El cajón del desastre


Fritz Glockner

14/04/2010

REPRESENTANDO A MÉXICO


La película Cementerio de Papel asistió, unos días antes de semana santa, al decimoquinto festival Latinoamericano de cine, en la universidad de Clark en la ciudad de Worcester, Massachusetts, donde afortunadamente fue muy bien recibida, siendo esta una paloma al currículum de Mario Hernández, tomando en cuenta que el público asistente estaba compuesto mayoritariamente por académicos norteamericanos, así como por público un poco exigente para con las producciones cinematográficas.

 

Por otra parte, la oportunidad de que se divulgue la historia negra de la llamada guerra de baja intensidad orquestada por los gobiernos priístas durante varias décadas del siglo XX, confirma el esfuerzo y el objetivo trazado primero en la novela y ahora en la cinta.

 

Además, otra estrella que enmarca la importancia de que Cementerio de Papel haya sido elegida para representar a México en dicho festival de cine, tiene que ver con la institución misma, ya que aún y cuando Clark no es una clásica universidad que presume de ser tan pedorra como Harvard, Dartmouth, Princeton o Columbia, sin duda alguna, Clark es una institución de educación superior que ha sabido resguardar desde hace muchos años atrás la libertad de cátedra, así como la exposición de todas las ideas existentes dentro del conocimiento humano, y el mejor ejemplo de esto se da con la anécdota de que en el año de 1909, Sigmund Freud fue invitado por la academia norteamericana para llevar a cabo cinco conferencias en diversas universidades de la unión americana, pero una vez que el padre del psicoanálisis arribara a Nueva York, los intereses oscuros de aquel país movieron las piezas para bloquear que Freud pudiera llevar a cabo la gira programada por las instituciones de educación superior, no fuera a contaminar con sus teorías las mentalidades mediáticas de los jóvenes estadounidenses, afortunadamente el entonces Presidente de Clark de inmediato sacó las manos y, aún y cuando aquella universidad no se encontraba dentro del programa de las conferencias sobre psicoanálisis, éste de inmediato aprovechó la coyuntura y la estancia de Sigmund para arroparle y permitir que tuviera un encuentro no sólo con estudiantes, sino que también con académicos, así como la realización de algunas visitas con diversos pacientes; salvándose de alguna manera aquella gira frustrada del autor de “La interpretación de los sueños”.

 

Evidentemente habría que destacar la excelente hospitalidad de los directivos del festival, dentro de los cuales cabe destacar a Marvin y Carol de Lugo, así como de Dolly la responsable de las actividades culturales de la Casa de las Américas, copatrocinadores de dicho evento.

 

Por último, es de destacar como la ciudad de Worcester es hoy un ente desértico, por cada calle se descubre el fantasma de lo que en otras décadas habría sido una urbe con una gran actividad industrial, pero que a partir de la década de los años setenta comenzó a resentir el abaratamiento de la mano de obra, y paulatinamente la pujanza se traslado a otras latitudes, hoy la ciudad sobrevive gracias a los centros universitarios instalados ahí, así como también por las diversas empresas de seguros y la atención médica, porque el consumo se satisface de productos venidos de Vietnam, China y demás países asiáticos.

 

Quedo pues el testimonio de las huellas del Palacio Negro de Lecumberri, de los torturadores, asesinos y desaparecidos políticos mexicanos por las salas de cine de una ciudad del estado de Massachusetts, cuya universidad más importante continúa con su tradición de dar cabida a todas las voces, las ideas, las expresiones, la libertad, el pensamiento y las teorías.

 



 
 

 

 
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