Martes, 14 de Julio del 2020
Indicador Político

En 1981, según recuento de Carlos Tello y Rolando Cordera en La disputa por la nación. Perspectivas y opciones del desarrollo, México encaró una lucha entre dos proyectos de nación: el neoliberal de tecnócratas, empresarios y el FMI y el popular potenciado por el Congreso del Trabajo y clases populares aliadas, con una élite progresista de economistas estructuralistas.

El escalamiento de la polarización del jefe del ejecutivo federal con sectores sociales, políticos y productivos tiene una doble lectura: o es una estrategia de construcción de un nuevo bloque de poder sobre los rescoldos del anterior PRI-PAN, o se trata de una crisis típica de gobernabilidad por la baja posibilidad de cumplir con los cambios prometidos.

La semana pasada se realizó la presentación virtual de la Comisión Permanente de Análisis Hacendario de la Facultad de Estudios Sociales Aragón de la UNAM como un organismo multidisciplinario de análisis de la política económica. El tema “La economía mexicana después de la pandemia” concluyó que sin una reforma fiscal a fondo, las posibilidades de México para salir del desarrollo mediocre serán bajas.

A la memoria siempre viva de la gran amiga Lucha Garza y abrazo fraternal el Meme

Las expectativas del PIB de 2020 de analistas consultados por el Banco de México siguen a la baja:

1.- El apagón productivo como medida para interrumpir los contagios del coronavirus se hizo sin ningún sentido económico ni productivo; por ello, la reactivación solo prendiendo el switch no está resolviendo el gravísimo problema del empleo y de la producción.

Sea cierta en su totalidad o a medias o producto de los sótanos del poder, al final de cuentas la organización BOA (Bloque Opositor Amplio) está reflejando una nueva realidad política: la disputa por el Estado a partir de la construcción de hegemonías o alianzas de grupos dominantes para apoderarse de los mecanismos para imprimirle dirección política a la nación.

1.- La jefa de gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, quiso ser irónica el martes al explicar la marcha violenta del lunes y sobre todo justificar la inacción policiaca, sólo que con una mueca y no con una sonrisa: “ayer se quedaron con las ganas de ver a un policía reprimiendo”.

En el Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad de 2008, presidente de la república, gobernadores y alcaldes se comprometieron en un plazo de seis meses a dos años a limpiar sus cuerpos locales de seguridad, profesionalizar a su personal y abatir las cifras de delincuencia. Hoy la situación es peor.

En agosto de 2008 se firmó un Acuerdo Nacional de Seguridad que establecía la necesidad urgente de capacitar a policías estatales y municipales para combatir a un crimen organizado que se había colado precisamente cooptando a esos niveles policiacos.

A lo largo de cuatro partes, aquí se ha tratado de analizar el escenario de desafío de la 4T de cara a la herencia neoliberal de Carlos Salinas de Gortari (1979-1994). El punto central se puede plantear así: el neoliberalismo no es ideología, sino un modelo de desarrollo nacional y un Estado subsidiario.

Las reformas constitucionales de febrero de 1983 del presidente De la Madrid transitaron a México del Estado social al Estado neoliberal de economía empresarial de mercado. El ideólogo de esa reforma fue Carlos Salinas de Gortari, secretario de Programación y Presupuesto.

Si la 4T lopezobradorista quiere avanzar en la anulación del modelo neoliberal salinista y construir una nueva economía de bienestar social, tendrá que entrarle de lleno a la reforma del artículo 25 constitucional que definió De la Madrid en 1983, y que tuvo tres objetivos neoliberales: regresar la economía mixta que quebró la expropiación de la banca, sentar las bases para la privatización de empresas públicas y darle rango constitucional a la empresa privada que vive de las utilidades especulativas y no del servicio social.

A lo largo del periodo revolucionario-posrevolucionario 1911-1982, los giros de proyectos presidenciales se centraron en tres variables: las reformas constitucionales, la caracterización del Estado y la ideología. La contrarrevolución neoliberal de Carlos Salinas de Gortari operó sobre esos tres pivotes para liquidar a la Revolución Mexicana y edificar una la transformación estructural e ideológica de tipo neoliberal.

En una charla con su fan Epigmenio Ibarra, el presidente López Obrador aceptó que su propuesta de Cuarta Transformación no es una reforma y es una revolución. Y de nueva cuenta centró el eje de la 4T en la lucha contra la corrupción, cuando toda revolución, quiérase o no, es producto de lucha de clases.

Las evaluaciones del Banco de México son como las llamadas a misa: las atienden quienes se interesan en ir a la iglesia. Sin embargo, todos debieran estar atentos a las campanadas y preguntarle al vecino qué se dijo en la misa.

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