El cajón del desastre


Fritz Glockner

16/12/2010

EL PODER


Dicen que se hizo para ejercerlo, que si no, de pronto alguien llega y lo utiliza; aun que también es cierto que hay que saber hacer uso de él, ya que si no, de pronto se pude caer en actos prepotentes, autoritarios, caprichosos y demás actos absurdos e incomprensibles.


Como por ejemplo, me encuentro en la fila para abordar el autobús que nos llevará a Puebla del Distrito Federal en la TAPO, la señora de adelante lleva consigo un par de cubetas de mediano tamaño, la persona que con uniforme negro revisa maletas, equipaje de mano, bolsos y todo aquello con lo que uno carga, decide que las cubetas tienen que documentarse, que tienen que ir abajo del autobús, la señora ignora aquella determinación absurda, ya que las cubetas van vacías y su tamaño no van a incomodar a nadie.


-De venida las traía llenas de tamales para mi hermana y me dejaron llevarlas conmigo –argumenta con inocencia.


-Eso se lo va a decir a mi supervisora –insiste la uniformada mal encarada, insistiendo en su dictamen.


Afortunadamente la señora ignoró la absurda decisión, ¿en qué le afectaba que la señora viajara con su par de cubetas medianas colocadas a su lado? ¿Traerían algún material explosivo o peligroso impregnado en las paredes aquellas cubetas? ¿Estaban mal lavadas y el apeste provocaría que todos los pasajeros del autobús termináramos por vomitar de asco? De todas las interrogantes anteriores la respuesta es no, simplemente la seño del uniforme deseaba hacer sentir su poder, sus ganas de mando, su irracionalidad a partir de un juicio absurdo y autoritario.


Como el ejemplo anterior nos encontramos día a día a personas que a penas y se suben a un pequeño ladrillo y ya se creen que pueden dominar el mundo, la voluntad de las personas, que el mismísimo dios les queda pequeño.


Al parecer algo similar cuentan que le ha venido sucediendo a Rafael Moreno Valle, quien de haberse presentado como un candidato ciudadano, en torno del cual se sumaban las más diversas corrientes y expresiones políticas antagónicas como lo son Acción Nacional y el de la Revolución Democrática, ahora ya como gobernador electo, nadie puede aspirar a que se digne a saludar, y cuyas decisiones no deben de ser cuestionadas, o ponerse en duda, o debatir razonamientos, al parecer se deben de acatar y tan, tan.


Si el poder es una expresión para ejercerse, también es cierto que éste tiene que contar con el beneplácito de la sociedad que se pretende gobernar, ya que hay tantas expresiones del poder como vaporera de tamalera; y al parecer el consenso con el cual logró hacerse de Casa Aguayo Moreno Valle se debe fundamentalmente a la acción de hastío existente entre los poblanos por las actitudes autoritarias, prepotentes, la impunidad y la acción déspota de Mario Marín y camarilla, como para que ahora Moreno Valle venga a inaugurar la nueva era de autoritarismo, prepotencia, impunidad y despotismo en el estado de Puebla.


Desperdiciar el consenso ganado, la ilusión despertada, los anhelos abrazados al cambio de parte del gobierno que estrenaremos en 2011 puede llevarnos a un desgaste por demás innecesario, Moreno Valle gano la gubernatura como se dijo anteriormente por una factura pendiente en contra del Marinismo, de igual forma por la suma de esfuerzos de los más diversos colores ideológicos, así como también por la efervescencia social para que se terminara un episodio negro en la historia de nuestra entidad, y muy triste sería que ahora estemos a punto de presenciar el nuevo capítulo tan negro o peor como el que está haciendo maletas.


Por cierto, nunca creí que coincidiría en algo con Mario Marín, y por desgracia y pena ajena esta semana coincidimos en algo, en la postura por exigir que no desaparezca la Secretaría de Cultura, ¿qué onda? ¿Acaso Moreno Valle ha provocado que Marín y un servidor levantemos la misma bandera? ¡Guácala! Pero bueno, así anda la historia por estos rumbos navideños.

 



 
 

 

 
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