El cajón del desastre


Fritz Glockner


El jefe Paco


El celular no dejo de berrear, era Guadalupe, quien con voz autoritaria por la noticia que recién había recibido soltó: “Nos tenemos que ir a México”. El sentido de su voz daba a entender que evidentemente algo había sucedido, mi sorpresa únicamente atinó a preguntar: “Qué pasa”, y claro, la respuesta trágica: “Murió Paco Uno”.


Don Paco, el Jefe Paco, el gran conversador, el hombre todo generosidad, aquel patriarca de una zaga familiar llena de historia, para quienes la tragedia nunca ha impuesto sus reglas, casa en la cual la puerta ha estado permanentemente abierta para recibir al perseguido, al amigo, al golpeado, al exiliado, al extraño con una historia de viejos fantasmas colgados de cualquier saco.


Paco Ignacio Taibo I, es más que un personaje de las letras mexicanas y del periodismo cultural de México y España, es el ejemplo de lucha, con la capacidad de nunca haber apostado en balde los sueños, las utopías, la consciencia, el deber ser; perteneciente a una generación tardía del exilio español, supo contribuir al reforzamiento del ser mexicano, transito por diversos medios de comunicación masiva, fue jefe de información de la actual Televisa, y su salida de aquella empresa ha recorrido legendariamente la anécdota, ya que es el único que se atrevió a insultar en su propia cara al implacable Emilio Azcarraga (el Tigre), posteriormente llegó a ser Director de Imevisión, y su renuncia enfureció a la entonces hermana del Presidente José López Portillo, pero a pesar de eso no se amedrento, y mantuvo su postura, a pesar del linchamiento del cual pudo haber sido objeto.


A partir de 1985 fundó la sección cultural del periódico El Universal, dando cabida a jóvenes escritores y periodistas, donde se desplegó una gran labor literaria, de crónicas, entrevistas y reportajes del más alto sentido profesional, espacio desde el cual llenó varios hoyos negros con su columna “Esquina Bajan” y sobre todo su famosa caricatura “El Gato Culto” el cual mantuvo siempre la frase punzante, correcta, única, para desacralizar todas aquellas falsas ideas de la cultura con mayúsculas, así como las reflexiones existenciales más irreverentes o la construcción de nuevos pensamientos, la lectura de dicho Gato, se hizo imprescindible en más de un lector de aquel diario.


La urgencia de Guadalupe no podría contar con mayor espasmo de la propia realidad, aún y cuando teníamos conocimiento de su ya precario estado de salud, aquella noticia no se desea recibir nunca, y es que su monstruo favorito dejaría de estar presente para señalar, contribuir, opinar, apoyar, alentar…


Con ese Jefe tuve la oportunidad de compartir varios viajes, anécdotas, carcajadas y copas, es de esas ofertas que la vida ha entregado y que sin duda uno aprecia por el valor que todo esto conlleva.


Aquel jueves 13 de noviembre en la calle de Culiacán de la colonia Condesa en el Distrito Federal, la cita no se hizo esperar, llegaron lo que teníamos que estar, con la sensación de ser uno más de los huérfanos, además de Paco II, Benito y Carlos… al anochecer, la invitación para dejar fuera a la multitud y que los Taibo asumieran esta nueva realidad, provocó la despedida con los acordes de una gaita entonando la clásica “Asturias patria querida” que tanto le emocionaba, ante el debate sobre lo que se hará con las cenizas de este Jefe, los hermanos Taibo dudaron de hacer o no pública la disposición de Paco, hasta que Maricarmen, la compañera más que oportuna de toda la vida, explico que una parte será llevada a Gijón, su ciudad natal, otra a Nueva York, una más a París, sus dos ciudades predilectas, a las cuales hasta en el último suspiro regreso una y otra vez, y una cuarta porción en la ciudad de México… ¿en un gallinero? Es una de las versiones que ya corren, luego de dar dicha explicación, con su siempre dispuesto sentido del humor, Maricarmen terminó externando, no saber si alcanzaría o no tanta ceniza para cada espacio en los cuales eligió el Jefe como obvio descanso… Convocando a la evidente carcajada de los ahí reunidos para atestiguar que Paco Ignacio Taibo I sigue presente, vivo, único, como un fantasma que recorre consciencias y ánimos.


Por último, cabe destacar que dentro de su obra literaria dos son los libros que a mi parecer son imprescindibles, uno, “Fuga Hierro y Fuego” recientemente reeditado por Ediciones B, donde no existe mejor descripción de lo que es Puebla y sus habitantes, novela que le ha otorgado a ese genial hombre la ciudadanía única. La otra novela, “Para parar las aguas del olvido” donde la imaginación de cinco niños y sus andanzas, provocan un bálsamo contra las tragedias que evidentemente originó la guerra civil en España.

 

Sirva esta primera columna de Cajón del Desastre en el diario Cambio, como el reconocimiento de que hay hombres a los cuales se les debe decir JEFE, no por un puesto, no por la jerarquía, no por la capacidad de despilfarro, así como tampoco por la simulación, sino simplemente, porque el ejemplo de vida dice mucho más que todas las palabras y todas las imágenes, desde siempre QUE VIVA PACO.

    



 
 

 

 
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