Sábado, 15 de Agosto del 2020
Miércoles, 15 Julio 2020 02:54

¿Abogado u operador jurídico? —sobre el día del abogado—

¿Abogado u operador jurídico? —sobre el día del abogado— Escrito Por :   Silvino Vergara

El derecho se transforma constantemente.Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.” Eduardo Couture


 

No te rindas ante la popularidad ni adules la tiranía.” Ángel Osorio y Gallardo

 

Estos días son contrastantes entre que es el día del abogado en México y que los celebrados están confinados, principalmente, los que forman parte de las instituciones del Estado: jueces, magistrados, secretarios, ministros, actuarios, funcionarios públicos, algunos profesores, etcétera, o, mejor dicho, cómodamente sentados en el sillón de sus casas viendo pasar los días y contando con su pago quincenal. En la conciencia de cada uno de ellos debe quedar que el derecho, su profesión y todos ellos, poco están haciendo por este confinamiento de cuatro meses, pues —como se ve en los medios de comunicación— son los técnicos en la salud los que están comandando las decisiones más importantes del país. Basta con observar que los acuerdos en los diarios oficiales de los Estados y en el de la Federación no son sino simples buenos propósitos. No es posible ver ningún sentido jurídico en todos esos acuerdos. Se han convertido en manuales de limpieza y de cómo hacer uso de cubrebocas, etcétera. Por ende, lejos de hacer festejos por el día del abogado —que, de por sí, no se puede—, habría que concientizar que hoy el derecho en el mundo y en las decisiones más importantes para el rumbo de los países ha pasado a segundo término, y habría que preguntarse: ¿A qué se debe que el derecho está hoy por debajo de la política y la economía?

 

Pero desafortunadamente, parece que la respuesta enfática es que está así a causa de los propios abogados, que, incluso, ahora se denominan ellos mismos, “pomposamente”, “operadores jurídicos”, a grado tal de que las tesis y criterios de los tribunales, las sentencias y las decisiones más importantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación así lo hacen también. Por ende, se ha modificado la profesión de abogado a “operador jurídico”.

 

Pero entonces, ¿cuál es la diferencia? Evidentemente, ha sido causada por la propia profesión, por los propios abogados, que lejos de luchar por su profesión y por el derecho, lo han visto de otra forma. Y basta con simples ejemplos: en las universidades, facultades y escuelas de derechos, lo que hay que hacer para ser “operador jurídico” de vanguardia es reducir el plazo de la licenciatura. Entonces, ésta ya no es de 5 años (o, bien, 10 o 9 semestres) de estudios, exámenes y materias que cursar. Ahora, hay casos en donde es de tres años o menos; incluso se ha reducido a fines de semana. Solo falta inaugurar las clases por “whats up” y en domingos para evitar estresar a los alumnos. Ahora bien, para tal reducción de la duración de la licenciatura, hay que “abolir” ciertas materias, ponerlas como opcionales o, ya en su caso, disminuir las horas clase.

 

Así las cosas, habrá que eliminar la historia del derecho, pues ¿para qué desean saber estos alumnos cómo se han modificado las instituciones jurídicas, si lo que interesa para su futuro profesional es que el cliente necesita evitar el pago de un adeudo mercantil o de un embargo de hacienda? ¿Para qué requiere esa materia denominada introducción al estudio del derecho o, propiamente dicho, teoría del derecho si para trabajar en alguna dependencia de la administración pública, lo que importa son los manuales de operación de dichas oficinas y no las leyes que las regulan? ¿Para qué hablar de sociología del derecho si no importa si las leyes se aplican o no en la sociedad? Total, si la población no entiende o no sabe de ellas y las viola, pues para eso están las multas, las clausuras o, bien, la cárcel. Pero, ¿qué estamos haciendo con esa materia que se llama argumentación jurídica si ya existen los formularios de demanda en cualquier materia: mercantil, divorcios, desalojos, e, incluso, formatos de amparo hasta explicados por “youtube”?

 

Ahora la sola preocupación es no fallar en el número de copias, no equivocarse en el nombre completo del quejoso o de la ruta del camión que lleva a las oficialías de partes de los juzgados. Pero, lo peor de toda esa imprudencia de materias obsoletas es aquella materia denominada filosofía del derecho, esa que descuidadamente ya está ubicada en las últimas horas de esa licenciatura y que, también imprudentemente, comete el error de requerir pensar para aprobarla, en vez de memorizar lo utilizado en toda la carrera, pues, ¿para qué necesitamos pensar si todos los formatos en los juzgados, en los tribunales y en las oficinas públicas ya están precargados y, ante la duda, hay que acudir con el superior jerárquico y ya el proveerá?

 

Verdaderamente, desde muchas de las escuelas y facultades de derecho, hemos permitido que los abogados cada día sean menos abogados y pasen a ser verdaderos “operadores jurídicos” que conocen perfectamente los formularios del sat o del imss, que dominan las plataformas para presentar los juicios en línea (ya lo de menos será lo que se pone de contenido) o, bien, los pedimentos de las importaciones y exportaciones, así como los formularios del impi y del inda. Esto es lo útil, así como saber cómo utilizar un programa o cuáles son los formatos que hay que utilizar en los juzgados y tribunales; ya el argumento para denegar justicia es cosa de cinco renglones. Total, en el peor de los casos, para ello están las instancias superiores. Así que cada día se celebre menos el día del abogado y mejor se tenga el carácter de un excelente “operador jurídico”.

 

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