Antorcha


Aquiles Córdova Morán*


LIBRE ASESINO DE LA UCI; SUS DEFENSORES “SORPRENDIDOS”


El 29 de febrero de 2004, en la comunidad de Xinachapa del municipio de Huitzilan de Serdán, fue asesinado por un comando encapuchado el dirigente antorchista Máximo de la Cruz Rivera. El artero crimen fue perpetrado en presencia de decenas de compañeros, amigos y familiares de la víctima, que se hallaban reunidos para celebrar su acostumbrada asamblea mensual, los cuales no tienen absolutamente ninguna duda de que los sicarios son miembros de la autodenominada “Unión Campesina Independiente”, cuya cabeza principal es, precisamente, el recién liberado Bartolomé Melchi Santiago. Es absolutamente necesario recordar (en primer lugar al Poder Judicial de Puebla y la propio Gobernador del Estado), que Máximo de la Cruz Rivera no es la primera ni la única víctima de la UCI; que hay decenas de ellas cuyos casos mencionaré con pelos y señales si fuere necesario. Hoy, sólo a manera de ejemplo, enumero rápidamente los más destacados: Bartolomé Tadeo Arellano, primer presidente de Antorcha en Huitzilan; Ignacio Gómez Cipriano, asesinado siendo presidente municipal en funciones; Francisco Luna Gobierno y Ramírez Velásquez Gobierno, ambos ex presidentes municipales de Huitzilan. Todos estos crímenes permanecen en la más absoluta impunidad.


Pero volvamos a Melchi Santiago. Primero subrayo que su liberación se dio en el más completo sigilo, sin dar parte a los medios, el día 6 de noviembre de los corrientes, lo cual es ya elemento suficiente para temer algo turbio en el negocio. La primera noticia la dio La Jornada de Oriente, un diario local cuya simpatía incondicional por la UCI y su “líder”, así como su carácter de ariete contra “los enemigos” más que un medio de información que nadie pone en duda en la sociedad poblana, el 8 de noviembre de los corrientes. La cabeza de la nota dice: “Liberan a líder de la UCI; lo exoneran (¡sic!) del asesinato de un dirigente antorchista”. Poquito adelante insiste: “Fuentes cercanas al caso de Melchi Santiago afirmaron que la liberación de éste demuestra que nada tuvo que ver con el crimen de Máximo de la Cruz Rivera, tal y como lo ha afirmado el Movimiento Antorchista”. Pero, a renglón seguido, el mismo reportero afirma: “Trascendió que a favor de Bartolomé Melchi Santiago intervino personalmente Rosario Ibarra de Piedra, del Comité Eureka, Pro defensa de Presos, Perseguidos, Exiliados Políticos de México…”; y poco más adelante: “Además, también hicieron gestiones a favor del dirigente Aurelia Lozano y Marcela Nolasco, de la Secretaría de Derechos Humanos del Comité Ejecutivo Nacional del Partido de la Revolución Democrática”. Finalmente se dice: “El periódico intentó localizar a José Guadalupe Jiménez, uno de los abogados de Bartolomé Melchi, para conocer su opinión sobre el asunto, pero el litigante se encontraba fuera de la ciudad de Puebla…” (esto dicho, hay que notarlo, en la época de los correos electrónicos y los teléfonos celulares). De estas citas resultan claras dos cosas. Primera: la liberación de Melchi Santiago no se debió a su inocencia, como reza la cabeza de la nota, sino a fuertes presiones políticas ejercidas sobre los poderes del estado de Puebla por parte de Rosario Ibarra y del PRD. Se trata, pues, de un uso mafioso y abusivo del poder mediático y político, de un grosero influyentismo para imponerle a un gobierno debilitado y pusilánime la liberación de un criminal, contra toda justicia y contra todo derecho. Segunda: ésta primera conclusión se corrobora por el apresuramiento del reportero para exonerar a su protegido, cuando él mismo confiesa paladinamente que ni siquiera ha podido hablar con el abogado de la causa. Entonces, ¿qué “fuentes cercanas” son esas que le aseguraron la inocencia de Melchi? No hay tal; se trata de un manido recurso para esconder al verdadero responsable, que no es otro que el reportero mismo.


Pero hay una segunda nota del mismo autor, publicada el 9 de noviembre, más delatora que la primera. Según ésta, varias ONGs cercanas al caso se encuentran preocupadas “por el silencio que guarda Antorcha Campesina”, y piden “que las autoridades expliquen las razones de la liberación de Bartolomé Melchi Santiago” (¿Pues no que todo se debe a su probada inocencia?). Un tal Fernando Cuellar Muñoz, presidente de una de estas ONGs, dijo: “Llama mucho la atención” la forma en que fue liberado Melchi Santiago, ya que “las organizaciones no gubernamentales que estuvieron pugnando por su liberación… fueron las últimas en enterarse… de que el luchador social estaba en la calle” Y dijo más: “que en un contacto telefónico con Melchi Santiago, éste se había reservado para mejor ocasión el informarle a detalle las causas de su repentina libertad”. ¿Hacen falta más pruebas de que todo es una brutal violación de la ley en agravio de la víctima, sus familiares y compañeros, debida a presiones extrajudiciales de gente que abusa de su poder y de su influencia?

 

Y el agravio no para aquí. Reportero y declarantes se solazan, sin ningún recato, haciendo insinuaciones malévolas en el sentido de que se trató de un contubernio entre Antorcha y el gobierno para beneficiar electoralmente al PRI; de que tal vez sea un “mensaje del gobierno de Mario Marín” a los antorchistas, dándoles a entender que tiene pruebas de que ellos son los verdaderos asesinos de Máximo de la Cruz, y otras canalladas por el estilo. En resumen, una sucia estrategia mediática para “demostrar” que la “culpable” y beneficiaria de la liberación de Melchi Santiago es… ¡Antorcha Campesina! Todo en vano. Para la gente honesta y sensata no hay duda de que “destacados izquierdistas”, dirigentes del PRD, abogados trinqueteros y ONGs “defensoras” de los Derechos Humanos, todos a una, maniobraron al margen de la ley para liberar  a un asesino múltiple y prácticamente confeso de sus crímenes. Ya se sabe: la ley y la justicia se cumplen sólo en quienes no tienen suficiente poder o dinero para eludirlas. Pero la lucha seguirá. El caballo de la justicia, como dice el pueblo, es lento pero alcanzador

 

* Dirigente del Movimiento Antorchista Nacional.




 
 

 

 
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