Bajo el Sol


Roberto Martínez Garcilazo


VOTO A DIOS QUE ME ESPANTA ESTA GRANDEZA…
( FASTO VULGAR DEL POLITICO )


Fue anteayer, en la sala de lectura de la Biblioteca José María Lafragua de la BUAP. La doctora Raquel Gutiérrez Estupiñán y el doctor Enrique Pérez Castillo presentaron el libro Rehén de la fortuna, el cautiverio honroso y el cautiverio infamante en la obra de Miguel de Cervantes Saavedra de la doctora Margarita Peña.

 

Allí, la más destacada especialista mexicana en literatura del Siglo de Oro, acompañada de dos de nuestros más respetados académicos universitarios disertaron sobre el Rehén de la fortuna, en lo particular (los cautiverios de Cervantes en Argel y en Sevilla), y, además, por petición expresa del público, sobre la vigencia de la obra de Cervantes, en lo general (su paradójica vocación antibélica, el encomio de la libertad, la positiva ponderación de la virtud, la meditación sobre los oscuros engranajes del destino de los hombres y, ante todo, la crítica al poder).

 

Cuando a esto se llegó, la doctora Margarita Peña citó el soneto Al túmulo de Felipe II, que enseguida reproduzco:

 

Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla;
porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!,
Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Apostaré que el ánima del muerto
por gozar este sitio hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón, y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado.
Y el que dijere lo contrario, miente."

Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

 

En la sala de lectura de la Biblioteca Lafragua se dijo que esta obra expresa cierto desdén estoico de los fastos del poder, - esa grotesca gesticulación que se opone al paso del tiempo- , que es  ironía ante el vulgar despliegue de poder, y, que Cervantes sigue y seguirá siendo motivo de estudio y admiración estética, no así Felipe II, el fanático, el déspota, el de la falsa virtud.

 

En este libro, cuya presentación organizó el maestro Manuel de Santiago, dice Margarita Peña, citando a Buytendijk que “…hay en la novela algo dado y una disposición. Lo dado reside en el mundo, en la historia de los hombres y en las estructuras y en los sucesos, en el dominio psicológico y social del conocimiento discursivo. La disposición estriba en el modo en que el propio autor existe, en el objeto de su existencia y, por lo mismo, en cierto sentido de su antropología” Y añade: Existirá, claro, una reelaboración de lo dado y de la disposición; del mundo y de la forma que el autor la vive. De la eficacia de esta reelaboración derivará la obra genial o algún producto mediocre…

 

Llama la atención el hecho de que este recurso metodológico de análisis de la obra literaria valga también para juzgar ciertas circunstancias de la prosaica vida cotidiana, tales como las hipótesis explicativas de ciertas decisiones individuales  -que sólo tienen consecuencia en el ámbito personal-  como de otras decisiones –las de naturaleza política- cuyos efectos incumben a al comunidad: La vida como trama literaria y el hombre como personaje de su vida.  Dicho de otra manera: la teoría literaria como teoría de vida del hombre. 




 
 

 

 
Todos los Columnistas