El cajón del desastre


Fritz Glockner

13/10/2010

VA DE NUEVO


Ha iniciado la vorágine de las apuestas para el 2012, la publicación de encuestas y posicionamiento de los posibles candidatos han comenzado a circular; los partidos políticos ya hablan de las elecciones del 2012, la ciudadanía aún y cuando está desanimada por lo que está sucediendo con el país, igual y han comenzado a mostrar preferencias, gustos, simpatías por el futuro electoral, a pesar de que todavía nadie convence.


Las televisoras, el PRI, algunos sectores del PAN, incluidos varios actores empresariales han dejado ver su predilección desde ahora por el gobernador de la niña Polet, de ahí la gran movilización por las elecciones del 2011, cuando se renueven los poderes en el Estado de México, y la posibilidad de alianza entre el PRD y el PAN para evitar un éxito abrumador de Peña Nieto que le coloque en ventaja del resto de los aspirantes a los Pinos.


Lo cierto es que el PRI tiene gallos, de no ser Peña Nieto habrá alguien con peso para la competencia, por su parte el PAN está llorando la ausencia de cuadros, nadie parece tener los tamaños de la disputa que se aproxima. Por su parte la llamada izquierda tiene dos en la bolsita, como los Pingüinos Marinela, el problema es que al parecer cada cual irá por su lado, divididos de nueva cuenta, como si esta no fuera ya la cantaleta de siempre.


La división existente entre la dirigencia del PRD y Andrés Manuel López Obrador, va dibujando desde ya un escenario poco alentador, Marcelo tiene a sus huestes preparadas para la cocción de la candidatura, mientras que López Obrador no deja de lado la opción de ir por la revancha de la presidencia robada.


Ante la inexistencia de un candidato de peso panista, es evidente desde ya, que la disputa para el 2012 se dará entre el candidato de la llamada izquierda y el PRI, pero si esa izquierda acude con dos opciones es evidente que los priístas afilan ya las uñas para regresar como los salvadores de este país, como si los desastres ocasionados por 71 años de gobierno hubieran sido poca cosa; ahora que sin duda alguna, ante los fracasos de los gobiernos panistas, los priístas bien se pueden disfrazar de mansos corderitos, eso que ni que.


Andrés está montado en la lógica de no dar paso atrás ni para tomar vuelo, y aunque a muchos no les guste, sin duda alguna cuenta con una enorme base social que le sigue, apoya, incluso y hasta idolatra; la dirigencia nacional del PRD en el pragmatismo más enloquecedor opta por sumar a cualquiera con tal de ganar una elección. Curiosa nota histórica, habría que recordar que ese pragmatismo electorero comenzó con mayor ahínco durante la presidencia de López Obrador en el PRD, aunque ahora lo desconozca, lo niegue, lo rechace, y se oponga a dicha práctica.


A todo esto, sería bueno preguntarse ¿cuál ha sido realmente el candidato de izquierda en una elección presidencial? Si tomamos en cuenta que la llamada izquierda comenzó a levantar el vuelo en el año de 1988 cuando la primera candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, éste provenía de las filas nacionalistas del PRI, y el revestimiento izquierdista se lo otorgó la declinación de Heberto Castillo para sumar fuerzas y esfuerzos en la arena electoral; luego con la fundación del PRD, donde coincidieron todas las expresiones que pudieran ubicarse en el ala izquierdista, para 1994 Cárdenas repitió la aspiración presidencial, y así sucedió de nueva cuenta para el año 2000, tiempos durante los cuales se fueron sumando a la llamada izquierda personajes de la talla de Monreal, Nuñez, el propio Ebrard, Camacho, y un sin número de priístas relegados de los círculos de poder del partido tricolor de entonces.


Con esta reflexión no estoy queriendo afirmar que la izquierda sea inexistente, simplemente estoy trayendo algunos recuerdos al presente, para volver a reflexionar sobre lo riesgoso que pueda ser que tanto Ebrard como López Obrador opten por encapricharse y cada cual ir con su cada quién a una elección donde el priísmo pretende recuperar los fueros idos.


Hasta ahora todo pinta para que así sea, que de nueva cuenta el divisionismo izquierdista permita la pérdida de capital humano, de cuadros valiosos, de esfuerzos construidos, incluso pisoteando mucha memoria, los acontecimientos en los próximos meses que restan del 2010 darán las señales de lo que será el 2011 y lo que nos espera para el 2012, tiempos adelantados evidentemente, y con justa razón, o que ¿acaso existe algún mexicano que no desea que ya concluya el actual sexenio de Calderón?

 



 
 

 

 
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