El cajón del desastre


Fritz Glockner

31/08/2009

¿FESTEJAR?


Cuando estamos a punto de ponernos nuestros trajes de China Poblana, de Pípila, de Insurgente, así como también desempolvar los de Adelita y el de Villa con cartucheras y todo, resulta que para la Secretaría de Educación Pública la historia siempre no sirve, no interesa, no es necesaria, se le considera pues, como una pinche mentira del pasado, y por lo tanto el Secretario y Subsecretario de tan digna institución optaron por desaparecer, borrar, ignorar, ocultar dos acontecimientos menores de nuestro pasado, ¿cuáles? Pudieran parecer menores, pudiera pensarse que se trata de dos detallitos bobos, tal vez de algunas imprecisiones circunstanciales, pero resulta que no, que los nuevos libros de texto de historia patria de sexto de primaria ya no cuentan con la narración de la conquista y la colonia.


¿Qué paso luego de 1492? ¿Quién es entonces ese tal Hernán Cortés que en todas partes lo pintan de malo? ¿Por qué se le ocurrió al curita ese de apellido Hidalgo agitar las campanas y convocar a la revuelta? ¿Cómo entender eso del mestizaje? ¿Es la Nueva España esa tienda de ropa que está en el centro de la ciudad? Estas y otras preguntas más se podrán hacer desde ahora los niños de nuestro país, sin comprender bien a bien entonces que carajos pretendemos festejar a partir del próximo año ¿Bicentenario de qué? ¿Para qué? ¿Centenario de quién? ¿Por qué?


Es curioso que una vez más nuestro pasado se ponga a debate, que las autoridades en turno pretendan modificar, cambiar, distorsionar lo que conocemos como pasado histórico y se intente dar otro tipo de medicina amnésica a la memoria colectiva; recordemos los tiempos de cuando Zedillo era el responsable de la SEP con Salinas en los Pinos y se generó gran debate por que los libros de historia de ese entonces habían borrado del mapa a los niños héroes, al Pípila y se había insertado una visión muy cómoda sobre los acontecimientos del pasado.


Sin duda pues, el poder político ha descubierto que la historia amenaza y puede cuestionar el presente, que no se trata sólo de una visión romántica, heroica y simplona de los tiempos de atrás, sino que en las condiciones en las que se encuentra nuestra realidad, el conocimiento, la comprensión y asimilación de la historia, bien puede generar convulsiones poco favorables a los intereses de las actuales clases políticas del país, y peor aún con la derecha insertada en pleno corazón del estado mexicano.


Sorprendente pretender ignorar dos acontecimientos que dieron origen al actual estado nacional mexicano, de pronto pareciera entendible desde las entrañas del poder el que se evite reconocer la existencia de la mal llamada guerra sucia de las décadas sesentas, setentas y ochentas del siglo XX, porque eso ha permitido la perpetuación de los actos de impunidad, la violación a los derechos humanos, el encarcelamiento, la desaparición forzada y el asesinato de todo tipo de opositores al régimen político, pero consentir la ignorancia de dos eventos tan trascendentes para la identidad nacional, más aún al cinco para las doce del inicio de los festejos patrios más representativos de la historia nacional, es como de risa loca.


Peor aún, no sería descabellado asociar con este penoso acto, los encabezados que han estado publicándose durante toda la semana pasada en el sentido de los grandes riesgos que hoy por hoy se corren en nuestro territorio de un posible brote social, desde hace ya diez años he venido declarando en diferentes foros, conferencias, entrevistas, sobre esta posibilidad, y lo he comentado como especialista dentro del análisis de los movimientos armados en nuestro país, y claro, siempre he sido visto como un pregonero del infortunio, como un loquito que no reconoce los avances de la situación nacional, y tal vez todos aquellos que me han calificado como tal tengan razón; lo desconcertante hoy, es que quienes han declarado sobre las posibilidades de estallidos sociales han sido la iglesia, legisladores recién estrenando curules, la propia cabeza de la SEDESOL, otros intelectuales, incluidos algunos sectores empresariales, no así los congregados en el reducido club de hombres de negocios, cuyo líder insiste en gravar con impuesto alimentos y medicinas, ridículo pues que no sienta el temblor y lo peor que ni siquiera se hinque a rezar.


No tendría sentido ya repetir las declaraciones que se han venido vertiendo de parte de los altos funcionarios de la SEP para justificar su estupidez, así como insistir en que la derecha siempre ha sido bastante más que ignorante, o que la complicidad entre PRI y PAN está trastocando todas las fibras de una sociedad por demás desgastada, harta, empobrecida y con altos niveles de resentimiento.


Sin duda se le está dando la razón a Fidel Castro cuando declarara en la década de los años noventa del siglo pasado, que los niños mexicanos conocían mejor al ratón Miguelito que al mismísimo cura Hidalgo.

 

Ojalá y que todos tengamos la conciencia plena de que en el año de 2010 se están cumpliendo 200 años del inicio de la creación del estado nacional, y que también coincide con el cumpleaños número 100 de la primera gesta social del siglo XX, que sentó las bases de una nueva restructuración social, nacional, política y económica, que luego se pervirtió con o sin la visión del mismísimo General Calles, pero sin duda habría que festejar ese cumpleaños ¿o no?

 



 
 

 

 
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