Jueves, 17 de Junio del 2021
Miércoles, 26 Mayo 2021 02:32

El Palacio Municipal, una bacinica

El Palacio Municipal, una bacinica Escrito Por :   Arturo Rueda

Tanta mierda oculta en las cañerías nunca resiste. Más tarde que temprano explota y baña a todos. Para ellos, el Palacio Municipal fue su bacinica: ahí mearon y cagaron todos los Claudios.  Ahora su mierda se pone en el ventilador que sopla con fuerza.


 

Escuchar el testimonio de Karina N, la joven empleada municipal que sufrió el acoso de Andrés García Viveros, es un camino que tiene una única dirección: el asco.

 

Escuchar que, además de sufrir las insinuaciones de un hombre poderoso en el gobierno, fue revictimizada por su jefe directa, Claudia Rivera Vivanco, sólo conduce a la indignación.

 

El cóctel de depravación que se vivió Palacio Municipal se vuelve indescriptible ahora que todas las cañerías se han roto.

 

Para eso son y para eso sirven las campañas electorales: para saber quiénes son aquellos que nos quieren gobernar. Para saber quiénes son ellos y sus equipos.

 

En tres semanas tengo la impresión de que ya sabemos demasiado, y al mismo tiempo nos estamos quedando cortos. Que todavía nos falta por saber más de lo que pasó entre 2018 y 2021.

 

Ya sabíamos que no eran diferentes, ni honestos. Que sus supuestas causas sólo eran posturas, no ideales reales.

 

Que como todos, llegaron al poder para darse un festín de dinero y sexo.

 

Dinero con la corrupción. Sexo a través del poder.

 

Todo eso ocurrió en Palacio Municipal, en privado, mientras en público mentían patológicamente y se daban baños de pureza.

 

Tanta mierda oculta en las cañerías nunca resiste. Más tarde que temprano explota y baña a todos.

 

Para ellos, el Palacio Municipal fue su bacinica: ahí mearon y cagaron todos los Claudios.

 

Ahora su mierda se pone en el ventilador que sopla con fuerza.

 

Ya decía Napoleón que el arte de la guerra era la concentración de fuerzas en un solo punto, en un solo momento.

 

 

El objetivo de la concentración de fuerzas es quebrar la unidad del ejército enemigo.

 

En estas dos semanas, entre el asco, la corrupción y el río de mierda, el equipo de Claudia se quebró. Ya en encuentran en una espiral de degradación. Se lo ganaron.

 

Tanto asco dan que Liza Aceves mejor renunció. Alguien le consiguió un puesto de medio pelo en el Conacyt, burocracia pura, y ella mejor tomó el camino de salida.

 

Adiós al CLAU-TANIC.

 

El audioescándalo de los constructores, en sus tres partes publicadas y las seis que faltan por darse a conocer, nos revela que, como equipo, los claudistas son delincuencia organizada.

 

Que no se inmutaron para recibir dinero en efectivo para la campaña electoral 2018, pero tampoco se inmutaron para no cumplir su pacto con el diablo. Pactaron con pillos, no tuvieron palabra, y ahora sufren las consecuencias.

 

Una mafia en el poder, al estilo AMLO.

 

Nadie de ellos, ni por asomo, ha negado la veracidad de los audios ni su involucramiento en la trama criminal. Algunos de ellos fueron separados. Otros, los decentes como Javier Palou, se fueron asqueados.

 

Si como equipo político son delincuencia organizada, como personas son miserables, infames, inmorales.

 

Me imagino a Karina N, sintiéndose lo máximo por convertirse en la asistente personal de la alcaldesa de Puebla.

 

 

Veo con claridad al torvo depredador Andrés avanzando en sus intentos de sostener relaciones con ella desde la cima de su poder.

 

Ahora imagino la escena en la que ella, confiando en el feminismo de la alcaldesa, en su retórica de no permitir la violencia a las mujeres, le confía a Claudia lo que ocurre con el Jefe de Oficina.

 

Me imagino su decepción. No encontró sororidad, sino complicidad de ella con su amigote.

 

Luego vinieron las presiones, las humillaciones, el intento de rebajarla como ser humano.

 

Al alimón, a cuatro manos, Andrés y Claudia destruyendo a una mujer inocente.

 

No lo lograron. La despidieron, le quitaron su puesto, su salario, pero no su dignidad porque ella siguió el camino de buscar la justicia.

 

Qué asquerosidad.

 

A dónde llegaron Claudia y Andrés, ni Bonnie and Clyde.

 

 

El Palacio Municipal fue, durante tres años, su bacinica.

 

No podemos permitir que se sigan meando y cagando ahí.

 

No nos lo merecemos.

 

  • LO MÁS LEÍDO

  • Regionales: Minuto a Minuto