Sábado, 15 de Agosto del 2020
Lunes, 06 Julio 2020 02:36

México: el desastre ante la conducción más desafortunada

México: el desastre ante la conducción más desafortunada Escrito Por :   Javier Arellano Ramírez

Estamos ante la muerte de la política. Las ideologías perecieron y dejaron de tener sentido. En su lugar apareció un pragmatismo desbordado y surgen ocurrencias como una forma de conducir ciudades, estados o naciones.


 

Por ejemplo, en la mayor crisis de salud en la historia de la humanidad, en México se dijo: “Detente enemigo que el Corazón de Jesús está conmigo… Nos vino esto como anillo al dedo… Hemos podido domar la pandemia…”.

 

Cuando la realidad refleja una catástrofe de enormes magnitudes.

 

No hay políticas de salud pública. No hay medidas para conminar al confinamiento; tampoco hay un solo llamado para usar cubrebocas; no se ha movido un dedo para fabricar las pruebas anti-COVID que inventaron estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

 

Como si fuera una pamplonada, la pandemia entró a México arrasando de frente contra la población, mientras el gobierno mira la escena desde un balcón y dice: “Serenos, tranquilos”.

 

Como lo apuntamos en Cúpula, las verdaderas cifras del desastre no están en el sistema de salud pública, sino en el Registro Nacional de Población que recoge toda la información de las oficinas del Registro Civil.

 

Los datos demuestran que el número de decesos por COVID-19 es de 20 mil occisos más, por encima de la información de López-Gatell. 

 

México ya ronda los 50 mil decesos por la pandemia y apenas vamos a inicios de julio.

 

Y frente a esto nada, absolutamente nada se está haciendo.

 

Una de las pocas medidas masivas que se tomaron fue presentada hace unas horas por el sistema de transporte colectivo Metro que regalará un millón de caretas a usuarios. Una atinada disposición, que hace un mes hubiera tenido mejores resultados.

 

El Gobierno federal debió coordinar con los gobernadores la entrega masiva de materiales de protección sanitaria. Veinte millones de cubrebocas, otros veinte millones de caretas, que debieron entregarse en kits gratuitos; privilegiando a los trabajadores de mercados, tianguis, conductores de transporte público, comerciantes de zonas populosas.

 

Pero nada de eso ocurrió.

 

La administración federal no gastó un solo peso, ni entregó un solo cubrebocas para proteger a la población en sus actividades cotidianas.

 

En materia de Seguridad Pública la incapacidad e incompetencia son similares.

 

Desde hace meses, mucho antes del atentado contra García Harfuch y el desastre de Guanajuato, en esta Cúpula advertimos de un crecimiento exponencial en las estructuras delictivas. Los cárteles están en un boom, nunca antes visto.

 

Cada mes se rompe el número de homicidios que presenta el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 

Pero la devastación económica apenas inicia. La pandemia está generando una crisis financiera cuyas consecuencias no es posible evaluar, ni siquiera concebir.

 

De acuerdo con el INEGI en el mes de abril 12.5 millones de mexicanos perdieron sus empleos. De ellos 2.1 millones eran empleos formales y 10.4 millones informales.   

 

El 60 por ciento de los mexicanos reporta una disminución en sus ingresos.

 

De acuerdo con la agencia Bloomberg, el peso mexicano es una de las tres monedas con mayor depreciación durante 2020; las otras son el real brasileño y el rand sudafricano.

 

En este escenario, México se prepara para elecciones intermedias en el año 2021 y frente a una nueva contienda la nota principal no la ofrece una fuente del Instituto Nacional Electoral (INE), sino el titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, quien declaró en entrevista con La Jornada: “Va el narco por el control político y territorial”.

 

Es una advertencia sobre la injerencia que tendrán los cárteles en el proceso electoral de 2021. Ya tienen en la nómina a jueces y magistrados, pero no les basta. Lo que buscan es maniatar presidencias municipales y gubernaturas; tener el control absoluto en regiones y estados.

 

Tienen el dinero para pagarle la campaña a cualquier candidato a gobernador y por supuesto a los presidentes municipales los ven como empleados de segundo nivel.

 

Este es el escenario catastrófico y dantesco del México del año 2020.

 

Nunca antes el país estuvo en una situación semejante, pero sobre todo con una conducción tan lamentable y desafortunada.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.     

 

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