El cajón del desastre


Fritz Glockner

22/09/2010

¿TENDRÁ UNA TACITA…?


¿De azúcar? Al parecer la solicitud no existió, la clásica y tradicional manera de hacerse notar entre los nuevos vecinos, una vez que se ha estrenado casa, en este caso al parecer no se dio; y claro, ¿cómo iba a andar haciéndose notar El Grande? Si de por sí es tan fácil pasar desapercibido; digamos que es bastante difícil ubicarle, su figura corpulenta casi no llama la atención, las diversas unidades blindadas no despertaron mayormente la curiosidad de los vecinos, ya que además, entre tanta guaruriza del fraccionamiento Puerta de Hierro, ¿cómo saber el oficio del recién arribado vecino?


Lo curioso es que ninguno de los habitantes de tan exclusiva zona residencial hubiera observado la mudanza, ¿qué tienen que decir los hombres de la vigilancia a la entrada de Puerta de Hierro? Dicen por ahí que ni siquiera hubo tiempo de citarle para que acudiera a una de las juntas vecinales, en una de esas y ahí si hubiera llamado la atención, digamos que tal vez y se le hubiera cuestionado sobre la actividad económica a la cuál dedicaba su tiempo, ahora que con sólo responder: “soy empresario agrícola, y tengo negocios en el extranjero” nadie hubiera insistido más.


Lo que son las cosas, si se mantuviera la tradición de acudir a los lavaderos comunales, como sucede en las clásicas vecindades, donde las señoras comparten información a la hora de fregar el ajuar de la familia, de seguro alguna de ellas se hubiera cuestionado las rarezas del recién llegado ¿no? Sin embargo, la esposa del gobernador electo, así como del senador y del empresario de la mezclilla, tienen en sus casas centros modernos de lavado, y por supuesto que ese tipo de prácticas ya no se reproducen en Puerta de Hierro; qué lástima ¿verdad?


Ahora que acostumbrados a ser testigos de los desplantes de prepotencia provocada por los servicios de custodia de los residentes, igual y no llamó su atención el arribo de los treinta marinos el domingo pasado, así como tampoco el descenso de los dos helicópteros en las inmediaciones de sus hogares, el senador se habrá preguntado: ¿qué está preparando el gober electo? el gober electo habrá pensado: este empresario de la mezclilla tan alborotador como acostumbra ha de estar transportando sus botellas de coñac, y el empresario habrá dado por sentado, que de nueva cuenta se trataba de una pachanga de los hijos del senador; digamos que el domingo habrá parecido tan normal como siempre ¿o no?


Los que verdaderamente quedamos más que atónitos fuimos los poblanos, ya que con tanta insistencia se ha dicho que en la capital del general Zaragoza no hay bronca, que la delincuencia organizada no actúa por estos lares, que todo es miel sobre hojuelas, y tómala, resulta que El Grande estaba a la vuelta de la esquina.


Lo curioso de la detención de este pez gordo del narco, es que El Grande no contaba con personal de seguridad a la hora del arribo de los hombres de la naval, ¿qué curioso no? ¿Les habrá dado el día por ser domingo? ¿No le gustaba que los guaruras husmearan en su intimidad del hogar? ¿Se anticipó al puente decretado por Calderón para festejar el bicentenario? Mejor aún, El Grande se entregó sin llevar a cabo el más mínimo acto de resistencia, lo hizo así ¿por qué sabía qué clase de vecinos tenía alrededor? La versión oficial del máximo jefe de las fuerzas armadas en México, en cuanto a que los jefes del narcotráfico saben que pueden perder la vida cuando han sido localizados por algún cuerpo de seguridad, y por lo mismo, tanto La Barbie como El Grande no han sacado ni la resortera de sus hijos para intentar repeler la acción de la justicia, parece poco verosímil ¿no creen? O qué, ¿a poco no saben en qué están metidos los narcos? ¿Acaso su vida no se encuentra en constante riesgo? ¿Qué no se han estado dando hasta con la cubeta entre los diferentes cárteles?


La taza de azúcar no fue requerida, se supone que ni el gober electo, ni el senador, y mucho menos el empresario de la mezclilla tenían conocimiento de con quién compartían entrada a su fraccionamiento, zonas verdes, y no me estoy refiriendo a las verdes olor a metate, áreas de esparcimiento, servicios en general: como la recolección de basura, el pago de los empleados de seguridad del fraccionamiento, luz, mantenimiento y demás delicadezas, simplemente el domingo pasado la intimidad de su dulce hogar se vio trastocada por la información de que ahí cerquitas vivía uno de los hombres más buscado por la justicia de México y de los Estados Unidos.


Habrá que mantener la práctica de la taza de azúcar, o el regalo del panque de pasas con los recién llegados a la cuadra, no vaya a ser que termine uno escenificando un capítulo de Esposas Desesperadas.

 



 
 

 

 
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