Sábado, 15 de Agosto del 2020
Jueves, 16 Julio 2020 02:53

El día que AMLO le hizo caso a Barbosa: Peña al tanque

El día que AMLO le hizo caso a Barbosa: Peña al tanque Escrito Por :   Arturo Rueda

Apenas un mes después, AMLO va en camino a meter a la cárcel a Peña Nieto, Luis Videgaray y los que se dejen. Le hizo caso a Barbosa, pese a las perfidias de Claudia. ¿No que no se podía?


 

A mí me late que López Obrador sí le hizo caso a Luis Miguel Barbosa cuando, en su conflictiva visita a Puebla del mes pasado, el gobernador le inquirió al presidente el por qué no había metido a la cárcel a los ex presidentes Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón como una forma de contener la ofensiva de los grupos conservadores en contra de su gobierno.

 

Y es que según la versión filtrada por Claudia Pandemia al periodista Rodolfo Ruín, tal cuestionamiento habría molestado al presidente que, palabras más palabras menos, le dijo “No Miguel, aquí hay un Estado de Derecho, eso no se puede hacer”.

 

Sin embargo, apenas un mes después, AMLO va en camino a meter a la cárcel a Peña Nieto, Luis Videgaray y los que se dejen. Le hizo caso a Barbosa, pese a las perfidias de Claudia. ¿No que no se podía?

 

La pistola se llama Emilio Lozoya. Las balas serán los dichos, pruebas y videos que aportará. El caso le dará al tabasqueño el margen de recordarle a su base de 30 millones de votos la razón por la que arrasó en 2018: acabar con la corrupción del PRIAN. Y olvidarse un poco de la pandemia, así como de la crisis económica.

 

La boca suelta de Lozoya hablando de la compra de legisladores en las cacareadas reformas estructurales del Pacto por México, los mecanismos para pagar las aportaciones a la campaña de Peña, los moches de Odebrecht, la compra de la planta chatarra de Agronitrogenados, y quién sabe cuántas cosas más, tiene los pelos de punta a muchos.

 

Tan desesperados andan que sacaron a sus intelectuales orgánicos de toda la vida –Aguilar Camín, Castañeda, Woldenberg, Zaid–, quienes firman un desplegado –muy neoliberal– para pedir que México se organice para que Morena pierda la mayoría en San Lázaro en 2021.

 

No es ilegal lo que piden esos intelectuales orgánicos que la oposición se organice, pero lo único que provocaron es que AMLO sepa lo desesperaditos que andan con lo que se avecina. Sabe que los tiene agarrados de los güevos. Y lo disfruta.

 

Con una foto sonriente, AMLO les respondió en redes sociales… y los noqueó.

 

 

"Da pena ajena su argumento de que buscan construir una alianza con miras a las elecciones de 2021 para obtener la mayoría y 'asegurar que la Cámara de Diputados recobre su papel como contrapeso constitucional al Poder Ejecutivo'. ¿Qué acaso no se han enterado que está por llegar extraditado de España, Emilio Lozoya, ex director de Pemex, quien al parecer presentará pruebas y explicará cómo se lograba el "contrapeso" que pretenden "recobrar" los abajofirmantes?", escribe en otra parte del texto.

 

Los abajofirmantes Aguilar Camín, Castañeda, Woldenberg, Zaid, Ángeles Mastretta y compañía todavía andan buscando sus dientes.

 

No dudo que AMLO no quisiera recurrir a esos mecanismos de la real politik, como meter a la cárcel a los personajes del Antiguo Régimen, pero la política es una ciencia de las coyunturas, de los momentos, y la coyuntura de López Obrador es una pérdida acelerada de popularidad rumbo a 2021 y 2022. No es momento de tocarse el corazón, sino de actuar a la ofensiva.

 

Pero nadie de su gabinete, de su equipo, se lo había dicho al presidente, la urgencia de contraatacar a los conservadores con plomo. El plomo de la cárcel, porque plata no va a haber.

 

Nadie se lo había dicho, hasta que Barbosa se lo dijo.

 

 

De momento seguro no le gustó al presidente, pero llegando a Palacio Nacional le hizo sentido.

 

Los tiempos coinciden, pues en ese momento se aceleraron las negociaciones con Lozoya para convencerlo de empinar a todos a cambio, no se sabe si de su libertad, pero sí del resto de su familia.

 

 

Lo único malo es que aunque el presidente le hizo caso al gobernador poblano, no tuvieron la mínima deferencia de sacarlo de la trama. Barbosa ya tiene en sus manos el pliego firmado por Lozoya, y por eso se adelantó a refutar los hechos de un supuesto soborno de un millón de pesos. Lo consiguió a través del despacho de Gil Zuarth y, tras leer su nombre, no daba crédito a acusación tan boba.

 

Los hechos están de su lado: Barbosa votó en contra de la reforma energética, así como todo el grupo parlamentario del PRD. ¿Acaso pagaron para que votara en contra?

 

¡Piedad!

 

 

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