Domingo, 31 de Mayo del 2020
Miércoles, 25 Marzo 2020 02:15

El ridículo monumental

El ridículo monumental Escrito Por :   Arturo Rueda

Quizá tomó ese riesgo suicida porque ya sabe que no tiene ninguna posibilidad de reelegirse. Que su impopularidad es monumental y que en Morena nadie en su sano juicio la quisiera de candidata en Puebla capital. Ahora es un lastre, un zombi, un walking dead.


 

En el Juego de Tronos ganas o mueres, pero lo peor es hacer el ridículo. La rebelión de Pandemia Rivera Vivanco, su furioso embestir contra el gobernador Barbosa apenas duró semana y media. O menos.

 

Duró el tiempo que la Suprema Corte de Justicia se tomó para recibir su controversia constitucional y negarle la suspensión provisional a la designación de Carla Morales como nueva responsable de la Seguridad Pública municipal.

 

El ridículo de Pandemia Rivera es histórico: nadie había sido tan soberbia al enfrentar al gobernador, y nadie cayó tan rápido como la alcaldesa de Puebla.

 

Ahora se entiende el frenazo de Lourdes Rosales que no se quiso poner en riesgo ni suicidarse para ser perseguida. Sabía que el gobierno estatal tenía todos los elementos jurídicos a su favor.

 

Ya la Suprema Corte le dio el primer round al gobernador.

 

Y aunque el pleito jurídico sigue, la alcaldesa tiene todas las de perder.

 

Primero, porque la Constitución hace mucho tiempo consagra que el gobernador tiene el mando de la fuerza pública en su lugar de residencia. Si incluso el presidente lo tiene sobre la fuerza pública de CDMX. Que no la ejerza es diferente.

 

Pandemia Rivera va a perder la controversia constitucional, pero su tumba real la cavó cuando rompió su palabra y quebró el pacto que ya tenían sobre el relevo de Lourdes Rosales. Tenía la oportunidad de transitar y falló.

 

Quizá tomó ese riesgo suicida porque ya sabe que no tiene ninguna posibilidad de reelegirse. Que su impopularidad es monumental, y que en Morena nadie en su sano juicio la quisiera de candidata en Puebla capital.

 

Ahora es un lastre, un zombi, un walking dead.

 

Seguramente este día, o mañana, Carla Morales tomará el mando de la Policía municipal a nombre de Luis Miguel Barbosa.

 

¿Qué es un presidente municipal sin el mando sobre sus policías?

Pues una piltrafa.

 

Nadie le va a volver tomar la llamada en el gobierno estatal. Empezando por el gobernador Barbosa que ayer, antes de conocer el resolutivo de la Corte que negó la suspensión provisional, fue elocuente: ¡Qué horror hablar con ella!

 

También dejó otro mensaje: que ella desenrede lo que ella enredó.

 

 

Pero no hay forma de desenredar esta maraña desde la posición del ridículo monumental.

 

 

Tenía una secretaria que se llamaba Lourdes Rosales, y la perdió.

 

Tenía una sustituta que le garantizaba todo el apoyo estatal, y la perdió.

 

Tenía la oportunidad de ganarse la confianza del gobernador Barbosa, y la perdió.

 

Tenía la última oportunidad de enderezar el barco de su mal gobierno, y la perdió.

 

Si todo lo que hizo no tiene ninguna lógica de fortalecerse a sí misma, o al proyecto de Morena en Puebla, ¿entonces por qué hizo lo que hizo?

 

A menos, claro, que ya no trabaje para Morena ni le interese que Morena retenga la alcaldía o gane las siete diputaciones de la capital en 2021.

 

Que ya no le interesa su futuro en Morena, ni integrarse al equipo del gobernador, sino que ya negoció con los enemigos de la 4T.

 

Que ahora es una infiltrada. Una enemiga de la 4T que sabotea desde dentro.

 

Una acusación que viene de lejos, que señala que cuando viajó con Luis Banck a Washington fue para cenar con Rafael Moreno Valle y hacer compromisos.

 

Como sea, Pandemia Rivera está hundida.

 

Ahora aprenderá que en política sólo se comete un error y todo lo demás son consecuencias.

 

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