Sábado, 15 de Agosto del 2020
Martes, 14 Julio 2020 02:26

‘Alito’, el sepulturero del PRI poblano

‘Alito’, el sepulturero del PRI poblano Escrito Por :   Javier Arellano Ramírez

Con una imposición burda y grotesca Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, se convirtió en el sepulturero del PRI poblano.


 

Colocar a Néstor Camarillo Medina e Isabel Merlo Talavera al frente del instituto se trata de un desacierto esférico; simplemente no tiene punto a favor.

 

Están equivocadas las versiones que apuntan a ganadores bajo la mesa. Entregar lo que queda de la estructura tricolor a Camarillo a nadie habrá de beneficiar.

 

A estas alturas del juego es claro que los partidos de oposición necesitan alianzas y coaliciones. Pese al enorme desgaste que sufre Morena, la ausencia de liderazgos y el enclenque estado de PRI, PAN, PRD y anexas, es aún más lastimoso.

 

Morena como institución ha perdido el empuje que tenía, pero sus adversarios se han desgastado mucho más.

 

Llevar a Néstor a la dirigencia del PRI coloca al partido en postración ante el PAN.

 

Es pública la incompetencia política de Camarillo; no tiene la estatura para dirigir el rumbo del tricolor; además su impericia administrativa está a la vista de todos.

 

Ahora, si en el fondo se trata de crear una agencia de colocaciones y venta de candidaturas, son las personas indicadas.

 

Desde Xicotepec de Juárez hasta Ajalpan hay toda clase de francotiradores, aspirantes, suspirantes e incluso miembros de la delincuencia organizada que están dispuestos a pagar cifras de millones de pesos para hacerse de una candidatura que les permita seguir acrecentando sus negocios al amparo de la impunidad.

 

Tarde o temprano esto también traerá aciagas consecuencias para un partido que agoniza.

 

La venta de candidaturas en Puebla se hizo una costumbre desde los tiempos en que Roberto Marín Torres recorría los municipios buscando figuras de “alta solvencia económica”.

 

Desde la derrota de 2010 el ex partidazo ha ido de más a menos, cavando una fosa más profunda.

 

Las erráticas dirigencias de Pablo Fernández del Campo, Ana Isabel Allende y la funesta presencia de Fernando Moreno Peña hundieron una estructura que en otros tiempos fue extraordinaria.

 

Hoy Alejandro Moreno Cárdenas muestra una vocación y cerrazón caciquiles. El priismo en pleno le anticipa una desbandada, una renuncia masiva, pero “Alito” a nadie escucha. Éste es el rostro del nuevo PRI.   

 

La designación de Camarillo y Merlo es un error esférico; por donde se vea habrá de generar un desastre.

 

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