El cajón del desastre


Fritz Glockner

28/01/2010

LA OVACIÓN


A Gloria se le ocurrió la genial idea de sugerir que los asistentes a las cien representaciones de la obra “Soy mi propia esposa”, interpretada magníficamente por Héctor Bonilla, volvieran a ovacionar de pie un par de veces más, luego del arrojo con el cual el difícil público congregado el sábado pasado se entrego con el vitoreo en cuanto concluyó la representación, para que así se lograran cumplir no sólo cien funciones, sino también lograr las cien aclamaciones de pie, ya que según el productor Juan Torres de las cien puestas en escena se habían logrado con esta noventa y ocho ovaciones; pero no, Gloria ni siquiera se lo externo a Napoleón, quien de inmediato hubiera actuado en consecuencia.


El teatro Rafael Solana se vio colmado, la convocatoria de los compañeros actores de Bonilla, procedentes de todas las generaciones, las televisoras, los colores, las sensaciones, los gustos, los géneros,  tal vez y provoco al nerviosismo del actor quien en un acto extraordinario representa en escena nada más y nada menos que a 35 personajes diferentes: desde el escritor homosexual, el coleccionista travesti Charlotte Von Mahlsdorf, la madre de éste, el conductor de televisión, el agente del servicio secreto nazi, y muchos más hasta sumar el total antes mencionado, entre personajes femeninos, masculinos y de preferencias sexuales de toda índole.


Cecilia convertida en Paty Chapoy de la CONASUPO se puso a pasar lista de los artistas presentes, el arribo de Carmen Aristegui provocó carreras entre los periodistas, quienes deseaban obtener más una declaración de la periodista que de los propios actores y actrices ahí reunidos; la develación de la placa estuvo a cargo de la conductora y de la cantante Eugenia León, la primera no dejo pasar la oportunidad para hacer un llamado a la concordia, la tolerancia y la convivencia en nuestro país a partir de las diferencias que se han manifestado entre la iglesia católica y los legisladores del PRD, luego de la aprobación de la ley para que los homosexuales puedan contraer matrimonio y adoptar hijos.


Tema que además se prestaba de sobre manera gracias al contenido de la obra; donde un sobreviviente de la segunda guerra mundial logra resguardar una colección de diversos aparatos de fines del siglo XIX y principios del XX, además de que también sabe enfrentar con valentía su opción por ser travesti frente a los acosos nazis primero y del sistema comunista de la Alemania Oriental luego.


La trama se va complicando al conocerse que éste sostuvo cierto tipo de colaboración con la policía secreta nazi, motivo por el cual es apresado otro coleccionista, y los homenajes y las medallas otorgadas luego de la caída del muro comienzan a cuestionarse, así como también su calidad humana.


Obra basada en un acontecimiento real, escrita magistralmente por el dramaturgo norteamericano Doug Wright, quien estructuró la obra teatral a partir de sus encuentros, entrevistas e intercambios epistolares con Charlotte, además de documentos, archivos y notas sobre el caso; tema que hoy más que nunca toma vigencia en nuestro país.


Se me ha informado que la obra ya se representó en nuestra ciudad, ojalá y que pronto regrese, porque sin duda es de esas representaciones de las cuales uno sale cuestionando muchos signos y símbolos de la realidad, y más aún en un país como el nuestro que está generando más debates que nunca; si vuelve realmente no vayan a permitirse la locura de no asistir.


Puf, que maravilla, no haber escrito sobre política, declaraciones de políticos, situaciones económicas, destapes partidistas, fiestas de cumpleaños chafas, violaciones a los derechos humanos y otras alegorías cotidianas.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas