El cajón del desastre


Fritz Glockner

08/09/2010

LA HISTORIA DE LUCAS


Ha sido apabullante la publicidad desplegada por TELEVISA para promocionar su serie histórica “Gritos de muerte y libertad”, telenovela a través de la cual supuestamente la cadena televisiva pretende recordarle a todos los mexicanos las hazañas históricas que nos dieran patria hace 200 años.


Los tres primeros capítulos me parecieron buenos, sobre todo por el despliegue y el derrame de recursos técnicos, evidentemente económicos y las actuaciones con buen tino, la ambientación es buena, y hasta el miércoles 1 de septiembre parecía que se trataba de una visión normal y serena de la reinterpretación histórica a través de la televisión; sin embargo el jueves 2, sacaron el cobre, el diente, la verdadera intencionalidad ideológica de su visión por imponer.


En el capítulo cuatro, referente a la toma de la ciudad de Guanajuato por parte del ejército independentista encabezado por el famoso cura Hidalgo, la escena de entrada permite apreciar a una turba violenta que logra penetrar en la famosa alhóndiga de Granaditas, espacio en el cual se resguardan los tímidos, inocentes e indefensos españoles. El matrimonio se abraza aterrado, es el jefe político de la plaza, de origen español que pretende con su cuerpo defender a su mujer de los salvajes que han violentado el orden establecido, las fuerzas del mal logran deshacer aquella unión, la mujer es arrastrada, él imposibilitado no puede hacer nada y ve como su esposa es remolcada por el suelo a otro espacio, ignorándose cuál va a ser su destino, mientras tanto una pistola se acerca a la escena y se coloca en la cabeza del jefe político de Guanajuato, la cual descarga su furia para hacer volar en pedazos su cerebro.


Lucas Alamán se niega rotundamente a refugiarse en la alhóndiga, su vida no corre peligro luego de que se entrevista con Hidalgo y éste le otorga las garantías necesarias para quedar impune al ataque despiadado de los independentistas. Otra escena muestra a un moribundo que va trastabillando con las heridas a la vista, una daga no le permite continuar con su paso y le asienta el golpe mortal. Por último se ve a Hidalgo invitando a los levantados en armas a tomar las riquezas de los españoles, ya sea dinero, joyas, o cualquier otro tesoro, bajo el argumento de que les pertenece, que los españoles son unos impostores.


El capítulo más bien hubiera podido escenificar cualquiera de las narraciones noticieras de estos tiempos, los inmigrantes asesinados en el norte del país, o el ajusticiamiento de narcos.


Los ideólogos y escritores del guión de aquella serie de TELEVISA están encabezados por Héctor Aguilar Camín, quién desde el año de 1992, cuando fuera Secretario de Educación Pública, Ernesto Zedillo, demostró un rechazo y antipatía por la existencia del famoso minero conocido como el Pípila, cuando tuviera a su encargo la reescritura de los libros de texto de quinto año de aquellos tiempos, optó por borrarle del mapa, así como también a los Niños Héroes y a otros mitos más de la tradicional historia patria; el debate desatado en aquellos tiempos provocó que los libros fueran reescritos.


Hoy Aguilar Camín viene por sus fueros derrotados aquellos años, bajo el patrocinio de TELEVISA nos presenta la visión reaccionaria de la toma de Guanajuato desde la perspectiva del historiador Lucas Alamán, y obvio, bajo el gobierno de Calderón, no podríamos esperar otra visión histórica que no fuera esta.


El antiguo Padre de la Patria es presentado como un inepto, un oportunista y vengativo, algo así como un derrotado en las elecciones poblanas de hace pocos días.


Importante es dar cabida a todas las versiones históricas, pero no es válido otorgar una visión maniquea desde la óptica reaccionaria de un evento histórico tan trascendente como lo es la independencia de nuestro país, y peor aún en su cumpleaños número 200, la serie parece más un anticumpleaños que un festejo del bicentenario, Hidalgo es reducido, menospreciado, manoseado, y conste que tampoco estoy de acuerdo con la construcción en bronce de los héroes que nos dieron patria, pero la idea de mostrar en pocos minutos por medio de la pantalla chica la óptica de salvajes, abusivos, rateros, transas, corruptos y truhanes de los independentistas es convocar a un pasado lleno de injurias, donde los buenos ahora resultan ser los representantes de Felipe II.


Pues bien mi estimado Lucas, ha que nunca te hubieras imaginado que durante un gobierno panista ibas a tener en horario estelar tu punto de vista tan reaccionario sobre los acontecimientos ocurridos hace ya 200 años.

 



 
 

 

 
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