Antorcha


Juan Manuel Celis Aguirre*


EN PUEBLA, UNA SUGESTIVA SEMANA DE CAMPAÑA MEDIÁTICA


La semana pasada, un día tras otro, circularon diversas notas con acusaciones en contra del Movimiento Antorchista en el estado, las cuales tienen como común denominador el estar fundadas exclusivamente en las afirmaciones de los detractores de Antorcha, a lo que se suma la visceralidad con que editorializan sus notas varios de los considerados gurús del periodismo poblano, relevados por sí mismos de la responsabilidad de probar lo que afirman en contra del antorchismo, porque de lo que se trata es de seguir la línea gubernamental que ordena “pegarle” a nuestra organización, aunque para lograrlo se tenga que recurrir al lodo y a la calumnia.


Por ejemplo, se asevera que hacemos negocio con las grúas Doama y el corralón particular de la 11 Sur. Por mi parte, afirmo categóricamente que lo que ahí se asevera en contra de los dirigentes de Antorcha es absolutamente inventado por quien escribió tal infamia; basta decir que las grúas Doama son totalmente ajenas, e incluso adversas, al Movimiento Antorchista; y si hacen o no lo que acusa el reportero, no lo voy a discutir, ni me interesa; dejo que sean las autoridades correspondientes quienes juzguen el caso. Pero sí reto al reportero a que pruebe una sola de sus afirmaciones en contra de Antorcha, de lo contrario quedara evidenciado como calumniador.


Otro caso. Gustosamente se reprodujeron en el programa conducido por Carlos Valerio, las aseveraciones de “los pobladores de la junta auxiliar de la Resurrección”, nombre con el cual disfrazaron a Rafael Cabrera, donde éste exige, sin ningún derecho ni razón, “que se ponga coto al crecimiento de Antorcha”… “que se salga Antorcha de la Resurrección porque si no se nos va a sacar violentamente”… etc. No creo que Valerio no se haya dado cuenta de las amenazas tronantes y peligrosas en contra de la seguridad de las personas organizadas en Antorcha, que habitan en la junta auxiliar de la Resurrección, ni que haya ignorado que esas palabras representan un delito, además de mostrar a quien las profirió, como un individuo fascista; simplemente las transmitió porque se trata de ataques que contra el antorchismo, tarea a la que él se ha sumado sistemáticamente.


Otro más. En el diario Síntesis, Alfonso González escribió una columna donde infama impune y visceralmente al Movimiento Antorchista. En ella, se asume como la personificación misma de la comunidad reporteril, y defensor de oficio de Iván Tirzo, de cuya agresión nos hace responsables a los dirigentes antorchistas. ¿No cree usted, don Alfonso, que Iván es suficientemente inteligente y, por si fuera poco, tiene una pluma y un espacio mucho más importante que el suyo, como para que él mismo se defienda y manifieste su postura y su condena respecto a los hechos que usted tan  tendenciosamente describe? ¿Cree usted que él no denuncia porque tiene miedo o porque no conoce el suceso y/o necesita de terceras personas para acusar y defenderse?


Pero para que no se piense que evado el tema, aclaro que a Iván Tirzo le hemos hecho llegar personalmente nuestro desacuerdo con lo acontecido y le hemos reiterado el respeto que siempre hemos tenido a su trabajo profesional. Pero del lamentable suceso, del que ninguno de los líderes es responsable y al que condenamos públicamente, se agarró Alfonso González para lanzar una catarata de ataques en contra de Antorcha. Tan desmesurado e injusto ataque, ¿se debe a una fobia personal o se trata de un encargo pagado?


Finalmente, como rayo en cielo sereno y sin venir a cuento, en una nota publicada en Síntesis se enloda al antorchismo, aseverando que: “Antorcha Campesina y un sinfín de asociaciones de todo tipo que se dedican a lucrar con la gestión social”. Esta acusación vacua e infamante, se encuentra inmersa en una solicitud de privilegios para los integrantes de la Unión Campesina Independiente, homicidas de campesinos antorchistas de Huitzilan de Serdán.


Esta andanada mediática en contra del Movimiento Antorchista data ya de más de medio año; un día y otro, en medios electrónicos y escritos, por hechos reales o inventados, por pecados propios o del mundo, se infama, se acusa, se denigra y se condena con todo a la organización de los pobres, como si fuera la peor enemiga del sistema y de los amanuenses profesionales. Ante eso, lo menos que un lector desprejuiciado llega a preguntarse, por simple curiosidad, es que si tanta saña e inversión mediática no merece temas de mayor envergadura, como la lucha en contra de la corrupción, la falta de seguridad, el incremento irrefrenable de la delincuencia, el desempleo, la falta de vivienda, etc., que padecemos los poblanos.
Desde mi punto de vista, la única explicación es que existe una campaña orquestada desde esferas, con poder y dinero suficientes, con la perversa idea de desprestigiar a la única organización integrada y solicitada por miles de personas pobres -que la buscan como una posibilidad real para superar su atraso y marginación, lo que explica el crecimiento constante que tenemos como organización-, y de esa manera evitar que los pobres sigan organizándose en Antorcha y exijan mejores condiciones de vida.

 

Pero es muy fácil acabar con Antorcha, sin necesidad de desgastar la credibilidad de los medios y de quienes están tras de ellos: dese solución a la problemática de los pobres, cúmplase con lo que se promete en campaña, háganse inversiones en servicios, en vivienda, en empleo, evítese el maltrato y manejo burocrático a los gestores, erradíquese la malversación y desvío de los recursos del erario, y aseguro que Antorcha tendrá una muerte fulminante y nuestros grandes opinantes profesionales tendrán temas más grandes de qué ocuparse.

 

* Dirigente estatal del Movimiento Antorchista




 
 

 

 
Todos los Columnistas