Lunes, 01 de Junio del 2020
Martes, 07 Abril 2020 01:37

Un alcalde criminal por el que nadie responde

Un alcalde criminal por el que nadie responde Escrito Por :   Arturo Rueda

Como es lógico, ahora nadie quiere hacerse responsable de que Ignacio Salvador llegara a la presidencia municipal de ese enclave en la Sierra, del que por cierto ya había sido alcalde pero por las siglas del PRI en el trienio 2008-2011. Primero reniega de él Genoveva Huerta, dirigente del PAN, pese que al PAN fue el partido postuló a Ignacio Salvador en una candidatura común con Compromiso por Puebla


 

Agobiados por la contingencia del coronavirus, para casi todos pasó desapercibido que hace un par de semanas hubo una balacera de época en Ajalpan, municipio clave de la Sierra Negra.

 

Trascendió que las autoridades municipales permitieron la fuga del comando armado que mató a un policía municipal e hirió a otros.

 

Ahora sabemos que Ignacio Salvador era jefe ambos. Como alcalde, de los policías municipales, y como criminal, de una banda ligada a un tipo apodado El Momo -que no El Mamer- y que traía jodido a los empresarios de la región.

 

La historia de la balacera es enredada, pero parece que un grupo de policías municipales se cansó de seguirle el doble juego al presidente. Todo quedó evidenciado en las investigaciones de la Fiscalía.

 

Y como ya se sabe todo, Ignacio Salvador se dio a la fuga previa solicitud de licencia para entregarle la alcaldía a... ¡su hijo!

 

No es un escándalo, ¡es un escandalazo!

 

No se puede arreglar la seguridad pública de Puebla si los alcaldes o los jefes de la policía son los socios de los criminales. Inconcebible.

 

Como es lógico, ahora nadie quiere hacerse responsable de que Ignacio Salvador llegara a la presidencia municipal de ese enclave en la Sierra, del que por cierto, ya había sido alcalde pero por las siglas del PRI en el trienio 2008-2011.

 

Primero reniega de él Genoveva Huerta, dirigente del PAN, pese que al PAN fue el partido que postuló a Ignacio Salvador en una candidatura común con Compromiso por Puebla.

 

Así que si no era panista, seguro si era morenovallista. ¿No representa Genoveva Huerta a ambos? ¿O ya funciona la amnesia selectiva, como en el caso de Eukid Castañón?

 

También se le podría reclamar a Gerardo Islas, que en 2015 lo adoptó para Nueva Alianza y lo hizo candidato a diputado federal. Lo presumía por arriba y por abajo como uno de los cuadros más sólidos del PANAL.

 

Pero hay un problema: este Ignacio Salvador, después del helicopterazo, se volvió barbosista y le dio su apoyo al ahora gobernador. Allá en Ajalpan lo recibió, le hizo un gran mitin y le alzó la mano.

 

Por supuesto, ya nadie sabe qué hacer con este embrollo. Y como nadie sabe qué hacer, Ajalpan va a seguir jodido porque la mafia organizada en la región no ha sido descabezada. El presidente municipal se dio a la fuga pero dejó en el poder a su hijo.

 

La situación está muy lejos de arreglarse porque como alcalde, Nacho Salvador se dedicó a desmantelar la Policía municipal para que hiciera menos frente a sus amigos de la delincuencia organizada.

 

Por ejemplo, en diciembre del año pasado se negó a pagarle aguinaldo a los 50 policías que hay en ese municipio. Y a quienes lo exigieron como una prestación laboral, los despidió. ¿Resultado? Ajalpan se quedó con 30 policías. Y sin armas, porque las R15 desaparecieron por arte de magia.

 

¿El hijo del prófugo va a arreglar la situación?

 

 

El problema es doble porque en agosto de 2019, Ajalpan fue uno de los primeros municipios con los que se firmó el convenio de seguridad pública, lo que demuestra que la Secretaría de Seguridad Pública no sabía con quién estaba tratando.

 

Cosas raras ya venían ocurriendo en Ajalpan. A principios de marzo, CAMBIO reportó que seis policías municipales fueron sorprendidos comercializando la droga conocida como ‘cristal’, pero el alcalde sólo los despidió y no los puso a disposición de la Fiscalía. ¿Raro, no?

 

Eso y la ola de asaltos en la carretera a Tehuacán en el tramo Vicente Guerrero en la zona de Tepetzitzintla, La Cienega, donde eran asaltados los pasajeros de la propia línea de autobuses que pertenece a Salvador.

 

¿Y ahora quién arreglará el lío de Nacho Salvador en Ajalpan?

 

*** ¿Y dónde anda Pandemia Rivera Vivanco? La presidenta de Puebla capital es una desaparecida en acción desde que se peleó con el gobernador Barbosa para sostener a sangre y fuego a Lourdes Rosales.

 

Ese pleito sigue su curso, pues ahora los mandos de la policía municipal deberán evaluarse para el control de confianza o ser declarados no aptos.

 

¿Y mientras tanto, qué hace ella en la crisis del coronavirus, además de salir en un videochat organizado por la revista Alcaldes de México?

 

Hace semanas que no sabemos nada de ella. Habrá que reportar su desaparición.

 

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