El cajón del desastre


Fritz Glockner

06/05/2010

¿Y LOS CÓMPLICES?


El escándalo tenía que salir tarde o temprano, al fin se ha puesto el dedo en la llaga sobre las diversas denuncias que se habían venido expresando desde hace ya más de dos décadas, sobre el abuso sexual cometido por ministros de la iglesia católica en contra de infantes, de los cuales el caso del famoso Marcial Maciel raya en lo grotesco.


Una vez más la semana pasada el fundador de los Legionarios de Cristo ha estremecido desde el más allá a las buenas conciencias, ¿y cómo no iba a ser? Por fin el vaticano determinó que aquel hombre arropado bajo la palabra de dios era en realidad un delincuente sin escrúpulos, aun que sin duda corto se quedo el veredicto, todo aquello que se divulgó desde fines de la década de los años ochenta en contra del super cura Maciel ahora resulta que es pecata minuta, ya que entre otras cosas, su perversión sexual alcanzó hasta sus propios hijos, además de haber atormentado a cientos de niños, mujeres y demás creyentes de su orden.


Aun que a final de cuentas Maciel en vida fue perdonado, tolerado, bendecido, arropado, logró en todo momento hacer lo que le vino en gana, se enriqueció hasta el absurdo, manipuló conciencias y enajeno a todo aquel que se dejo seducir por sus embrujos; imagino que no habrá de estar en el cielo, si es que este existe, y de ocupar un lugar en el infierno, de seguro ha convencido al propio Lucifer de su inocencia, por más que en la tierra se diga cualquier tipo de cosas en su contra.


Marcial Maciel ya no está entre nosotros, ahora toda la iglesia católica le huye, lo repudia, la orden por él fundada va a tener que padecer un proceso de deslinde de su creador, imagino que los alumnos y exalumnos de todas las instancias educativas dirigidas por Legionarios en el mundo han de haber retirado de ya la imagen del cura pederasta, transa, embaucador, degenerado, mentiroso y desviado, porque ese sí que lo era y no los que tienen preferencias sexuales diferentes.


Ahora bien, ¿qué va a suceder con todos sus cómplices? ¿Compadres? ¿Antiguos amigos? ¿Confesores? ¿Alumnos? Es elocuente la imagen de Maciel arrodillado ante Juan Pablo II, mientras que éste le otorga la bendición, así como también existen imágenes de Maciel en compañía de Vicente Fox y su arrojada esposa Martha Sahagún, como también de los obispos y arzobispos de todo México. ¿Acaso Marcial logró todo de lo que hoy se le acusa en la más plena individualidad?


Parece increíble imaginar que un hombre que funda una orden religiosa, cuyo origen es más bien precario, haya logrado todo lo que hizo en la más absoluta soledad, ¿sin padrinos? ¿Sin compromisos? Evidentemente la obra y las llamadas fechorías de Maciel se lograron gracias al apoyo del poder político y religioso, digamos que andan por ahí varios de los copartícipes o compinches de Marcial, y éstos todavía están vivos, ¿no va a caer sobre de ellos ningún tipo de justicia?


Marcial Maciel el hoy malo, perverso y sicópata, simplemente es el resultado de las conveniencias y complicidades de las cúpulas económicas, políticas y religiosas de México y del mundo entero y, gracias a su arropamiento logró salir airoso hasta su deceso, que el escándalo haya reventado de manera irreversible, que la evidencia y las huellas dejadas enlodaran la realidad católica y económica evito que se continuara con el doble discurso de hacerlo pasar como un santo.


El conjunto eclesiástico desea hacer ver este traspié como la falla de un enloquecido, como si se tratara de un solo caso aislado, único, reconociendo la gravedad, así como también la de los cientos y cientos de curas acusados de pederastas y simplemente se pretende poner un curita a tanta barbarie.


El margen de credibilidad de la iglesia ha caído y si no se toman cartas en el asunto y se castiga en verdad a todos los abusadores sexuales, a sus encubridores, a los cómplices de Maciel, por igual dentro del gremio religioso, como dentro de la política y del poder económico, simplemente se estará enviando el mensaje a los feligreses de que hagas lo que hagas en vida, a la mera hora no repercutirá en el momento de entregar los tenis.

 

No basta con reconocer los frutos podridos, hacerlos a un lado, sino también limpiar la canasta y ejercer la acción de la justicia de los que de alguna u otra manera contribuyeron en la creación del monstruo representado hoy en el nombre de Marcial Maciel, que evidentemente lo fue y lo será, pero por ahí vagan con libertad de culpa quienes contribuyeron a construir su imperio de terror.

 



 
 

 

 
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