Domingo, 29 de Noviembre del 2020
Jueves, 19 Noviembre 2020 03:03

Veracruz: el infierno que no termina

Veracruz: el infierno que no termina Escrito Por :   Javier Arellano Ramí­rez

No se trata de un hecho aislado o de incidentes sin relación. En realidad son los efectos de una era desastrosa que comenzó con Fidel Herrera Beltrán, se agudizó con Javier Duarte de Ochoa, permaneció con Miguel Ángel Yunes Linares y está fuera de control con Cuitláhuac García Jiménez.


 

Fidel entró a la gubernatura en diciembre de 2004; a mediados del año siguiente el hampa comenzó a crecer en Veracruz. Pero el efecto se agudizó con la entrada de Felipe Calderón, su Consiglieri Genaro García Luna y la falsa guerra contra el crimen organizado.

 

El pueblo veracruzano lleva 15 años sumergido en una vorágine de violencia incontenible; miles de personas ejecutadas; otras tantas desaparecidas; decenas de colectivos de madres que con pala en mano buscan los restos de sus hijos, mientras un gobierno permanece indolente y lejano.

 

Veracruz es el ejemplo inapelable, indiscutible de lo que hemos llamado el Holocausto Mexicano.

 

La masacre de periodistas veracruzanos en los últimos 15 años merece una entrega aparte. Se trata del mayor ataque a la Libertad de Expresión que se haya visto a nivel mundial.

 

Estas son algunas instantáneas de la tragedia jarocha.

 

Las imágenes fueron desgarradoras; los alaridos de la diputada estremecieron todo el recinto de San Lázaro; la sesión se suspendió. Medios nacionales informaron en tiempo real la escena de los lamentos de una madre.

 

El jueves 8 de noviembre de 2018, Carmen Medel, legisladora emanada de Morena, se encontraba en su curul cuando una llamada le informó del asesinato de su hija Valeria Cruz Medel, en un gimnasio de Ciudad Mendoza.

 

El hecho por sÍ solo fue la demostración salvaje del poder del crimen organizado en nuestro país y particularmente en Veracruz.

 

Pese a que se trató de la hija de una diputada federal que pertenece al partido en el poder, a dos años de distancia no se conocen ni los responsables, ni las causas del crimen.

 

De nada sirvieron las decenas de muestras de solidaridad de los congresistas; tampoco la conmoción nacional que causaron las imágenes registradas en la Cámara de Diputados.

 

Hasta la fecha nadie sabe quién ordenó la muerte de Valeria y porqué razones. A los criminales en nada les importó que San Lázaro se estremeciera.

 

Esta es la realidad: al final pudo más el poder de la delincuencia organizada que la exigencia de toda la legislatura federal.

 

La Secretaría de Seguridad Pública encabezada por Alfonso Durazo Montaño nunca movió un dedo para ordenar una investigación a fondo.

 

Y el incompetente gobernador Cuitláhuac García Jiménez se limitó a expresar sus condolencias y tratar de olvidar lo más pronto el asunto. El Ejecutivo jarocho delega esos temas en su Secretario de Gobierno, Eric Cisneros.

 

Ese hecho mostró lo que sería la administración del gobernador emanado de Morena; una gestión cruzada de brazos ante el crecimiento exponencial de la delincuencia organizada.

 

El miércoles 24 de abril de 2019, Maricela Vallejo Orea, alcaldesa del municipio de Mixtla de Altamirano, Veracruz, fue acribillada cuando iba acompañada por su esposo y su chofer. El ataque ocurrió en la carretera Orizaba – Zongolica; en el lugar se embalaron por lo menos 30 cartuchos de distintos calibres. 

 

El 28 de agosto de 2019 se registró uno de los mayores crímenes en la historia del México violento. El multihomicidio en el bar Caballo Blanco de Coatzacoalcos dejó 32 víctimas fatales. A más de un año la masacre permanece impune.

 

El pasado miércoles 11 de noviembre la presidenta municipal de Jamapa, Veracruz, Florisel Ríos Delfín, fue levantada por un comando de al menos diez sujetos fuertemente armados; horas después su cuerpo fue encontrado en un paraje cercano.

 

Cuitláhuac ya dejó en claro que no tiene intención alguna de investigar o perseguir a los culpables. Para el ejecutivo, la alcaldesa fue responsable de su propio asesinato y su esposo es un delincuente, toda vez que tiene orden de aprehensión por temas de la administración pública municipal.

 

En horas recientes se presentaron las fotografías de dos presuntos responsables. Pero la escueta información y la ausencia de datos duros demuestran que solo se trata de una reacción mediática para tratar de reducir la efervescencia.

 

Después del levantón y asesinato en Jamapa, otro edil sufrió el embate de los criminales. La madrugada del 17 de noviembre, el domicilio particular del presidente municipal de Acayucan, Cuitláhuac Condado Escamilla, fue baleado por sujetos desconocidos.

 

En todos estos casos se señala que se trata de mensajes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en su sangrienta avanzada por tomar el control de Veracruz.

 

Son abiertos desafíos para someter a los alcaldes. Sin duda muchos ya fueron doblegados.

 

Los Jaliscos pelean municipios y regiones contra el Cártel Zetas Sangre Nueva. Pero no son las únicas organizaciones criminales en el estado.

 

La entidad al igual que el Estado de México es el escenario de una tormenta perfecta; nido y feudo de grupos delictivos.

 

El Grupo Sombra, que es el brazo veracruzano formado por integrantes del Cártel del Golfo; el Cártel del Noroeste de los hermanos Treviño Morales; hay otros grupúsculos extremadamente violentos como el llamado “Cártel del Siglo” o “La35Z” que son un apéndice desertor de los Zetas. 

 

Todos estos grupos toman las ciudades de Veracruz como su zona de guerra.

 

Al cierre de esta entrega Rosa Icela Rodríguez -operadora policiaca de Marcelo Luis Ebrard Casaubón-, aún no se reestablece del contagio de COVID-19 que padeció y por ende no toma posesión de la Secretaría de Seguridad Pública.  

 

En cuanto entre en funciones verá una oficina con papeles tirados, gavetas abiertas, expedientes amontonados; es decir el legado de Alfonso Durazo Montaño.

 

La única esperanza es que Rosa Icela aplique el modelo que vendió Rudolph Giuliani a Ebrard y quien siempre sostuvo la tesis inflexible de “Tolerancia Cero”. Esa estrategia logró que la Ciudad de México fuera un remanso cuando Felipe Calderón y Genaro García Luna incendiaban el país. 

 

Mientras tanto, todavía veremos a gobernadores como Cuitláhuac García Jiménez o Cuauhtémoc Blanco Bravo, bufones de la política, cruzados de brazos, mirando cómo arden sus estados.

 

Como siempre quedo a sus órdenes en  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  

 

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