Martes, 07 de Julio del 2020
Viernes, 17 Abril 2020 01:45

La era post-Covid 19

La era post-Covid 19 Escrito Por :   Cesar Zuñiga Salas

El mundo se enfrenta a una prueba sin precedentes. “Ha llegado el momento de la verdad y la mayor prueba de la humanidad desde la caida del nazi-fascismo de 1945”, como afirma el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres. Casí dos millones de personas en el mundo están cayendo gravemente enfermas a causa de la pandemia derivada del coronavirus (COVID-19), sin que ésta se propague directamente en los países menos desarrollados, pero si a raíz de su caudal de repercusiones económicas propiciadas por un modelo económico desigualitario, y de un sistema geopolítico agónico que intenta sostenerlo.


 

Las sociedades están en crisis y las economías están en picada como lo advierte el Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual ha reevaluado las perspectivas de crecimiento mundial para 2020 y 2021, y que nos ubica en un déficit comparado a una “economía de guerra”. Por añadidura el FMI, ha declarado que “hemos entrado en una recesión peor que en 2008 y tan inestable como la de 1929”.

 

Ésta última generada en gran medida por la baja demanda resultante de la especulación que dejó el Pacto de Versalles tras la Gran Guerra y de la Gripe Española de 1918. Procesos que derivaron conjuntamente en 180 millones de muertos; la creación de la Liga de las Naciones (en la que no participarón los EE.UU y postergaba la visión eurocentrista); la caida de la República de Weimar; el revanchismo alemán malinterpretado como lo expresa la obra Mein Kampf y finalmente el Crack de 1929.

 

Cuestiones que finalmente derivaron en la Seguna Guerra Mundial que más tarde –con la firma de la Carta del Atlántico y la Conferencia de Yalta como antecedentes- determinó el génesis del naciente Orden Mundial alcanzado en 1945 con la firma de la Carta de San Francisco y el liderazgo global nortemaericano gracias al Plan Marshall de reconstrucción -paleativo ante el crecimiento del comunismo global- y finalmente con ascenso del modelo neoliberal a raíz de la caida del Muro de Berlín de 1989 , tal como lo explica Eric Hobsbawn.

 

En este sentido Henry Kissinger refiere en su último artículo públicado en The Wall Street Journal: “La pandemia del coronavirus alterará el orden mundial para siempre”. Cuestión en la que coincido en lo general, pero no en sus intenciones. Reitera algo que para algunos altos funcionarios mundiales no resulta de sentido común: “Cuando termine la pandemia, se percibirá que las instituciones globales, regionales y de los países han fallado”. Añade, “la agitación política y económica que ha desatado el COVID-19 durará por generaciones –a mi apreciación por un ciclo historico como lo desarrolla Fernand Braudel-. Ningún país, ni siquiera la Unión Americana, puede en un esfuerzo puramente nacional superar el virus.”. Sentencia que hay que esforzarse por sanar las heridas de la economía mundial. “Los líderes mundiales parece no haber aprendido importantes lecciones de la crisis financiera de 2008”. Cuestión que reitera el Premio Nobel de Economia, Paul Krugman.

 

La actual crisis económica es más compleja: la contracción desatada por el coronavirus es, en su velocidad y escala global, diferente a todo lo que se haya conocido en la historia, hecho que confirma en su reciente articulo el ideólogo de derecha Francis Fukuyama.

 

El ex–Secretario de Estado de los Estados Unidos concluye que el distanciamiento social por parte de los gobiernos al sector de salud y de educación pública, derivado de la privatización de servicios, así como a la desvinculación del Estado en el ámbito de los derechos laborales y del apoyo a la inversión pública y privada, derivada de una ineficiente disciplina fiscal propia del neoliberalismo, la cual contribuye al “dolor económico”. “Los programas también deberían tratar de mejorar los efectos del caos inminente en las poblaciones más vulnerables del mundo”.

 

En este sentido la Misión Permanente de México ante las  Naciones Unidas, ha propuesto responder de manera resuelta, innovadora y conjunta para suprimir la propagación del virus y abordar la devastación médica y socioeconómica que el COVID-19 está causando en todas las regiones.

 

La respuesta deberá ser en gran escala, coordinada y amplia, en correspondencia con la magnitud de la crisis. Guiarse a nivel nacional e internacional por el Nuevo Orden Mundial naciente. También deberá ser multilateral, de manera que los países se muestren solidarios con las comunidades y naciones más vulnerables. No se trata de dar la batutua a China o a Rusia como lo supone el diario The New York Times, tampoco buscar soluciones para mantener el status quo de los Estados Unidos, sino por fin reconocer que somos una misma sociedad humana y que las enfermedades terminan con la arrogancia de la fuerza. Al final: “pues polvo eres, y al polvo volverás”.

 

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