El cajón del desastre


Fritz Glockner

11/11/2009

TEJIENDO


Con un toque de nostalgia y hartos porqués, el otro día estábamos hilvanando historias y otras anécdotas Pancho Carral y yo, mientras que Valeria la nieta de ambos, aún y cuando yo termino siendo más chingón, porque la escuincla es mi sobrina también, a pesar de que le hace más gracias a él que a mí, se la pasaba tropezando con todo lo que a sus primeros pasos se encontraba.


Así pues, entre la vigilancia permanente y las gracias de la nieta, comenzaron a desfilar algunos nombres de otros tiempos: Cuauhtémoc Cárdenas, Ciro Gómez Leyva, Héctor Aguilar Camín, Jorge Castañeda, el Sub Comandante Marcos, Brozo, Andrés Manuel López Obrador; entre zurcido y zurcido poco a poco fuimos tejiendo la situación actual de la izquierda mexicana, esa sobre la cual se organizan conferencias, congresos, reflexiones, encuentros, disertaciones y demás. Es curioso como solamente la izquierda se preocupe por sentar a diversos grupos de intelectuales, actores políticos y sociales, líderes de opinión y académicos para hablar sobre el pasado, presente y futuro de aquella tendencia política, o ideológica, o postura social; ni el centro, ni la derecha se preocupan por analizarse, por medirse, por retratarse, y a pesar de llevar a cabo aquel ejercicio la desunión es un síntoma permanente.


-¿Qué es de Cuauhtémoc? –Soltó Pancho.

-Hace un buen que no le veo. –conteste sin pena, -pero hoy día está más desdibujado que nunca.


Y claro, ¿qué fuerza tiene hoy la opinión del antiguo líder moral de la izquierda? Fue entonces cuando solté de nueva cuenta mi argumentación sobre las pasadas elecciones presidenciales del 2006, en las que tres personajes jugaron un factor importante para la derrota de la entonces aparente izquierda mexicana, porque tampoco es cierto que AMLO representara a la izquierda tradicional, a la histórica, a la social, a la que se ha partido la madre en diversas trincheras desde 1948, o el 58, y qué decir del 68, a pesar de que todos aquellos actores se juntaran en su torno a su candidatura, como también lo hicieran viejos sectores del priísmo recalcitrante como Manuel Camacho, Arturo Núñez y Ricardo Monreal cuyo oportunismo ha sido ejemplo del saltimbanqui, total que además del porcentaje del fraude implementado en contra de AMLO en el 2006 orquestado por Fox, el gobierno federal, la iniciativa privada, Acción Nacional y otros sectores más, sin duda la responsabilidad del propio Andrés en la debacle de simpatías juega un factor por demás trascendente, supongo que se la creyó antes de tiempo, y como no, si las encuestas le daban desde el año de 2003 una ventaja considerable, y los otros dos hombres que apoyaron esa caída fueron Marcos por un lado y Cárdenas por el otro.


De ahí que la actual incidencia política o social de Cuauhtémoc se haya visto por demás disminuida, atrás han quedado los tiempos cuando a su oficina se acudía de todas partes de la república mexicana por un consejo, un apoyo, un guiño siquiera, y no sólo tiene que ver la actitud migajonera que asumiera Cárdenas durante el proceso electoral del 2006, sino que también los tratos debajo de la mesa para que su hijo Lázaro no se viera embarrado en el famoso escándalo de los dólares ahumados que se convirtieron en el espectáculo televisivo más exitoso a mediados del sexenio foxista.


Las actuaciones de Jorge Castañeda y de Héctor Aguilar Camín, son de lotería, ¿quién les cree hoy día con sus colaboraciones periodísticas? ¿Qué nivel de consciencia podría continuar otorgándoles credibilidad luego del desempeño de cada cual? Sin duda ambos continúan con vida gracias a sus influyentes amistades, en el caso del primero con Elba Esther Gordillo y con Carlos Slim en el del segundo, sus padrinos son los que les siguen colocando en diversas empresas periodísticas, pero cada cual ha demostrado sus prácticas dependiendo del horizonte hacia el cual se dirijan los vientos.


Dentro del papel de los medios de comunicación Pancho y yo nos detuvimos en un par de casos: el de Ciro Gómez Leyva y el de Brozo, quienes han dejo de ser lo que fueron en su momento, ¿quién recuerda hoy las excelentes crónicas periodísticas de Ciro en el Financiero y en Reforma? Objetivas, punzantes, criticas, reflexivas, inteligentes, y de los comentarios televisivos del Brozo del canal 40, donde la sátira permitía suponer que existía aún algo de oxígeno dentro de un medio electrónico, ¿y hoy? ¿cuál es el papel que cada uno de ellos juega con la empresa TELEVISA todos los miércoles por la noche? Por no mencionar lo patético que de pronto puede llegar a ser con sus opiniones Carlos Marín, quien por cierto fuera el primer periodista quien a pesar de arriesgar su vida, tuvo el valor de publicar a principio de la década de los años ochenta la existencia de la famosa Brigada Blanca, como un cuerpo paramilitar con todo el peso de la prepotencia y la impunidad sobre sus hombros dentro de la apuntalada guerra de baja intensidad orquestada por los gobiernos de Echeverría y López Portillo. ¿Qué queda de él?


De pronto la desazón parecía que iba a aprovecharse de nuestro ánimo, ¿dónde han quedado los antiguos aliados? ¿qué ha sucedido con el paso del tiempo? ¿dónde se ubica cada cuál? ¿en qué mesa hacer apuestas? Valeria continuó dando de trompicones alrededor de la sala, sonriendo, haciendo berrinche, mientras que Pancho y yo optamos por mejor dejar de tejer y entretejer, la mala nostalgia podría hacer de las suyas amargando el aromático café que para ese entonces tomábamos, consientes de que los tiempos han cambiado, que la derecha hace alianzas con los antiguos revolucionarios, que la opción partidista de la izquierda se encuentra muy desmejorada…

 

Antes de despedirnos reforzamos algo que siempre reconforta, uno sigue siendo coherente y ese es el mejor antídoto en contra de las pesadillas.

 



 
 

 

 
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