El cajón del desastre


Fritz Glockner


LA BOLITA


¿Dónde quedo? Pregunta que nos hacemos a cada instante, en cada momento, y obviamente más aún en los últimos días, sobre todo durante la semana pasada todos teníamos prisa, andábamos a las carreras, no existía segundo, minuto, hora que alcanzara, ¿para qué? Bien a bien no se sabe para que, pero de que andábamos a las carreras, andábamos. Tal vez y por que el viernes fue 12 de diciembre, clásico día de peregrinación, de reflexión, de promesas, de sacrificios, de refrendar los votos, eso si, el día guadalupano ya es sin duda alguna más espectáculo de TELEVISA que otra cosa, y como no, si la mayoría de los artistas acuden a cantarle las mañanitas a la virgen morena, aquella que se le presentó algún día al famoso indio Juan Diego, para ordenar que en el cerro del Tepeyac se le levantase un templo, y como todos sabemos así se hizo.


Pero ¿qué queda de la verdadera devoción guadalupana? Más allá del exagerado espectáculo representado por los cantantes de moda, de las cámaras registrando minuto a minuto el sacrificio de los mexicanos hincados, las caras de sufrimiento que no han cambiado de año en año, y que más bien esa angustia se ve que va en aumento, los vestigios guadalupanos han sido arrinconados al cajón, en efecto, al del desastre, ¿a qué otro podría llegar?


La desenfrenada prisa ha de tener en cuenta ese día precisamente; por que ya ha llegado la hora para comenzar a brindar, a desearse un mejor año, prepararse para los regalos navideños, como que todos entramos en un espasmo para poner buena cara al mal tiempo, ese que vaticina que nos va a ir de la chingada, pero que de momento es bueno creerse todo lo que nos dicen sobre bienestar, buenaventura, esperanzas a corto tiempo, total, por que no seguir creyendo, si de todos modos no hay manera de cambiarse de país, de ciudad, de estado, de planeta.


Es por eso que la bolita sigue girando escondida en los pequeños recipientes, para que cada quien haga sus apuestas, que la ilusión óptica no nos maree, los cacicazgos en el estado están de a peso, la prepotencia de los presidentes municipales cuenta con el aval y la sinrazón de las autoridades estatales, ya ven, que si hubo un narco alcalde y todo felices, que si por allá hay otro que se atreve a madrear diputados y no pasa nada, por acá otro más es testigo de cómo un animador de las fiestas denigra a niños por 200 pesos y ni quien lo toque, que si el otro se fue de borracho cargando con los dineros públicos y la sanción es inexistente; para eso precisamente el gobierno del estado apoyo la producción de la filmación “Arráncame la Vida” la famosa novela de Ángeles Mastretta, la cual critica la impunidad del poder de los lejanos años cuarenta y precisamente ha sido financiada desde el actual poder impune, ¿qué ironías no? Me atrevo a invertir en una película que pone al descubierto las atrocidades de un Ávila Camacho, pero hoy yo puedo hacer y deshacer, corromper, proteger, chantajear, tal y como padeciera este estado hace ya 55 años atrás.


Por último, cuando la bolita va de izquierda a derecha, nos llega la noticia del fallecimiento de Doña Amalia Solorzano viuda de Cárdenas, mujer historia, mujer testigo de los grandes acontecimientos nacionales, primero al lado del entonces Presidente de la República de 1934 a 1940, luego como sombra durante el actuar de aquel personaje hasta que éste falleciera en 1971, por que vaya que a pesar de ser expresidente nunca se quedo sentadito y calladito, luego apoyando a su hijo Cuauhtémoc en todas sus andadas, e incluso llego ver al nieto gobernador de Michoacán. Doña Amalia no lo aparentaba, pero opinaba, sabía, leía, no fue una clásica ama de casa, ajena a los acontecimientos políticos y sociales de su país, estuvo ahí, en la trinchera, sin ser protagónica, aún que eso no impidió que fuera protagonista de los sucesos importantes del siglo XX en nuestro país, y ahora es una noticia más de otra defunción en lo que va del mes.


Mientras la bolita sigue oscilando escondida en los recipientes, todos deseamos que nuestra apuesta sea la mejor, dar con ella en el momento preciso para evitar lo que evidentemente nos viene para el 2009.

    



 
 

 

 
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