Bajo el Sol


Roberto Martínez Garcilazo


LA LUZ QUE VA DANDO NOMBRE...


Es el nombre –proviene del poema Incurable de David Huerta -de la antología de poesía mexicana 1965-1985 en la que invirtieron casi un año de trabajo Alí Calderón, Antonio Escobar, Jorge Mendoza y Álvaro Solís, que recientemente fue presentada al público durante el Congreso de Poética y Poesía, realizado en octubre y organizado por la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. 

 

Este volumen, publicado por la Secretaría de Cultura, contiene 133 poemas escritos por más de 60 poetas. Los textos están organizados en los siguientes 8 apartados: Connotación de sentimientos, Trabajo del significante, Neobarroco, Imágenes de la naturaleza, Música, Humor/ironía, Automatismo, y Slang citadino. La postulación de estas ocho formas distintas de lenguaje literario es el criterio de selección y organización de los textos.

 

En el primer párrafo del prologo de este libro puede leerse la siguiente advertencia:

 

La luz que va dando nombre no se propone dar la última palabra sino abrir el diálogo sobre un modo distinto de organizar nuestra tradición poética. No pretende pontificar ni establecer el canon. Esta antología forma parte de nuestra conjetura –no la única- acerca de la poesía mexicana reciente. Partimos de la verdad débil, no totalizante, no infalible -mucho menos absoluta- , que se resume en un aforismo de Nietzsche: No hay hechos, sólo interpretaciones.

 

Llama la atención del lector el cuidadoso, calculado, estilo de este prólogo por la profusión de referencias teóricas, por la alusión a autores –pero sobretodo- por la pretensión comprensiva del fenómeno literario desde una perspectiva académica.  

 

Pero no son ingenuos, reconocen que La poesía como cualquier otro campo de la cultura, es también un campo de poder (...) Siempre han existido grupos de poetas en pugna, buscando su legitimación (...) el canon, es decir nuestro parnaso literario, nuestra rotonda de los poetas ilustres, el cuadro de honor de la poesía nacional, está domeñado y más influido por la cortesanía y la real politik de la vida literaria que por los méritos, merecimientos y cualidades del texto con intención estética. Los compadrazgos, el clientelismo y el modus operando de “tu me das y yo te doy” han sustentado nuestra poesía y se han convertido en muy efectivos medios para la legitimación de una especie de literatura”

 

Sin duda, los autores de este libro (esta obra colectiva es la primera de una serie sobre temas de crítica e historia literaria) saben lo que dicen y tienen un proyecto de largo plazo. Han combinado de manera fructífera la docencia, la investigación, la promoción cultural y la realización de sus aspiraciones literarias.  Tienen en común experiencias académicas, orígenes y vocaciones.

 

La luz que va dando nombre en los próximos días será presentada en Lima, Perú, y en dos estados de la República Mexicana.

 

Termino y cito tres fragmentos de poemas de la primera sección –Connotación de sentimientos.

 

De Jorge Fernández Granados (Ciudad de México, 1965):

 

Soledad

 

Nadie va a salvarnos.
Ni el amor, ni la fe, ni la palabra.
Nadie va a saber que fuimos tantos
embarcados en el haz de la ternura,
angustiados y desnudos,
errantes y remotos.

 

De Mario Bojórquez (Los Mochis, Sinaloa, 1968)

 

Casida del odio

 

Todos tenemos una partícula de odio
un leve filamento dorando azul el día
en un oscuro lecho de magnolias.

 

De Ervey Castillo (Villahermosa, Tabasco, 1973)

 

Dios está llorando en este instante

 

Dios está llorando en este instante
pero todos dicen que llueve
que sólo esta lloviendo
Yo presiento que llora
sospecho un dolor tras la luz apagada
que existe en mi conciencia
adivino ese llanto
porque el agua está más triste que nunca
porque esta manera de caer es muy distinta




 
 

 

 
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