Domingo, 25 de Octubre del 2020
Martes, 13 Octubre 2020 02:10

¡No todas las deudas son malas!

¡No todas las deudas son malas! Escrito Por :   Anabel García Morales

Desde niños nos enseñaron que deber es una de las peores cosas de la vida, pero… en realidad, ¿Cuánto sabemos sobre el dinero?


 

Es muy común que los emprendedores o empresarios quieran ahorrar para poder abrir un negocio o acrecentar el que ya tienen, pero si por alguna circunstancia eso no fuera posible, es momento de pensar en otras alternativas para inyectarle liquidez a nuestra empresa.

 

Ya hemos hablado de diversos métodos para capitalizarnos, que si primero los ahorros, que si venta de acciones, pero ahora consideraremos el crédito de alguna institución bancaria o de alguien muy cercano y de confianza, a quienes naturalmente, debemos hacer el compromiso de pagarles.

 

La enorme diferencia entre una deuda mala y una deuda buena es muy simple: en ambos casos no es tu dinero y debes pagarlo, pero en la primera, aparte de deber el dinero y de tener que cubrir ese pasivo, lo que compraste no te deja nada de beneficio; mientras que la segunda, te permitirá generar más dinero para poder pagar el crédito y además te deja un rendimiento para ti.

 

Te pondré un ejemplo muy claro: supongamos que tienes un pequeño negocio o que vas a poner uno, y que te salió una oferta en tu institución bancaria para poder obtener un préstamo de 30 mil pesos con un porcentaje de interés de una tasa anual de un 20 %, por decir algo.

 

Muy emocionado aceptas el crédito y comienzas a pensar en qué lo ocuparás: es momento de poner ese negocio que siempre quisiste, tal vez una pequeña taquería.

 

Si haces cuentas y planeas adecuadamente en qué ocuparás ese recurso, tal vez te alcance perfecto para el primer mes de renta, acondicionar el local, un poco de mobiliario y naturalmente la carne y todos los ingredientes para hacer unos excelentes tacos que se posicionen en el gusto de la gente.

 

Si proyectas tus finanzas dividiendo el trompo en el número de tacos que pueden salir y le sumas el costo de las tortillas, la verdura, las salsas, divides la renta entre los días de funcionamiento del negocio y todo el gasto corriente, podrás sacar el precio unitario de cada orden.

 

Ahora, eso lo multiplicas por el número de trompos por vender en un año y todo lo que vaya entrando lo reinviertes y lo reinviertes, seguramente podrás pagar el préstamo con los intereses respectivos y además tener una ganancia.

 

Por el contrario, la deuda mala es aquella que obtienes en la compra de productos no tan necesarios que no representan ningún tipo de rendimiento, es decir, sólo son cosas para tu uso personal que además, en muchas ocasiones te generarán gasto adicional, como una pantalla o un video juego o ropa, zapatos y accesorios, que se depreciarán con el tiempo o se acabará su vida útil antes de que termines de pagarlos.

 

Esto pasa muy seguido cuando queremos emprende un negocio o cuando ya comenzamos a ver ingresos y la tentación de tomar el dinero de la caja nos invade.

 

Los negocios deben primero crecer para después poder pagar los gustos de sus dueños.

 

No te sientas mal de pedir un crédito, siempre y cuando sepas claramente para qué lo vas a utilizar, cuándo lo vas a pagar y si lo que vas a obtener por él será mayor de lo que vas a pagar, de lo contrario mejor ni lo intentes.

 

Piensa que los grandes empresarios tienen deuda buena y con ella han podido acrecentar sus negocios, la diferencia es que ellos saben perfectamente cómo aplicar ese dinero.

 

Así que si quieres crecer, no tengas miedo, pero sí ten claro que lo primero es invertir y luego reinvertir y después de reinvertir, podrás consentirte… porque recuerda que el emprendedor vive como pocos quieren, para después vivir como pocos pueden y así poder ser… UNIVERPRESARIOS.

 

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