El cajón del desastre


Fritz Glockner

17/02/2010

SEMANA DE COLORES


Haciendo juego con el magnífico libro de cuentes de Elena Garro, la semana pasada estuvo llena de las diversas expresiones cromáticas, notas políticas, accidentes históricos, conspiraciones de grulleros, en fin, digamos que de alguna u otra manera hubo no solamente experiencias con todos los colores, sino que también de todos los sabores como vaporera de tamalera.


EL NEGRO: Están en la calle, Felipe Calderón les abrió la puerta, andan sueltos y va a ser bastante cabrón poder volver a meterlos, están animados ante la mediocridad del Ejecutivo, quien tuviera que recurrir a ellos para poder obtener algún rasgo de gobernabilidad, luego de los cuestionamientos y las dudas de la elección del 2006, obviamente me refiero a dos de los pilares antes intocables, porque a final de cuentas estaban guardados y el poder civil sabía negociar para que estos no se metieran en asuntos que no les correspondía, respetaban el estado laico, recibían órdenes y asumían el costo histórico, pero en los últimos días hemos sido testigos de declaraciones inéditas en la historia de nuestro país, y me refiero a la Iglesia y al Ejército.


La primera, ya se ha mencionado hasta el cansancio, anda en una campaña inusitada en contra de la legalidad aprobada por la Asamblea de Representantes de la ciudad de México, sus exhortos políticos violan todas las normas establecidas de la convivencia política y social de nuestro país; mientras que por su parte los soldados ahora en el rol de Ministerio Público detrás del crimen organizado, se sienten con la capacidad de opinar sobre política, como lo hiciera el Secretario de la Defensa durante su discurso la semana pasada, ¿cuántas tensiones no vivió nuestro país para evitar esto? ¿Puede el poder militar exhortar para que se apoye la iniciativa presidencial sobre la reforma política? Obvio es que si la gobernabilidad de Calderón ha dependido del apoyo que el ejército le ha brindado, ahora éstos se sienten con la capacidad para decir y opinar, para exhortar y hacer sentir su fuerza.


LO ROSA: De igual manera durante la semana pasada estuvieron de visita por nuestra ciudad Jorge Castañeda y Héctor Aguilar promoviendo su libro “Un futuro para México”, curiosa mancuerna, el colaborador del Foxismo al lado del intelectual orgánico del Salinismo, bonita dupla dictando hipótesis, ideas, disertaciones sobre el futuro de nuestro país, siendo que ambos han estado al lado de dos de los peores sexenios de nuestra historia; ¿acaso sus bonos andaban tan bajos que tuvieron que unir plumas para destacar? El formato de la presentación del libro se dio más bien como una ronda de preguntas de parte del público, ambos en su papel de maestros de primaria trajeron la neta del planeta debajo del brazo, opinaron, dictaron línea, insistieron en el México anhelado, recibieron flores de algunos de los asistentes y una que otra crítica por ahí aislada, curiosa historia, la unión de dos de los intelectuales orgánicos más representativos del priísmo y el panismo.


LO VERDE: Diría el poeta chileno “me gustas cuando callas…” y de pronto se antoja anexar algo así como “porque no dices pendejadas”, hoy día todos anuncian con pompos y platillos sus logros municipales, la mayoría de nuestros alcaldes se ufanan de sus éxitos durante sus respectivas gestiones, se publicitan en la televisión, la radio y la prensa, vemos sus caras estudiadas en el manual de Gaby Vargas para decirle a los ciudadanos que son unos chingones, aportan cifras, enumeran montos invertidos, presumen la resolución de tal o cual conflicto; ¿acaso no es su obligación? ¿De qué se ufanan? ¿De trabajar? ¿Por qué el obrero no tiene la capacidad de difundir que ha logrado fabricar tantas piezas diarias? ¿O el campesino divulgar que logró tanta producción agrícola? La propagación de una cultura paternalista entre las autoridades y los ciudadanos es desquiciante, los primeros nos plantean su labor como si estuvieran haciéndonos un favor, como si se tratara del domingo para gastarse en golosinas por que nos hemos comportado a toda madre, y todos festejan tal o cual obra, ¿acaso no se les paga y muy bien para eso?


LO MORADO: El vocho intento evitar el levantón, no hubo forma, la grúa lo subió en su plataforma como si fuera una unidad sin peso, el vocho me recriminó el haberlo dejado en aquella esquina de la avenida Juárez y la 23 sur, mordiendo la línea amarilla del parador de autobuses. La peregrinación fue larga al día siguiente, 1) localizar la factura del carro; la cual por cierto no existía por que la tía que le vendió a mi hermano el carro nunca la fue a recoger a la agencia, y mi hermano hizo lo propio, tampoco la recogió, y cuando llego mi turno menos me preocupe por buscarla. 2) ¿alguien se sabe las placas de su carro? Yo no, y eso comenzó un largo peregrinar para lograr que se me facilitara la multa, y así poder cumplir como buen ciudadano con la falta cometida en nuestra ciudad. 3) sacar copias fotostáticas de varios documentos, identificaciones, verificar que el vocho protestón es el mío, pagar el arrastre, el derecho de piso, en fin, la pesadilla duró por más de seis horas sabatinas, hasta que al fin logre recuperar la unidad que tantas satisfacciones me ha brindado los últimos quince años de mi vida, a la próxima voy a hacerle caso a lo que éste me diga y no dejarlo donde no se debe.


LO BLANCO: Rafael Moreno Valle se chingo al PAN, es el candidato, Ana Teresa por más que pataleó sumo una derrota más a su ya larga lista de caídas, ya no está su cuatacho Chente para avalar las imprudencias, El Yunque le dio la espalda, los priístas han comenzado a temblar con la opción de la ya pactada alianza entre el PAN y el PRD, falta saber la dupla de Rafael en la ciudad capital, ya que esa determinación definirá sin duda alguna la estancia del próximo despachador de Casa Aguayo, a final de cuentas que no se nos olvide que se rebasa por la izquierda, aún y cuando la derecha nunca se divide, se llega a distanciar, claro está, pero a ellos los unen diversos intereses, mientras que la izquierda cuenta simplemente con sus ideas y estas pueden llegar a ser muy frágiles.


Considero que los cuentos de doña Elena Garro fueron más contundentes que la enumeración de mi paleta coloreada.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas