Miercoles, 25 de Noviembre del 2020
Lunes, 19 Octubre 2020 02:06

Mi enfrentamiento con Salvador Cienfuegos el narcogeneral

Mi enfrentamiento con Salvador Cienfuegos el narcogeneral Escrito Por :   Arturo Rueda

Por petición directa del titular de la Defensa Nacional, el proyecto radiofónico de Los Tropitroles salió del aire en la estación radiofónica de La Tropical Caliente. El dueño de la estación, Rafael Cañedo Carrión, cedió a la presiones del todopoderoso militar. Esta es la historia.


 

Nunca conocí en persona al Gral. Salvador Cienfuegos, pero nuestro proyecto periodístico sí sintió su poder como jefe del Ejército Mexicano en el sexenio de Peña Nieto. En el momento, una orden del narcogeneral nos aplastó con la fuerza de la censura.

 

Por petición directa del titular de la Defensa Nacional, el proyecto radiofónico de Los Tropitroles salió del aire en la estación radiofónica de La Tropical Caliente. El dueño de la estación, Rafael Cañedo Carrión, cedió a la presiones del todopoderoso militar.

 

En 2017, CAMBIO reveló el video de la ejecución extrajudicial de un poblador de Palmarito Tochapan, en el marco de un enfrentamiento armado entre una unidad de huachicoleros y una patrulla de la Policía Militar, el 3 de mayo de ese año.

 

En su primer comunicado, afirmaron que mujeres y niños habían sido usados como escudos humanos. Los victimizaron y dijeron que por eso habían muerto seis pobladores.

 

Pero el video mostró otra cosa: varios destacamentos se enfrentaron a balazos con huachicoleros, pero uno de los soldados sacó a un poblador que ya estaba desarmado y rendido, y le dio un balazo certero en la cabeza. Todo grabado. Lo ejecutó y quedó grabado.

 

Las imágenes revelaban un escandalazo, pues mostraban una violación absoluta a los derechos humanos, así como la incapacidad del Ejército de actuar con racionalidad en las tareas de seguridad pública. Soldados entrenados para matar ejecutando a un civil indefenso. ¿Cómo no iba a ser un escándalo?

 

El video, en efecto, fue grabado por las cámaras de seguridad de los huachicoleros en la zona, pero la ejecución era nítida y responsabilidad absoluta de un sargento del Ejército que cedió a la presión, perdió la cordura.

 

El video fue público, colocado en redes sociales, pero mientras medios de comunicación como El Sol de Puebla lo difundieron como un simple enfrentamiento entre el Ejército y los huachicoleros.

 

La nota la dio CAMBIO en primera plana: una ejecución extrajudicial en Palmarito.

 

Los medios nacionales de comunicación retomaron inmediatamente el caso y lo hicieron suyo. Fui entrevistado por Carmen Aristegui, Ciro Gómez Leyva, Riva Palacio y los noticieros radiofónicos más importantes para dar detalles de cómo habíamos conseguido el video, de su veracidad y de las implicaciones.

 

Esa mañana, luego de reventar el rating matutino en la Tropical Caliente, el equipo de los Tropitroles nos fuimos a la zona caliente de Palmarito Tochapan a buscar los demás pedazos de la historia.

 

Reporteros intrépidos, como siempre lo hemos sido Viridiana Lozano, Edmundo Velázquez, Héctor Hugo Cruz Salazar y Tere Murillo. Otro capítulo es lo que ocurrió ahí, cómo fuimos amenazados por los huachicoleros de la zona y cómo fuimos salvados por mi “novia huachicolera”, como llamábamos a mi fuente.

 

Los reporteros de Televisa también ya estaban ahí. Juntos ubicamos los lugares de los enfrentamientos, encontramos la huella de las balaceras, los familiares de los muertos y, específicamente, a los deudos del ejecutado conocido como El Pavín, supuesto familiar del capo El Toñín, que nunca fue detenido.

 

Hicimos una cobertura periodística impecable, pero no faltó el miserable que afirmó que trabajábamos para el huachicol. Una perspectiva torcida, maledicente y difamatoria. Pero así son los periodistas aldeanos.

 

Nuestro trabajo periodístico despertó la furia del titular de la Defensa Nacional. Salvador Cienfuegos, que era tratado como rey en Puebla y ya había comprometido la inversión de la Industria Militar en la ex Célula, pidió nuestra cabeza. O la mía, en realidad.

 

El tema fue un escandalazo. Peña Nieto tuvo que responder, pues el caso llegó a la ONU, Amnistía Internacional. Se entorpeció por semanas la aprobación de la Ley de Seguridad Interior, y Cienfuegos amenazó con retirar a la Policía Militar de Puebla si los legisladores federales por el estado no votaban a favor.

 

Como socio y director de CAMBIO, pues ni modo que me despidan de aquí.

 

Pero en donde sí concedieron mi cabeza fue la Tropical Caliente. Ahí amenazaron con el retiro de la concesión radiofónica, y aunque en el México democrático es algo imposible, Rafael Cañedo Carrión cedió a la presiones. Se apanicó.

 

Se acabó el proyecto radiofónico de Los Tropitroles. Fue la venganza de Cienfuegos por exhibir al Ejército.

 

El Ejército, como ahora sabemos gracias a la DEA y a Estados Unidos, en realidad trabajaba para el narco. Nos inventó la mentira de colaborar con los criminales, cuando él era el coludido que los protegía y distribuía drogas.

 

La investigación de la CNDH demostró que, en efecto, el poblador de Palmarito fue ejecutado, la población revictimizada y ordenó la reparación del daño.

 

En el ámbito penal, el sargento José N fue detenido, juzgado, y en segunda instancia, exonerado. El acto de encubrimiento del titular de la Defensa Nacional permitió la impunidad de siempre.

 

Eso en México.

 

Ahora en Estados Unidos será juzgado. Ahí donde nadie cede a las presiones de Los Padrinos.

 

Ahora, General Salvador Cienfuegos, la Historia lo ha puesto en su lugar.

 

Ese juicio no nos devuelve lo que perdimos, pero el oficio periodístico es rudo: se pega y se recibe.

 

Así fue mi encuentro con Salvador Cienfuegos.  

 

En realidad, mi enfrentamiento.

 

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