Sábado, 16 de Enero del 2021
Viernes, 04 Diciembre 2020 02:29

Feminismo farsante de Claudia

Feminismo farsante de Claudia Escrito Por :   Arturo Rueda

Como detalló ayer CAMBIO, la postura feminista de Claudia Rivera Vivanco en realidad es una impostura. Es decir, una falsedad. Para la alcaldesa el feminismo es discurso, no hechos de su gobierno. ¿Y quién dice falsedades? Pues una farsante.


 

De corbata negra, con rostro serio, Claudia Rivera Vivanco se apersonó frente al edificio del Congreso local la noche de noviembre en que arrancó la toma del Congreso local por un grupo de feministas que exigen la legalización del aborto.

 

Ante la suspicacia de su presencia, la alcaldesa afirmó que estaba ahí porque era activista del feminismo, primera respondiente como autoridad y que acudía al llamado de la sororidad de sus hermanas de causa.

 

Casi nos convenció.

 

Excepto porque casi toda la semana en que ella usó el tema del aborto, del activismo feminista para golpetear a Gabriel Biestro en el marco de la pelea por la candidatura de Morena en la alcaldía, maltratos y humillaciones se sucedían en otro lugar: en el Refugio temporal para mujeres víctimas de violencia de género a cargo del DIF municipal.

 

Como detalló ayer CAMBIO, la postura feminista de Claudia Rivera Vivanco en realidad es una impostura. Es decir, una falsedad. Para la alcaldesa el feminismo es discurso, no hechos de su gobierno.

 

¿Y quién dice falsedades? Pues una farsante.

 

¿Cómo puede explicar la alcaldesa que una instalación diseñada para resguardar a mujeres que sufren violencia de género, financiada con recursos públicos, se convierta en un albergue del terror, en algo semejante a una cárcel?

 

Lo dicen las mujeres que prefirieron salir de ahí, quizá volver a un entorno en el que su vida se encuentra en riesgo, para no sufrir vejaciones y maltratos a cargo de las responsables del albergue en el que no se cumple ni uno de los requisitos de la Ley para el Acceso a una Vida sin Violencia.

 

No es un problema de alimentación, que lo es, sino que el albergue no cumple el propósito de dar herramientas a las mujeres para salvaguardar su integridad física, así como la atención psicológica, asesoría jurídica, herramientas para empoderarse y superar el episodio.

 

¿Cuál empoderamiento si reciben una hora de terapia psicológica a la semana?

 

¿Cuál empoderamiento si las obligan a lavar tinacos, pisos, ropa?

 

¿Cuál empoderamiento si a las funcionarias del albergue las tiene que llamar “celadoras” y a las víctimas como “internas? ¿Es un albergue, una cárcel o un anexo?

 

¿Cuál empoderamiento si no hay atención para los hijos que las acompañan para huir del entorno de violencia, ni ludoteca ni actividades educativas?

 

¿Cuál empoderamiento si las pocas que cumplen los tres meses de protocolo, las sacan y solo les dan 20 pesos para regresar a la casa de la que huyeron porque su vida y su integridad?

 

En su aparición afuera del Congreso, la alcaldesa dijo que estaba ahí para apoyar a las activistas. Pero su apoyo es selectivo. ¿Por qué? Porque en su carta dirigida a CAMBIO, el gobierno municipal ataca a la activista Raquel Carrera del colectivo Sorora, quien ha dado el seguimiento a estas irregularidades ocurridas en el albergue.

 

Además, se le acusa de mentirosa porque afirma “hechos que no le constan por no ser beneficiaria” pese a que fue su colectivo quien dirigió a la víctima identificada como “Maya” y le dio seguimiento al caso.

 

Hasta aquí, todo normal en Claudia: una cosa es lo que dice, otra lo que hace. Protagoniza una farsa de feminismo, a lo que tiene derecho.

 

Otra cosa, sin embargo, es la miseria humana de Mayte Rivera quien se mofa del testimonio de la víctima. A la directora del DIF municipal poco le falta calificarla de “muerta de hambre”, pues según su dicho “quería comer carne tres veces al día”.

 

¿De verdad cree que una víctima de violencia de género, cuya vida corre peligro, va a buscar comida, chef, ropa y hasta un spa?

 

Miseria humana y farsa.

 

Ese es el gobierno de Claudia Rivera Vivanco.

 

Al desnudo su feminismo farsante.

 

 

La incongruencia brutal entre lo que hace y lo que dice.

 

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