Martes, 20 de Octubre del 2020
Lunes, 21 Septiembre 2020 02:20

Palabras presidenciales cargadas de veneno

Palabras presidenciales cargadas de veneno Escrito Por :   Arturo Rueda

En el aspecto de la real politik, sin embargo, la presencia de AMLO sólo ayudó a fortalecer las especulaciones sobre la salud del gobernador Barbosa, un tema que no estaba en la agenda política ni en la de los medios de comunicación, pero que el presidente metió de manera sorpresiva. Y forzada.


 

Durante la campaña electoral de 2018, Andrés Manuel López Obrador fue un fenómeno único de popularidad. Un líder social que llenaba plazas públicas a montones y cuyas palabras adquirían un carácter sacro.

 

Dos años después, AMLO tiene que entrar y salir prácticamente a escondidas de los lugares donde antes era adorado.

 

 

Así pasó en su gira del sábado en Puebla, manejada casi en total secretismo para impedir que sus odiadores, como FRENA y Antorcha Campesina, lo cercaran, como ocurrió en su visita anterior que dejó tan mal sabor de boca.

 

Con ese secretismo que tuvo su gira, AMLO evitó que lo atosigaran los antorchos, los fifís de FRENA, las organizaciones feministas y los colectivos en búsqueda de desaparecidos. Los evitó a todos, pero también evitó al pueblo bueno que todavía lo quiere.

 

En el aspecto de la real politik, sin embargo, la presencia de AMLO sólo ayudó a fortalecer las especulaciones sobre la salud del gobernador Barbosa, un tema que no estaba en la agenda política ni en la de los medios de comunicación, pero que el presidente metió de manera sorpresiva. Y forzada.

 

Unas palabras que suenan bien, pero en realidad son manzanas envenenadas, cargadas de mala intención.

 

 

Las palabras mayores que revelan, además, la conspiración que existe en Palacio Nacional en contra del gobernador poblano.

 

"Me da mucho gusto estar aquí en Puebla, celebro que esté muy bien de salud el gobernador Miguel Barbosa, hace unos días que me informaron que estaba mal, me preocupé, ya luego tuve un reporte de que gozaba de cabal salud, lo veo muy bien de salud, de ánimo y semblante, pero sobre todo muy lúcido”, afirmó para sorpresa de todos.

 

Aunque parece un buen mensaje, cada línea tiene una carga de veneno.

 

“Celebro que esté muy bien de salud el gobernador Miguel Barbosa, hace unos días que me informaron que estaba mal, me preocupé, ya luego tuve un reporte de que gozaba de cabal salud,

 

¿Quién le informó al presidente sobre el estado de salud del gobernador?

 

 

¿Fue un informe de inteligencia de lo que opere en lugar del CISEN o un simple chisme mal intencionado de alguien que aborrece al ex senador?

 

Por cierto, ¿fue verdadero o falso que se encontraba mal de salud?

 

Parece evidente que fue falso, porque el gobernador Barbosa todos los días sale a dar su conferencia de prensa, todos los días ha aparecido en eventos públicos, e incluso salió a dar el Grito al balcón de Palacio Municipal sin ningún problema.

 

Y si fue un chisme mal intencionado, una falsedad, ¿hay necesidad de hablar en público sobre eso?

 

Si alguien le llevó un chisme, y si de verdad se preocupó, ¿no pudo marcarle por teléfono, averiguar la verdad sobre su salud y que quedara en la confianza de ambos? ¿Hay necesidad de hacerlo público?

 

¿No sabe AMLO que sus palabras sólo alimentan las insidias de los odiadores de Barbosa, quien un día sí y otro también esperan con ansia que se agrave la condición crónica del gobernador?

 

¿No sabe el presidente que sus palabras, en ese sentido, sólo alimentan a los enemigos del gobernador?

 

¿Podemos creer en la ingenuidad del Presidente, en que no sabe del efecto que provocan sus palabras al abrir un debate público que no existe ni en la agenda política ni en la mediática?

 

Lo peor, sin embargo, fue la última línea: “lo veo muy bien de salud, de ánimo y semblante, pero sobre todo muy lúcido”.

 

Ah, caray.

 

¿Alguien ha dudado alguna vez de la lucidez de Luis Miguel Barbosa?

 

¿Cómo puede dudarse de esa lucidez, si gracias precisamente a ella la gestión de la pandemia fue exitosa, así como el Plan de Reactivación Económica?

 

¿Por qué el presidente se pone a elucubrar en público sobre la lucidez y salud de un gobernador que, además, es de su propio partido?

 

¿Un gobernador que, un día antes, se puso de su lado en el tema del desplegado de 650 académicos y científicos? ¿No fue eso un acto de lucidez?

 

A mí, por lo menos, me parece totalmente deleznable lo que dijo AMLO sobre Barbosa.

 

Ya me gustaría que al Presidente le inventaran chismes sobre sus afecciones cardiacas, sobre si está mal de salud, sobre su lucidez, y que a él le parecieran graciosas.

 

Así no, AMLO. No se vale.

 

 

Aquí no hay gato encerrado, sino conspiración palaciega.

 

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