El cajón del desastre


Fritz Glockner

27/07/2009

¿Y SI CAE?


La idea de salir con el número correcto de la lotería siempre ha sido una de las grandes ambiciones de todo ser humano de los tiempos recientes. ¿Acaso no hemos soñado con esa opción? ¿A quién no se le ha antojado hojear el periódico y constatar que el número impreso en el papelito que se adquirió con tanta ilusión se repite en la página impresa del diario anunciando que es el ganador del premio mayor? Para los españoles la ilusión ha comenzado desde hace ya un par de semanas, en las que se ha puesto a la venta el sorteo para la Navidad, que sería como uno de los tradicionales sorteos para comprar ilusiones, ganas, anhelos, y hasta chaquetas mentales, por qué no…


La crisis económica hace más susceptible la compra del cachito ilusorio, del papelito que podría, tal vez y resolver los problemas económicos, existenciales, sexuales, de salud, la angustia de seguir en el paro (como dicen acá), en el pinche desempleo como decimos por allá, de hacernos de aquellos bienes materiales que tanto hemos deseado, de mandar a freír espárragos al patrón jode el sueño mañanero, de asegurar un futuro prometedor, de ayudar a los parientes en desgracia, de ser los envidiados del barrio.


En España la tradición marca que el sorteo de la lotería en Navidad es el más grande sorteo, muchas empresas regalan como incentivo a sus trabajadores un cachito, otros más se han comenzado a organizar para ir a obtener el número de la suerte, los hay quienes nunca han comprado y ni siquiera lo van a hacer este año, pero también se imaginan lo que se sentirá recibir diez millones de euros por un pedazo de papel.


Mientras miro la suspicacia con la que los españoles han comenzado a ver el futuro apostado en el sorteo navideño, también me llevare un cacho, total, nadie sabe si pudiera ser yo el afortunado en embolsarme uno que otro euro.


Por último el cajón del desastre tuvo la oportunidad de ser testigo de la magna exposición que se ha montado en el museo nacional de arte de Barcelona sobre las fotografías del primer fotoperiodista de guerra Robert Kapa y su esposa Gerda Taro, la cual falleciera en plena guerra civil española, cuando las fuerzas republicanas huían del avance fascista y un tanque republicano sin darse cuenta le atropelló.


Dicha exposición tiene además la importancia en el sentido de que por primera ocasión se exhiben las fotografías que estuvieran perdidas por más de seis décadas, guardadas en una maleta, Kapa abandona su archivo en 1940 en Paris, cuando los nazis hacen su entrada en la ciudad luz, y es el ayudante de éste el que se hace cargo del archivo, entregándoselo a un ciudadano chileno para que de alguna manera lo haga llegar a América, de manera aún misteriosa dicha maleta termina en manos del General mexicano Javier Aguilar González, quién se desempeñara en ese entonces como embajador de México en Francia, el cual fallece en 1971 en la ciudad de México y sus pertenencias junto con la maleta mencionada pasan a manos de una amiga de éste, la cual a su vez le hereda todas sus pertenencias y las del General al fallecer en el año de 1997, éste sobrino dedicado al cine en México tiene la curiosidad de comenzar a auscultar la herencia recibida y oooooooooohhhhhh sorpresa, que ahí estaban los negativos del trabajo del fotógrafo más importante de la guerra civil española.


Ahora si que la lotería cayo en blandito para la historia del fotorreportaje mundial, luego de más de una década de negociaciones, el trabajo del que arriesgara su vida a cada instante en diversos frentes de batalla como la ya mencionada guerra civil, la guerra entre China y Japón, la segunda guerra mundial o la guerra en Vietnam, lográndose reunir al fin, esas angustiantes imágenes de los hombres destrozándose entre sí.


De loterías y testimoniales fotográficos, espero que en el cajón del desastre no se pierda esa clásica foto del soldado republicano que cae abatido por un disparo en la guerra de Murcia y que se convirtiera en la clásica imagen del enfrentamiento entre los españoles, así como tampoco se vaya a extraviar el cachito de ilusión representado en la lotería de navidad, total, en una de esas y cae entre nosotros, ¿no creen?

 



 
 

 

 
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