La Quintacolumna


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La traición de los 10 millones de pesos  

Nadie se lo hubiera imaginado de aquella mujer: tímida, menudita, tartamuda, inocente, ignorante del hambriento mundo de la política aldeana, ahora, después de tres años como presidenta del PRD estatal, fuera capaz de darle una puñalada por la espalda a quien la sacó de su chamba de pediatra de medio tiempo: la mano que mece la cuna en el PRD, Luis Miguel Barbosa.


María Elena Cruz Gutiérrez rompió con la corriente de Nueva Izquierda, mandó al diablo a su tutor y desde lo oscurito tejió una red de complicidades con el líder estatal de Convergencia, Juan José Espinosa Torres.


Fue así como en plena convención, Barbosa comprobó los rumores que se negaba escuchar, a creer: que María Elena y el niño Naranja se habían repartido el partido, y por ende, las candidaturas a sus espaldas.


Demasiado tarde para actuar y contraatacar.


Barbosa tragó camote: sus votos en la convención no le alcanzaron. Las conciencias estaban compradas ya.


Y no fueron nada baratas: en total, 10 millones de pesos.


¿De dónde salió tanto dinero de un partido en donde se ahorra hasta el papel de baño?


Buena pregunta.


El hilo conductor llega al terreno azul.


Pero la historia tiene un principio:


El 21 de julio era el último día para que el PRD tomara la decisión de apostarse por una coalición con Convergencia y el Partido del Trabajo.


A Barbosa no le habían convencido el discurso de José Juan: pedía demasiado.


Así que Nueva Izquierda tomó la decisión de no apoyar la coalición.


Sobre todo porque Barbosa se enteró al investigar al adversario que el Niño Naranja presumió de sus alcances en el estado. Tenía que hacerlo si quería asegurar un futuro en su partido a nivel nacional que lo rescate del desempleo que está a punto de sufrir, después de la diputación.


Lo malo no es regodearse, sino mentir: resulta que si Convergencia compitiera en las elecciones del 11 de noviembre, sus resultados a duras penas llegarían al 1 por ciento, lo que significaría perder su derecho a colocar una diputado por la vía plurinominal: de ahí la urgencia de Juan José Espinosa por amarrar una alianza con el PRD y asegurar el futuro político de su partido.


Por eso, Barbosa consideró innecesario incluir a Convergencia en los planes del PRD.


María Elena no estuvo de acuerdo.


De la noche a la mañana, dejó de asistir a las reuniones del partido, a las que asistían la delegada nacional, Verónica Juárez; el secretario de Organización, Erick Cotoñeto, la secretaria de Asuntos Electorales, Dula Larios, y la secretaria de Prensa y Propaganda, Ruth Castro, así como Barbosa.


Antes, el 18 de julio, el CCE convocó a una sesión extraordinaria: el Comité Municipal solicitó al Estatal que tomara la decisión sobre la coalición. El 21 de ése mes, el Comité daría su veredicto.


Se suponía que no habría problemas: Luis Miguel, a través de Nueva Izquierda, controla 11 de los 21 miembros.


Pero la sorpresa fue cuando en plena votación, María Elena emitió su sufragio: a favor de la coalición. Lo mismo hicieron Reina Orozco, secretaria de Asuntos Electorales; Estela Juárez, secretaria de Finanzas (cuñada de María Elena, por cierto) y Julián Rendón, secretario de Organización. Estos 4 votos provocaron que los resultados revirtieran la tendencia usual.


Barbosa cayó en la cuenta que sí era cierto que, a sus espaldas, María Elena sostenía reuniones desde hace meses con Juan José para operar conjuntamente la elección de candidatos al interior del estado.


Juan José, sabedor del carácter explosivo de Barbosa, mandó a llamar a la policía, la cual esperó paciente afuera del recinto.


Pero los de Nueva Izquierda cuidaron las formas: ya nada podían hacer.


¿El resultado?


Una jugada exitosa para el Niño Naranja y María Elena:

 

1.- El PRD acepta ir en coalición con Convergencia en el próximo proceso electoral.


2.- El porcentaje de votación entre los dos partidos se repartirá así: 65 por ciento PRD, 35 por ciento, Convergencia. En pocas palabras, el partido naranja asegura superar el 2 por ciento de votación mínima que requiere para reclamar una posición plurinominal en el Congreso.


3.- Y no sólo eso: Convergencia asegura la segunda posición pluri, es decir, un diputado seguro.

 

Por supuesto que a María Elena, lo único que le espera después de su traición es la guillotina. Barbosa espera que la mujer camine por su propio pie y renuncie a la presidencia del partido, de lo contrario, es un hecho que María Elena deberá irse.


Incluso, desde aquel fatídico 21 de julio no se ha aparecido por su oficina.


Sabe su pecado.


Claro que su cabeza tuvo un precio. Y no fue barato: 10 millones de pesos.


¿De dónde sacó el Niño Naranja tal cantidad?


Pocos pueden darse el lujo de comprar conciencias.


Las huellas del delito nos llevan hasta el partido azul.


No es paranoia: la casualidad no existe cuando el nombre que está anotado en primer lugar en la lista de plurinominales de Convergencia es Eukid Castañón.


¿Y de quién es operador y fiel amigo Eukid?


¿Ya ve como no es paranoia?


Nombrar a Rafael Moreno Valle es una posibilidad, ¿no?

 

PRD buscará a Gabriel Hinojosa

El exrector de la UDLA, Enrique Cárdenas anda piensa y piensa, y da largas y largas a la propuesta que le hiciera hace 15 días Luis Miguel Barbosa para convertirse en el abanderado del PRD a la presidencia municipal de Puebla.


Tal vez haya noticias esta semana.


Sin embargo, también puede haber otras: gente de Barbosa buscó el celular de Gabriel Hinojosa.


La llamada pronto llegará al exedil panista y candidato malogrado a la alcaldía del Partido Alianza Social.


La lista se engrosa: el economista Jaime Ornelas Delgado, el exrector Enrique Cárdenas y ahora, Gabriel Hinojosa, aunque el perfil de Cárdenas y de Hinojosa (sobre todo de éste último) desentone con las siglas PRD.


Es obvio que la desesperación llegó a los aparejos.


No hay cuadros, no hay candidatos, no hay propuesta, ni rumbo.

 

PAN, en búsqueda de candidata

En el PAN, el Distrito 3 sigue huefanito.


Se espera pronto la designación.


Se barajan tres nombres: Verónica Sánchez Agis, apoyada por Francisco Fraile; Lupita Hinojosa Rivero, quien perteneció a la fallida planilla de regidores de Ana Teresa Aranda, y aunque es una mujer respetada en la farándula panista y cuenta con muchos simpatizantes que alientan su candidatura, Lupita anda remilgosa y no le convence la idea. Anda ciscada de la política.


El tercer nombre es María Carmen Díaz Amador, la brillante mujer de los microchangarros con Vicente Fox.


Pero ha surgido otro nombre: Cecilia Espino. Fue suplente en la diputación federal por el distrito 6 con Roberto Ruiz Esparza y después aceptó ir al matadero como candidata a la presidenta municipal de Izucar de Matamoros, aunque entregó excelentes resultados al remontar la votación del PAN en esa zona altamente priísta.


Su hazaña espera ser recompensada.


Actualmente trabaja en la delegación de Sedesol.


Toño Sánchez Díaz de Rivera y Humberto Aguilar Coronado coinciden en apoyarla.

 

 

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