El cajón del desastre


Fritz Glockner

17/08/2009

¿Y LUEGO?


Era el miércoles 12 de agosto y por las calles del Distrito Federal parecía que de nueva cuenta se había decretado el estado de emergencia debido a la influenza, pocos transitábamos por las calles, el tráfico automovilístico se antojaba como lo llegó a ser en tiempos pasados; los gritos de felicidad que salían de aquellos arremolinados en frente de un televisor me trajo a la realidad, ya que desde la mañana de aquel día habían vaticinado los noticieros de televisión; que ese era el día, el gran momento de ostentar una playera verde, total, ¿qué importaba la crisis? ¿las declaraciones políticas? ¿las decisiones jurídicas? Era el momento de sumar a todos los mexicanos en una sola voz, gritona, alegre, esperanzadora, que permitiera apoyar al equipo de le selección nacional para ganarle el partido a los yanquis, a los gringos, a los güeros desabridos y así poder encaminar los pasos rumbo al mundial del próximo año.


Los suspiros angustiados cuando el equipo de Mikey Mouse se acercaba a la portería de los nacionales transmitían esa preocupación que pudiera tirar por la borda la ilusión de ganar, no así cuando se ha declarado que la economía está del carajo, muchos menos si el PRI ha recuperado terreno, no había escuchado antes esa ansiedad o inestabilidad por otro tema, en verdad que a más de uno se le iba la vida.


La euforia cuando los futbolistas color pasto anotaron sus goles fue desbordante, parecía que todos habíamos ganado la Lotería, el Melate, el Bingo, o que se había decretado la existencia real y única de Los Reyes Magos que nos cumplirían todo tipo de deseos.


A la par y curiosamente, por esa semana la Suprema Corte de Justicia hizo de las suyas, ya que por un lado se negó a permitir que los militares acusados de violar derechos humanos de cualquier ciudadano mexicano pudieran ser enjuiciados por instancias civiles, pero eso no fue lo peor, la nota, lo histórico, lo repugnante, lo inverosímil, fue que debido al supuesto viciado proceso jurídico por medio del cual se encarceló a los paramilitares que actuaron en contra de indígenas chiapanecos en 1997, en Acteal Chiapas, asesinando a 45 personas, la mayoría indefensos niños y ancianos, los jueces de supuesta alta probidad decretaron su excarcelación inmediata, no por considerarles inocentes, no, sino que simplemente por que hubo anomalías en su proceso judicial, como si existiera algún proceso judicial que fuera válido, creíble, normal, legal.


Desde hace un par de años atrás ya se había comenzado a cocinar la reciente determinación de los jueces, cuando desde su trinchera el redactor de la oficialidad y del mejor postor Héctor Aguilar Camín comenzó a desenterrar aquella historia y cosa total y absolutamente extraña tomo la bandera defensora de los indígenas encarcelados; ¿de cuándo aquí Aguilar Camín defiende indígenas? ¿sabía de su existencia? ¿buscaba la legalidad?


Los grupos de poder actuaron y echaron toda la carne al asador, presionaron, se generaron pactos secretos, y los máximos representantes del estado de derecho mexicano cerraron el capítulo. Hoy la injusticia cometida a partir de aquella absurda matanza quedó en segundo lugar, los medios de comunicación masiva, sobre todo ambas televisoras gritaron de felicidad, por un lado la selección mexicana ganó a los gringos, y por la otra la consigna enviada había que cacarearla hasta el cansancio; se habló del restablecimiento del estado de derecho, se justifico la determinación de sacar de la cárcel a los responsables de aquella matanza, se enterró el origen de la injusticia, se le entregó a los priístas la carta de liberación de sus pecados.


Mejor aún, con actitud prepotente al inicio de la semana Calderón retó para que se le mostrara un solo caso de violación de derechos humanos de parte de algún elemento policíaco o del ejercito de los que supuestamente actúan en la llamada guerra contra el narcotráfico, y a pesar de que durante toda la semana se le han mencionado varios casos, éste se ha quedado calladito.


El mundo al revés está entre nosotros, el lobo parece un cordero bueno y manso, la bruja no realiza hechizos mala onda, el pirata es ahorrador y respetuoso de las riquezas de otros, y la impunidad sigue y sigue, viaja de un lugar a otro, con la capacidad de subir y bajar; durante la semana el tema de los secuestros dejo de sonar; el empeño por anunciar excelentes noticias se redujo al marcador dos a uno, a favor de la selección nacional, lo demás que quede para los encabezados de los periódicos, total, a estos nadie los lee.


Ya ni siquiera el cajón es un desastre, con todo lo que acontece a nuestro alrededor hasta parece bien organizado,  aun que la idea particular de justicia se contraponga con lo que dicen a través de la televisión que es; las ganas de mantener viva la indignación parece que no van a la alza, el desánimo es un elixir que desean hacernos beber, “no se puede hacer nada”, “si no tienes los medios vales madre”, “justicia sólo para el que anda en BMW”.


Falta que nos la creamos, que dejemos reposar la idea de la inmovilidad, que les demos chance de hacer  lo que quieran con nuestros sueños e incluso con nuestras pesadillas, el ¿y ahora qué? Se presenta más optimista que nunca, por algo están ahí aterrorizados ante la posibilidad de que nos tengan miedo, por que nosotros no lo tenemos.


El marcador estuvo a favor de la selección nacional, hoy al parecer van anotando más goles los que le apuestan al acomodar la justicia dependiendo de sus intereses y sus estrechas visiones desde la óptica más reaccionaria que nunca, la crisis es una realidad, no sólo desde el ámbito económico, sino también desde la impartición de la justicia, del tejido social, de la conciencia política, y de pronto vendrán nuevos juegos, otras apuestas y ahí se tendrá que saber que hacer ante la pregunta de ¿y luego que sigue? Total, estamos conscientes de que la vida es una tómbola, ¿o alguien lo duda?

 



 
 

 

 
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