Miercoles, 25 de Noviembre del 2020
Cúpula

El necesario y obligado uso del cubrebocas no ha recibido la atención que merece por parte del Gobierno federal.

El tema es profundamente complicado, tiene cientos de aristas y amerita el mayor esfuerzo político.

El pasado sábado, un grupo de connotados panistas se reunieron en la residencia de su convocante y anfitrión. Los cubrebocas se dejaron a un lado y por más de una hora nadie guardó la Sana Distancia.

Con una imposición burda y grotesca Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, se convirtió en el sepulturero del PRI poblano.

Las escenas son desgarradoras. Algunas familias afectadas por la pandemia -las que pueden pagar-, buscan tanques de oxígeno, rentados, prestados, lo que se pueda.

Con los tropiezos naturales que surgen en todo proceso legislativo, el Congreso poblano eliminó el fuero en la entidad. Se trata de un ejercicio que revela un notable avance para erradicar la impunidad, incentivar la transparencia y la rendición de cuentas.

En horas recientes, el Congreso del Estado inició el procedimiento para la desaparición del Cabildo de Tehuacán. Se acusan diversas anomalías e irregularidades en el proceder de la síndico y los regidores, como la creación ilegal de una “Comisión Especial Transitoria”, usurpación de funciones y/o uso indebido de funciones.

Estamos ante la muerte de la política. Las ideologías perecieron y dejaron de tener sentido. En su lugar apareció un pragmatismo desbordado y surgen ocurrencias como una forma de conducir ciudades, estados o naciones.

Coyomeapan es un municipio poblano enclavado en el corazón de la Sierra Negra; en medio de zonas boscosas y árboles frutales ésta comunidad ha pasado de la serenidad rural a la más salvaje violencia.

La consigna se proclamó desde el inicio del sexenio: “Abrazos, no balazos”. Las reacciones se desataron desde Washington hasta la Ciudad de México. Simplemente era inconcebible que se pugnara por una política de “cordialidad” frente a los criminales que han desatado la mayor violencia vista en este país.

Los niveles que está alcanzando la pandemia en Puebla son alarmantes y están a punto de convertirse en una cita, una referencia en medios internacionales. Estamos en un escenario que rebasa lo visto en Italia o España.

El pasado 3 de mayo la Fiscalía General de la República (FGR) dio a conocer los resultados de tres cateos realizados en San Andrés Cholula. En los operativos fueron encontrados drones, teléfonos celulares, decenas de tarjetas SIM, equipos de radiocomunicación y electrónica.

Lo que estamos presenciando habrá de pasar a la historia como una etapa dolorosa. El fin de semana se registraron  mil 59 casos positivos a coronavirus. Por supuesto, la cifra sólo se refiere a las personas identificadas en el sistema de salud. Pues el número real es mucho mayor.

Cada semana aparece otro tema para polarizar -aún más-, a la sociedad.

En horas recientes se ha difundido una nota del portal Quinto Elemento Lab sobre reportes al número de emergencias 911. Afirma que las llamadas sobre decesos por COVID-19 son 258 % más altas que las cifras oficiales.

Queda claro que la inteligencia no es una característica de Marko Antonio Cortés Mendoza, el estulto dirigente nacional del PAN, quien llegó al cargo porque era el peón manejable de quienes tenían los hilos del albiazul.

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