente la Cuenta Pública”.


Fuentes de la auditoría señalaron que el ejercicio de esa facultad revisora se hará amparado en el Artículo 72 de la misma ley que señala que “Cualquier persona podrá presentar denuncias fundadas cuando se presuma el manejo, aplicación, custodia irregular o desvío de recursos públicos estatales o municipales y demás que competa fiscalizar a la Auditoría Superior, en los supuestos previstos en esta Ley”.


Actualmente, la Fiscalía General del Estado tiene abierta la carpeta de investigación 482/2019/FECC/UI-A-III en contra del rector Alfonso Esparza Ortiz. En el marco de esa denuncia penal, la FGE dio vista a la ASE para allegarse de más elementos sobre el presunto desvío de 464 millones de pesos a favor del Club Lobos.


Tras el análisis, los especialistas de la ASE encontraron cinco elementos casuísticos y concretos para iniciar la revisión que abarca desde el año 2012, cuando se entregaron 46 millones de pesos a Lobos BUAP AC, hasta 2017, cuando desde las arcas universitarias salieron 177 millones a favor del equipo de futbol.


Falta de certeza en el ejercicio de los recursos


Entre esas cinco causales, sobresale la falta de certeza en el ejercicio de los recursos públicos, pues no existe claridad de cómo fueron auditados y tampoco cómo fueron gastados por la propia AC. La suma total de recursos transferidos entre 2012 y 2017, han comprobado los funcionarios de la ASE, es de 464 millones 656 mil 398 pesos a favor del equipo de Lobos, siendo el 2017 el de mayor beneficio, al inyectar 177 millones 48 mil 326 pesos cuando ya la franquicia se encontraba en manos de la hija del rector de la universidad, mismos que fueron utilizados para solventar el Ascenso del equipo licántropo al máximo circuito del futbol mexicano.


Fraude en la constitución de Lobos BUAP AC


De acuerdo con documentación en poder de CAMBIO, en mayo de 2011 se constituyó en sociedad Club de Futbol Lobos BUAP S de RL de CV, con el objeto social de administrar, dirigir y representar al club mexicano de futbol profesional denominado Lobos BUAP, que contaba con un capital social de tres mil acciones dividido entre dos socios: José Juan Jiménez García y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, quien contaba con dos mil 997 acciones de la sociedad.


Cinco meses después se comenzó a fraguar la ‘estafa’ en contra de los universitarios, pues el ex rector Enrique Agüera, quien también será investigado por las autoridades, acompañado de Damián Hernández Méndez, José Juan Jiménez García, Roberto Ruiz Esparza, Teresa Ríos Fuentes y Alfonso Esparza Ortiz, tesorero de la institución, desaparecieron dicha sociedad y conformaron Club Lobos BUAP AC, paradójicamente eliminando a la universidad de la sociedad, a pesar de que el nombre de ésta se encontraba dentro de la organización.


Con la designación de Esparza como rector de la BUAP, también llegaron los cambios en la sociedad, quedando en ella Roberto Ruiz Esparza, Teresa Ríos Fuentes, Oscar Gilbón Rosete, Juan Carlos Bozikian Villaseñor y el propio rector, quien se presume utilizó recursos públicos para comprar las acciones del equipo como personas físicas.


Por esta situación, la ASE no tiene certeza de que los más de 464 millones de pesos que se han transferido desde entonces no formen parte de una operación ilegal.


Esparza entrega en bandeja de plata a Lobos a su hija


Asimismo, los documentos públicos del Registro Público de la Propiedad y el Comercio de Puebla, evidenciaron que una de las ‘ganonas’ en este proceso fue la hija del rector, Luza Esparza, quien al presidir el equipo también fue ingresada a la sociedad como apoderada del equipo, otorgándole un poder general para actos de administración y pleitos y cobranza, lo que representa otro conflicto de intereses, toda vez que su padre era el encargado de autorizar todas y cada una de las trasferencias al equipo, ahora desaparecido.


Tesorero Gilbón es a la vez beneficiario en Lobos BUAP AC


Un claro conflicto de interés es otra de las razones de la ASE para la nueva auditoría, pues el tesorero general de la BUAP, Oscar Gilbón Rosete, es a la vez beneficiario de las transferencias por 466 millones de pesos a la AC, de las que es socio como persona física.


De esta forma, se presume un conflicto de interés en el papel del tesorero.


FGE da vista y ASE recibe denuncias sobre el escándalo de desvíos


Alfonso Esparza Ortiz, rector de la institución, actualmente cuenta con una denuncia ante la ‘Fiscalía Anticorrupción’, presentada por el representante legal de Garden Teas, Javier Coello Trejo, por el desvío de recursos del estado a favor del club de futbol que dejó en manos de su propia hija, Luza Esparza, lo que representa un conflicto de intereses.


En los últimos siete años, la BUAP transfirió 464 millones 656 mil 398 pesos a favor del equipo de Lobos, siendo el 2017 el de mayor beneficio, al inyectar 177 millones 48 mil 326 pesos cuando ya la franquicia se encontraba en manos de la hija del rector de la universidad, mismos que fueron utilizados para solventar el Ascenso del equipo licántropo al máximo circuito del futbol mexicano.


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