El cajón del desastre


Fritz Glockner

18/11/2009

¿QUÉ NO ES DE TODOS?


Se supone que de pronto al indígena Juan Diego se le apareció la Virgen de Guadalupe y le mandato la construcción de un templo en su honor, y que de ahí en adelante los mexicanos encontraron a su verdadera madre, la representante de la identidad de este país, no en balde el cura Hidalgo para nada dudo en tomar el estandarte de la Virgen al momento de emitir su famosísimo grito de Dolores un 15 de septiembre de 1810, para dar inicio con este hecho de la guerra de independencia; y así paulatinamente se supone que la Guadalupana es el máximo ícono de la fe de México, la salvadora, a la cual se acude en los momentos de crisis, cuando hay que implorar para evitar la tragedia, para luchar contra los malos, para ubicar la tranquilidad perdida, para solicitar todo tipo de milagros, para aliviar la desazón, en este país se le venera, se le cultiva, se educa desde pequeño bajo la creencia de que va a resolver lo irresoluble, que podrán cumplir con el milagro deseado.


Dicho símbolo fue utilizado de manera banal y por demás irrespetuoso el 1 de diciembre del año 2000 cuando en el auditorio nacional Vicente Fox tomó protesta a su gabinete luego de haber sido ungido como Presidente de México y sus hijos en un acto por demás populista le entregaron el estandarte de la virgen, no se supo bien a bien si para iniciar otra independencia, o para que los mexicanos rezáramos por lo que se nos venía encima, o para que la misma le quitara lo descerebrado al entonces divorciado Chente.


De igual manera se puede obtener por algunas monedas la imagen de la virgen con forma de caricatura en calcomanías, pulseras, colgajos, plumas, broches, pins y cualquier otro objeto imaginable, y qué decir de la gran comercialización que se hace de su imagen a las afueras de las dos Basílicas, donde se ofertan todo tipo de camisetas, estatuas, lámparas con foquitos, con listones, con flores, en fin, hay vírgenes de Guadalupe para todos los gustos, los colores, las creencias, los caracteres y los sexos.


Las televisoras por su parte, haciendo gala de la propagación de la fe católica y del testimonio que pudiera dejar para bien la creencia en la misma ha dedicado una serie precisamente con el nombre de la Rosa de Guadalupe, donde se narran diversas problemáticas familiares, sociales, amorosas, sentimentales donde la actuación de la Guadalupana permite que cada capítulo llegue a buen puerto; además de que en casi la totalidad de las telenovelas tiene que ubicarse, verse, sentirse, escucharse una plegaria a la virgen, como no.


Evidentemente nadie podrá olvidar la declaración del boxeador, quien ante los micrófonos no dejo de agradecer a su manager, pero principalmente a la virgen gracias a la cual la madriza fue menor, y quién se llevó la peor parte habría sido el retador de los guantes.


Con toda esta lógica se antoja preguntar: ¿por qué los miembros del sindicato de la hoy extinta compañía de Luz y Fuerza del Centro no pueden enarbolar una imagen de la virgen? ¿Acaso no sirve esta para enfrentar las injusticias? ¿No tienen derecho esos católicos de llevar a las calles un estandarte para que los proteja de las madrizas de la policía federal preventiva? ¿Dónde está el insulto? ¿Por qué la utilizo entonces Hidalgo para convocar a la violencia y no se le reprime hoy día? ¿Quién critico al anómalo Fox de que usara una imagen similar durante el evento de un estado laico? ¿Existen derechos de autor sobre las imágenes de la virgen? ¿Cuál es la causa que si defiende y cuál es la que no? ¿Por qué se indigna el nuncio apostólico Christophe Pierre de que los sindicalistas hagan patente su fe en la virgen durante su marcha?

 

Si es la madre de todos los mexicanos y cuida que no se cometan injusticias, sin duda alguna la Virgen de Guadalupe ha de estar del lado de los sindicalistas ¿no cree usted? O qué, será que apoya al hombre que mando a más de cuarenta mil familias al desempleo, al hombre que ha llevado a seis millones de mexicanos en condición de extrema pobreza, al que ha generado una masacre de más o menos quince mil muertos en una guerra ridícula, al que aumenta impuestos para mantener a una clase política en el poder, el que pacta con asesinos en estados como Oaxaca y que sostiene la impunidad en estados como Puebla, ¿de qué lado estará la Virgen? Si a final de cuentas se supone que es de todos ¿o qué no?

 



 
 

 

 
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