Bajo el Sol


Roberto Martínez Garcilazo


CIUDADANÍA O VASALLAJE


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El martes 5 de febrero, durante la celebración del XCI aniversario de la promulgación de la Constitución del 1917, la magistrada Elba Rojas reflexionó, entre otros aspectos de la Ley Fundamental, sobre la garantía constitucional que significa el 3º. Constitucional, que por cierto –y esto yo lo afirmo, no la magistrado- además del trascendente valor jurídico que posee es una emotiva pieza literaria.   Además, la juez disertó sobre la relación dialéctica que existe entre los movimientos armados  y la consagración de las conquistas sociales en el estado de derecho.   

 

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Bien, hipotéticos lectores míos, pues la efeméride nacional suscitó la siguiente especulación.


Es el modo de vida el que educa integralmente a los hombres y a las mujeres.


Es la manera, el procedimiento, que utilizan los miembros de una comunidad para satisfacer sus necesidades vitales de salud, empleo y educación la que determina su condición de libertad y dignidad personal. Su condición de realización y felicidad individual.


Por otra parte, la calidad del servicio de los gobiernos, el respeto a las leyes por parte de individuos e instituciones, la transparencia electoral, las prácticas políticas de los partidos, el profesionalismo del periodismo que ejercen los medios forman parte del entorno educativo de la sociedad.


Es evidente que, en esta perspectiva de educación para la ciudadanía, las escuelas y los profesores son sólo un factor más del proceso general.


Aun en contra de la dureza de los datos empíricos, el ideal de un ciudadano que posea conciencia de su pasado cultural y, además, nociones de justicia y de bien social debe actualizarse permanentemente mediante la reflexión y el planteamiento de propuestas de acción porque, de otra manera, estaríamos condenados a sufrir la atrofiante pasividad de las mayorías agobiadas por la rapacidad de los grupos que para el peculado exitosamente se organizan.


Trabajar por el desarrollo de las competencias cognitivas de apreciación estética y de valoración crítica de la realidad de los ciudadanos es obligación de las instituciones públicas de educación y cultura.


Cumpliéndola cabalmente se honra la naturaleza republicana de nuestra organización social.


Evadiéndola se propicia la discapacidad ciudadana de la población, el vasallaje de facto de millones de mexicanos que, por causa de la ofensiva y secular  desigualdad, son reducidos a la condición de mayorías de miserables que malbaratan su voto a cambio de ínfimas prebendas.




 
 

 

 
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