El cajón del desastre


Fritz Glockner

24/03/2009

PACHECOS DEL MUNDO


Antiguamente decirle a alguien pacheco era uno de los peores adjetivos calificativos; la asociación tenía que ver con el personaje que había tocado fondo, llegado al límite, el más capaz para la droga, sobre todo para la marihuana, tal vez y para los madrazos, aun que de igual manera el pacheco también podría ser aquel que andaba en las nubes, pregonando el amor y la paz, el tranquilo, hasta bonachón.


Hoy la mota ha dejado de ser la principal de las drogas, incluso hasta parece inofensiva, dicen que un toque alivia ciertos dolores, algunos males, no sólo los del corazón, sino también los mareos y las molestias de quienes por un padecimiento cancerígeno han tenido que someterse a quimioterapias.


El famoso combate contra el narcotráfico ha generado ya varios miles de muertos, hasta hace unos veinte días llevábamos la cuenta, cada mañana los noticieros televisivos y radiofónicos, o las páginas de cualquier diario derramaban varios litros de sangre, pero de pronto, ZAZ, WOW, GLUP, CHAS, CUAS, por arte de magia han desaparecido, los medios de comunicación masiva han dejado de llevar el marcador, de la noche a la mañana no hay registro de descabezados, cuerpos encontrados en cajuelas de autos, ajuste de cuentas, bajas en el ejército o en las policías municipales, simplemente hay el reclamo entre Estados Unidos y México de que si uno es el responsable, o si lo es el otro, más aún la última noticia que tenemos con respecto a la guerra perdida emprendida por el gobierno de Felipe Calderón, tiene que ver con el reclamo realizado a la revista Forbes por haber incluido al Chapo Guzmán entre los cien hombres más ricos del mundo y ¡MADRES¡ tremendo escándalo de las buenas conciencias. ¿Cómo es posible que se diga eso? ¿Por qué incluir a un delincuente en tan venerable lista? Como si los otros 99 personajes no fueran igual de delincuentes, ya sea por explotadores, por timadores, por asesinos también, por defraudadores, por rateros en general pues; juntar unos mil milloncitos de dólares no habla de una actitud noble, trabajadora, síntoma de honestidad, bondad, o tenacidad.


Abro mi cuenta para revisar mi correo electrónico, la cual ignoro por que sigue siendo de AOL y con pompos y platillos me pregunta si deseo ser millonario de la noche a la mañana, como todo hombre inmerso en la actual crisis económica, me emociono y continúo leyendo para saber que tengo que hacer, y el anuncio me conduce a algo de lo más sencillo, simple, más fácil que el Melate, la Lotería, o el Bingo, entregar a las autoridades a los dos narcotraficantes mexicanos más perseguidos, ¿y luego? ¿nada más eso?


Hoy día hasta los narcotraficantes son otros, todavía recuerdo como en la década de los años ochenta Caro Quintero propuso que le dejaran libre y que él se hacía cargo de la deuda externa de nuestro país, y el famoso Don Neto tenía cara de campesino de la sierra negra poblana, con los surcos del paso de los años tatuados en el rostro; no habíamos llegado a los niveles de violencia, al desmadre del tejido social; por aquellos tiempos nos escandalizábamos con la idea de que México se Colombianizara, hoy aquel país sudamericano parece Disneylandia comparado con lo que sucede en tierra Azteca. Por lo menos, el otro miembro distinguido de Forbes, Pablo Escobar, luego de generar el desgaste del tejido social de su país, lo supo capitalizar e invertir parte de su riqueza en trabajo social, de ahí que hoy sea considerado un santo más, de los que salen en la famosa serie de TV-Azteca, “Cada quién su santo”.


Los pachecos del mundo se juntan, se reúnen, no terminan de entender estos tiempos, los símbolos que se van reacomodando, los límites entre una y otra postura moral, social, sexual, existencial, la vida a penas comienza y los fantasmas siguen su ronda, total, mañana despertaremos con la noticia de que el osito panda se ha reproducido por quincuagésima ocasión.

 



 
 

 

 
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