El cajón del desastre


Fritz Glockner

16/12/2009

¿Y LA LISTA?


¡En la madre! Está por concluir el 2009 y por más que busco y rebusco por todos los rincones del cajón del desastre, el cual a estas alturas más bien podría considerarse como el cajón del desmadre, mi lista de buenas intenciones escrita a fines del 2008 no la encuentro.


¿Cuáles fueron mis propósitos de año nuevo en el año que termina? ¿Cuáles los de Calderón? ¿Cuáles los de Andrés Manuel? ¿Habrá tenido algo de esto Marín? ¿Qué tanto aspiraría Zavala? ¿Qué podría haber anotado Moreno Valle en la suya? ¿Qué habrán solicitado los tres principales partidos políticos?


Lo he revuelto todo y no, simplemente no aparece, he dado con algunos recuerdos, servilletas donde anote la idea genial para escribir un cuento que me permita ganar algún concurso, viejas listas para el supermercado, monedas de cincuenta centavos que luego son más molestas que una piedra en el zapato, así como también algunas conmemorativas de cinco pesos, las cuales atesoro con la ilusión de que en un futuro cuesten más y me saquen de prángana, recortes de periódicos con noticias curiosas, en fin, ¿y mi lista?


Haciendo un poco de memoria, me queda claro que en ella no anote dejar de fumar, ¿por qué chingaos habría de hacerlo? Aún y cuando hoy en día parecemos más delincuentes que cualquiera, la echada de humo sigue siendo lo mío. ¿Bajar de peso? Nooooooooooooooooooo, tampoco creo haber anotado algo así, si eso fuera un propósito de año nuevo en una de esas y desaparezco de la faz de la tierra. ¿No ser corrupto? Por fortuna tampoco existe opción de que haya anotado algo parecido, porque nadie podría decir que lo soy, sin embargo considero que en la lista de algunos de los nombres que menciono arriba, ojalá y ese propósito lo hubieran escrito, aun que si lo hicieron, tampoco se ve que lo hayan cumplido.


No dudaría para nada que uno de los propósitos de Calderón habrá sido darle en la madre a los mexicanos, y vaya que no se esforzó gran cosa para lograrlo ¿no creen? Por su parte Andrés Manuel ha de haber deseado darle vida a su propio Frankenstein, y también le atinó al cien por cien, si no preguntémosle a Juanito. Para el caso de Marín, su lista sin duda estuvo atestada de buenos deseos para con su delfín, ¿cómo no desear un sustituto en Casa Puebla a modo? Y todo parece que su elegido va a ser el candidato, por lo menos, ya que de ahí a que llegue a la gubernatura hay un gran trecho, y los vaticinios no indican que su hombre logre sortear una campaña electoral exitosa. Con Zavala sus intenciones son más que evidentes, incluso ya se cree, ya se siente, ya se piensa, digamos que se ha dejado de imaginar, aun que sin duda las facturas todavía siguen vigentes, y su cobro pronto llegara a la caja ¿o no? Moreno Valle ha sabido irla brincando, hoy bajo el apapacho de una parte del panismo, y sobre todo con el madrinaje de Elba, se da el lujo de anunciarse a los cuatro vientos para informarnos su poco efectivo desempeño como Senador, y su apuesta por una coalición más amplia le podría dar otras listas diferentes de buenas intenciones.


Total que los villancicos han comenzado a dejarse sonar por todas partes, los buenos deseos son una costumbre que se llevan a cabo por estos días aún y cuando sólo se ofrezcan de dientes para afuera, y cada quien en la intimidad volverá a redactar sus buenos propósitos de año para el 2010 tan convulsionado como se prevé que pueda ser, para evitarlo sería bueno que el ejército dejara de actuar como Ministerio Público en esa absurda guerra, que el índice de muertos disminuyera, que la pobreza dejara de ser el fantasma que crece cada día en el territorio nacional, que los priístas dejaran de ser cómplices de los panistas, que la izquierda realmente contara con un proyecto de refundación nacional, pero bueno, esos serían mis deseos y no tanto mis propósitos para el año que está por comenzar, mientras tanto a comer como locos todos esos manjares que se acostumbran cocinar durante estas fiestas y a no deprimirse ante la crisis galopante y los avisos de mucho, pero mucho desmadre que se avecinan próximamente; ojalá y que localice mi vieja lista para poder sugerir la nueva, y si no, pues ya pensaré en que nuevas intenciones me invaden para dejar de cumplir próximamente, ¿o acaso hay quién si cumpla con su lista?

 



 
 

 

 
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