El cajón del desastre


Fritz Glockner

07/07/2010

TERMINÓ


El mundial concluyó con las ilusiones de una Iniciativa México, que nos invitaba a dejar de ser el México del ya merito, para transitar al México exitoso; las elecciones poblanas sorprendieron a viejos y nuevos, a Zavalistas y a Morenovallistas, a azules y amarillos, a votantes y abstencionistas, la noche del domingo 4 de julio fue larga, llena de ausencias y de malas y buenas intenciones.


Ya se dijo hasta el infinito, fue una jornada electoral tranquila, a pesar de rumores más, rumores menos, ningún evento empaño la actuación electoral; ahora bien, lo cierto es que se trato del choque de dos estructuras iguales, conocedores ambos de los puntos neurálgicos de las prácticas electoreras, los gitanos no se leen la mano entre sí, y la mejor muestra fue el pasado domingo, aun que a pesar de ello, a la ciudadanía se le veía feliz el lunes 5, muchos se sentían victoriosos, ganadores, triunfantes, varios siguen dudando aún de acercarse a la nueva oleada gobernante, pero poco a poco van a ir cayendo, su problema será el tiempo que se tarden en rendir la pleitesía.


Y como no iban a estar felices los ciudadanos si las cifras hablan de una avalancha de votos que rompió cualquier encuesta, cifra, anuncio, declaración post debate; aquella tan criticada alianza entre izquierda y derecha encabezada por Moreno Valle dejo sentir su ilusión.


Las imágenes televisivas del propio domingo no dejan resquemor, Moreno Valle se sabía ganador y todos estaban a su lado eufóricos, mientras que López Zavala se le vio solo, sin porras, a pesar de que también se declaro victorioso era evidente que la información era otra.


La novedad de este proceso electoral tendrá que ver también con los largos meses durante los cuales contaremos con gobernador saliente y otro entrante, serán largos los siete meses que faltan para la toma de protesta.


Por su lado los dirigentes partidistas de Acción Nacional y de la Revolución Democrática que fueron tan criticados por su coqueteo electoral, ahora se hinchan como guajolotes, les salió la pichada por lo menos en tres de las 12 elecciones, sobre todo su interés particular se centraba en nuestro estado y en Oaxaca y en ambos atinaron.


Estas elecciones son la antesala de lo que vendrá a perfilarse como un escenario tenso para el 2011 en cuestiones electorales y que evidentemente encamina las piezas del ajedrez político rumbo al 12.


Ojalá que las expectativas abiertas con el triunfo electoral de la alianza no nos deje las lagañas incrustadas, así como tampoco las promesas, los dichos y las opciones terminen en una larga pesadilla, de la cual al despertar se insista en que el dinosaurio todavía estaba ahí.


Ante esta reflexión, hoy por hoy nadie piensa, simplemente se festeja, se ríe, total, si la selección concluyó su actuación antes de lo anhelado, para que imaginar un futuro más jodido aún.


Junto a esta algarabía popular de la debacle priísta, en silencio se han sumado los dogeristas y los blanquistas, quienes se saben ganadores con la derrota de López Zavala, y son ellos los que evidentemente se erigirán como los salvadores del PRI; entre susurros han de estar mencionando “se los dije”.

 

Total, que estos días quedan para la historia de nuestro estado, a pesar de los pesares, incomode o no a conciencias buenas, malas o perturbadas, fuimos testigos de una jornada única.

 



 
 

 

 
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