Antorcha


Aquiles Córdova Morán*


LA “JUSTICIA” DE QUERÉTARO, OTRA VEZ EN CUEROS


El ya próximo 19 de marzo de 2008 se cumplirán tres años -¡tres!- de que la maestra Cristina Rosas Illescas, en su momento líder estatal del Movimiento Antorchista en el estado de Querétaro, fuera privada de su libertad por órdenes directas del gobernador Francisco Garrido Patrón. La sevicia reaccionaria del gobernante se ha ensañado con Cristina, no solamente por el odio visceral, instintivo, que sienten todos los poderosos del mundo contra la organización y los legítimos reclamos de las masas populares, sino también por las lecciones de valor, entereza moral y firmeza de principios que a diario propina Cristina a sus carceleros, inmediatos y remotos. Bajo la batuta del feroz y temible secretario general de gobierno, Alfredo Botello Montes, la directora del penal, los “psicólogos” a su servicio, las custodias (con alguna rara excepción), y la élite de las reclusas, protegidas y azuzadas por la directora, no cesan de hostilizar, amenazar, y agredir a Cristina, tratando de doblegarla y hacerla abjurar de sus convicciones políticas, de su lucha y de la organización a que pertenece. Castigos injustos como el aislamiento en una celda oscura y húmeda que le dañó gravemente un brazo, citatorios ante la junta disciplinaria del penal por el menor motivo (y a veces sin ninguno), largas cesiones con el “psicólogo” que la acosa a preguntas insidiosas, agresivas e insultantes, apremios para que trabaje gratis en los “talleres” del penal y, finalmente, insultos, burlas, empujones y hasta golpes de las protegidas de la directora, son algunas de las medidas para “reeducarla” y “rehabilitarla”.


A todo esto (y a mucho más) ha resistido Cristina con un valor y entereza. Es por eso que el argumento toral del juez que le niega la libertad bajo fianza, se basa en el “estudio de personalidad” del psicólogo ya mencionado. Según él, Cristina es peligrosa porque es terca y contumaz, porque presenta una “pretensión” a la superioridad intelectual y porque es reacia a admitir críticas a su conducta. Y por eso también, aunque ha ganado dos amparos, sigue en la cárcel a pesar de su inocencia. Pues bien, acaba de ganar un tercer amparo concedido por el Juez Tercero de Distrito en el Estado de Querétaro, Licenciado Gerardo Martínez Carrillo. Este documento desestima el argumento de la peligrosidad de la víctima “…en virtud de que, se reitera, constitucionalmente, la facultad de solicitar que se niegue la libertad provisional bajo caución corresponde al Ministerio Público, quien además debe exponer las razones que tenga para realizar tal solicitud y aportar las pruebas en que éstas se sustenten, destacándose también que es aquél el encargado de velar los intereses de la sociedad, así como de la víctima u ofendido durante el proceso; y en el caso, no la ejercitó en esos términos, sino sólo aludió al perjuicio que se ocasionaría a la sociedad, siendo que sus argumentos, como ya se expuso, resultaron ineficaces para tal efecto”. Es decir, que ni el Ministerio Público ni el juez han probado fehacientemente las causas por qué niegan la libertad caucional a Cristina, y, a pesar de que esto ya se les dijo con anterioridad, insisten en su postura, lo que evidencia un claro  uso faccioso del derecho.


De acuerdo con lo anterior, el amparo resuelve que: “… el juez responsable deberá concederle la libertad provisional bajo caución solicitada, acatando los lineamientos de esta resolución y de la dictada en el diverso juicio de amparo 458/2007-II del índice de este juzgado, confirmado por el Segundo Tribunal Colegiado del Vigésimo Segundo Circuito al resolver el amparo en revisión penal 113/2007 de su índice; apegándose para resolver exclusivamente a lo dispuesto en el artículo 20, apartado A, fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”. Y, renglones adelante, se conmina al juez a que “… emita una nueva determinación en la que, absteniéndose de aplicar lo dispuesto en el artículo 121, último párrafo del Código de Procedimientos Penales para el Estado de Querétaro, que le confiere facultades para considerar de manera oficiosa las razones y probanzas por las que, estima, procede negar al procesado el beneficio de la libertad provisional bajo caución, por resultar inconstitucional; y acatando lo dispuesto en el artículo 20, apartado A, fracción I, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, tan pronto como se le notifique el auto en que se declare que esta resolución causó ejecutoria, conceda el beneficio solicitado por María Cristina Rosas Illescas, fijando las garantías conducentes para tal efecto”.


La opinión del Juez Tercero de Distrito, pues, no puede ser más clara: el juez y el Ministerio Público no han probado sus argumentos de ninguna manera, y el primero, incluso, ha echado mano de un precepto legal no aplicable al caso; por tanto, se le ordena poner a Cristina en libertad tan pronto como se declare que la resolución respectiva causó ejecutoria. Y aquí, más que el juez, importa destacar lo que se dice del Ministerio Público: que no sólo no probó la razones por las que solicitó la negación del derecho a fianza para la indiciada, sino que, incluso, actuó con parcialidad, ya que sólo habla del “peligro” para la sociedad pero ignora completamente su obligación de defender, también, los derechos de la víctima. Y esto es crucial porque, con el nuevo amparo, vuelve a tener en sus manos la libertad de Cristina, ya que es el único que, mediante la apelación de la sentencia, puede impedir que se ejecute de inmediato. En rigor, de acuerdo con el razonamiento del Juez Martínez Carrillo, esa apelación no procede a la vista de la valoración que se hace de la misma. Por tanto, si, a pesar de eso, vuelve a interponer recurso contra la libertad de Cristina, quedará claro que se trata de un acto de servilismo hacia los caprichos, venganzas y sevicia del gobernador y su secretario de gobierno. La justicia de Querétaro volverá a quedar en cueros ante la opinión pública de la nación.

 

* Dirigente del Movimiento Antorchista Nacional.




 
 

 

 
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