Los Conjurados


Erika Rivero Almazán

 

Retrato hablado de un Cabildo


Bartlistas, zavalistas, dogeristas, agüeristas, son las corrientes a las que pertenecen los futuros regidores del PRI en un ayuntamiento sui generis: por primera vez, un alcalde (en esta ocasión, alcaldesa) estará al frente de un cabildo en donde todos sus integrantes son fieles a otros líderes políticos de su partido.


Blanca Alcalá Ruiz inicia su administración sin el resguardo de un equipo propio, y esto incluye al cabildo: ninguna posición es suya.


Peor aún, los próximos regidores provienen de grupos antagónicos que ya empiezan a exhibir sus diferencias: para empezar, nadie aprueba la unción de René Sánchez Juárez (bartlista) como el coordinador de la bancada priísta de regidores y presidente de la Comisión de Gobernación, sobre todo los zavalistas y dogeristas y agüeristas.


Y por otra parte, son tres quienes se disputan la presidencia de la comisión de hacienda: Humberto Vázquez Arroyo, Enrique Chávez Estudillo (ambos dogeristas) y Gerardo Mejía (zavalista).


Blanca Alcalá deberá lidiar y dirimir estas diferencias, así como fabricar un liderazgo que todavía no existe.


Aquí, un retrato hablado pormenorizado para identificar quién es quien en la bancada priísta de regidores.

 

            1) Rene Sánchez Juárez, líder de la FROC CROC en el Estado.

 

Clasificado en la política estatal como uno de los eternos líderes charros, al frente de la Croc, fue vetado en los primeros años del gobierno marinista, y se hoy vuelve a recuperar sus antiguos fueros fue gracias a la negociación existente entre el exgoberandor Manuel Bartlett y Blanca Alcalá Ruiz.


El rechazo de Mario Marín para Sánchez Juárez tiene una explicación: era el último año de Melquiades Morales y René Sánchez organizó el primer acto político a favor de Mario Marín como aspirante a la gubernatura.


Melquiades llamó a René y en la íntima intimidad le confesó que se estaba equivocando: el gallo no era Marín, sería Germán Sierra. El líder croquista redefinió su estrategia y en adelante se convirtió en uno de los fieles apoyos de Sierra Sánchez. La rueda de la fortuna le jugó las contras, y tal gesto jamás pudo ser borrado del recuerdo del ahora gobernador.


Ahora, una vez anunciada oficialmente su liderazgo en la bancada priísta de regidores, los zavalistas, agüeritas y dogeristas lo rechazan: no piensan seguir las órdenes de un bartlista. De ahí el constante golpeteo en los medios de comunicación en donde exhiben las corruptelas de quienes forman parte de su equipo: por ejemplo, la denuncia por acoso sexual que hiciera una joven estudiante de la Buap en contra de Carlos Ramé.


El liderazgo de René Sánchez Juárez deberá ser reconstruido con las cenizas de un pasado turbio.

 

            2) Julian Haddad Férez, empresario textil.

 

Hasta que la revolución le hizo justicia. Julián Haddad fue el eterno candidato a todo: a una diputación local, a una federal, a la presidencia del PRI Municipal, candidaturas por las que apostó todo y perdió todo, incluyendo el incondicional respaldo económico al partido.


Ahora, después de perder nuevamente la posibilidad de alcanzar una diputación local en la ciudad por el distrito 1, Javier López Zavala lo rescata del desprestigio para acomodarlo en una posición privilegiada en la planilla de regidores de Blanca Alcalá.


Hoy, por fin, será regidor un hombre de pobre trayectoria política, cuyas empresas textiles están a punto de la quiebra. Al alcanzar esta posición, aceptó vender su alma: Julián consultará cada paso con su mentor, su salvador político: Zavala.

 

            3) Enrique Chávez Estudillo, exsecretario de Administración del Ayuntamiento de Puebla

 

Es la carta más fuerte de Enrique Doger en el próximo ayuntamiento. Será su voz y su voto. Estudillo fue particular, secretario de administración y estuvo a punto de convertirse en diputado local, sin embargo, la negociación del aún alcalde con el gobernador no le alcanzó para impulsar a uno de sus incondicionales. Mejor conocido como ‘Kio’, es una de las promesas del dogerismo y su lugar en el cabildo es sólo la punta del iceberg: la intención en llevarlo a pujar por una candidatura a una diputación federal en el siguiente proceso electoral.

 

            4) Gerardo Mejía Ramírez, ex director de Participación Ciudadana del Gobierno del Estado.

 

La muerte del diputado federal, Mario Mendoza, sorprendió a Javier López Zavala, quien veía en el joven político como su representante en el Congreso de la Unión, así como uno de sus discípulos más cercanos para seguir apoyando. Ahora, ese lugar fue ocupado por Gerardo Mejía, su asistente en la secretaría de Gobernación a quien depositó toda su confianza, tanta, hasta para asignarle las tareas más discretas.


Es por eso que Zavala puso la carne en el asador para apoyar a Mejía en un lugar envidiable en la lista de regidores. Este gesto de confianza tiene una historia: en los tiempos en que Mario Marín era alcalde, Zavala fue señalado por actos de corrupción al frente del DIF Municipal. Para limpiar la imagen de Zavala y asegurar su candidatura a diputado local por el distrito 3 (fue el único priísta que ganó en la ciudad), Gerardo Mejía aceptó servir de conejillo de indias y admitir que el déficit financiero provenía del programa que él dirigía, denominado Fuerza Joven. 


Tal acción de fidelidad ganó el corazón de Zavala para siempre.

 

            5) Soraya Córdoba Morán,  doctora y  líder de Antorcha Campesina en el Municipio de Puebla

 

No hay mucho que decir de esa mujer: hermana del líder nacional de Antorcha Campesina, Aquiles Córdoba, y esposa del representante estatal de esta organización, Juan Celis, será la voz en el Cabildo de Antorcha Campesina. Hará lo que le digan que haga su hermano y su esposo.

 

            6) Lydia López Aguirre, ex directora del Instituto Municipal de las Mujeres.

 

Por supuesto que es una carta de Enrique Doger, quien la apoyó sin éxito para lograr la candidatura por una diputación local en el distrito 2. Fue por eso que fue relativamente sencillo para el presidente municipal colocarla en uno de los primeros lugares de la lista de regidores. Reconocida en el ámbito político por ser víctima del mal del chapulín, López Aguirre está acostumbrada a saltar de grupo político en grupo político, haciendo y deshaciendo acuerdos dependiendo a sus conveniencias.


Fue incondicional de Víctor Manuel Giorgana en los tiempos de que éste fungía como presidente estatal del PRI y la nombró secretaria de Gestión Social. Cuando Giorgana se vino abajo saltó al equipo de Rafael Moreno Valle en sus tiempos de aspirante a la candidatura a la gubernatura, pero cuando a Moreno Valle se le escapó de las manos esta posibilidad, recurrió al refugio de Enrique Doger.


Es seguro que en el próximo trienio, Lydia jure lealtad incondicional a Blanca Alcalá.

 

            7) Gonzalo Torres Chetla, obrero.

 

Un completo desconocido que ni estuvo presente en los actos de campaña de Blanca Alcalá. A Gonzalo Torres se le identifica como marinista sin grandes capacidades políticas.

 

            8) Fernando Ariza de la Fuente, líder juvenil y presidente del Consejo Nacional de Gente Nueva.

 

Identificado en sus inicios con la derecha poblana y con el PAN, Fernando Ariza es un joven talentoso, reconocido a nivel nacional gracias a su poder de relacionarse. Como líder estatal, y después nacional de Gente Nueva, tuvo la oportunidad de rozarse en el mundo empresarial y de la farándula. El poder de convocatoria con los sectores juveniles fue lo que atrajo a Javier López Zavala, y de inmediato lo invitó a participar en su proyecto político.  Le prometió una posición en el ayuntamiento y convenció a Alcalá para que lo aceptara.

 

            9) Jovita Trejo Juárez, trabajadora del sector obrero automotriz.

 

Fue rotundo error político de los priistas. Una posición tirada a la basura. Esta es la historia: Enrique Doger convenció a Alcalá de que su administración debería de entregar una posición al sindicato de la Volkswagen. En un acuerdo con José Luis Rodríguez, el entonces líder sindical promovió a Jovita Trejo, una sencilla obrera sin pretensiones intelectuales, ni profesionales, ni políticas.


La mala noticia fue que José Luis Rodríguez no fue reelegido como líder sindical, y por tanto, la regiduría de Jovita fue un cartucho quemado. Se regaló una regiduría a una don nadie.

 

            10) Guillermina Hernández Castro, ex integrante de la dirección jurídica del Ayuntamiento.

 

Esta mujer es una posición negociada con el verdadero poder tras el trono del sindicato del ayuntamiento de Puebla, Israel Pacheco, y con Javier López Zavala.

 

            11) Lilia Vázquez Martínez, catedrática de la Universidad Tecnológica de Puebla y de la Benemérita             Universidad Autónoma de Puebla.

 

Fue recomendada ampliamente por el rector Enrique Agüera Ibañez, quien aceptó la invitación de Blanca Alcalá para que el nuevo cabildo llevara un representante de la BUAP.

 

            12) Alejandro Contreras Durán, representante jurídico de la CROM.

 

Es su único mérito: el haber alcanzado ser nombrado el abogado de la CROM. Antes de eso, no llevaba ninguna medalla política. Impulsado por la burbuja marinista, lleva la consigna de frenar al líder croquista René Sánchez Juárez, cosa que se le hará sencilla por la añeja rivalidad entre la Crom y la Froc- Croc.

 

            13) Roberto Juan López Torres, profesor.

 

Siempre simpatizante marinista, López Torres es considerado líder vitalicio del SETEP y una persona muy allegada al gobernador, al grado de que su hijo, Roberto López, fungió como secretario particular de Mario Marín durante el primero año de su administración. Fue a través de este personaje mediante el cual el marinista abrió una franca batalla contra el sector magisterial lidereados por el SNTE y Leticia Jasso.

 

            14) Humberto Vázquez Arroyo, presidente del Comité Directivo Municipal del PRI.

 

Rechazado por la burbuja marinista, encontró refugio en el trienio de Enrique Doger, en donde compartió la política municipal con sus aliados de toda la vida (Omar Álvarez Arronte y Javier Casique, llamados coloquialmente, los tres alegres compadres), sin embargo, al considerar Humberto Vázquez Arroyo que el alcalde no apoyaba sus aspiraciones políticas, rompió relaciones con el edil, y trató de negociar una regiduría en una de las primeras 5 posiciones. 


No tuvo éxito.


Al contrario, Blanca Alcalá tampoco apoyó sus deseos y a lo máximo que pudo llegar fue a ocupar el penúltimo lugar en la lista, lo que encrispó al presidente del PRI Municipal por considerar que Alcalá perdería seguramente las elecciones y esta posición no le aseguraba la continuación de su carrera política. Fue por eso que se negó a entregar la presidencia del PRI a cambio de una posición en el ayuntamiento de Puebla.


Ahora ya fumó la pipa de la paz con Doger, y sin embargo, le está resultando imposible ser considerado presidente en la Comisión de Hacienda. Lo más seguro es que alcance la de Seguridad Pública, y no más, así como sea destituido de la presidencia del PRI Municipal. Se espera la llegada de una mujer.

 

            15) María Eugenia Mena Sánchez, académica de la Universidad Iberoamericana.

 

Curiosamente, Mena Sánchez representa la única posición que pidió Blanca Alcalá. Una entrañable amistad que ahora gozará de una posición privilegiada.




 
 

 

 
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