Los Conjurados


Erika Rivero Almazán

 

La traición intoxica a la disidencia panista


Con la sorpresiva renuncia de Miguel Ángel Dessavre Álvarez como candidato a la presidencia del Comité Municipal del PAN y la ventaja automática que adquiere su opositor, Bernardo Arrubarrena García, la historia de la ultraderecha poblana se repite: la disidencia se intoxica con su propio veneno y el Yunque se fortalece.


Comprobado está que sin una estrategia, una propuesta y sin un plan de acción inteligente, sólido, difícilmente la oposición al sistema que controla al PAN podrá vencer en alguna batalla en contra de la Organización.


Cuando es la frustración, la venganza y el discurso contestatario el emblema único de su cruzada, los resultados serán los mismos: una mente obnubilada por un veneno que termina por contaminar a todos sus integrantes.


ES por eso que personajes como Héctor Montiel, Luis Paredes, Jaime Aureoles, Gustavo Guevara, Jesús Encinas, Genaro Ramírez, Jorge Saldaña, Alejandro Tlacuahuac Violeta Lagunes, Eduardo Covian, Pedro Plaza, Eduardo Louvier (los cuatro últimos desistieron respaldar a Dessavre en la última semana), líderes que alguna vez vivieron algún tiempo de gloria, ahora nuevamente están sumidos en una guerra sin propósito.


Y es que atacar al Yunque no es un propósito en sí.


Apenas llega a deseo, a intención, cuando no se cuenta con el armamento mínimo indispensable para ir a la batalla.


La contraparte, se mueve diferente.


El único acierto de Bernardo Arrubarrena hasta este momento, considerado (y con razón) candidato del Yunque, ha sido su persistencia: un camino que, con todo y sus imperfecciones y accidente, sigue recorriendo con un solo objetivo: prometer un cambio  dentro de las filas del partido para abrirlo a la sociedad con el objetivo de ganar elecciones constitucionales.


Otro acierto: Arrubarrena no cae en la tentación de negar la existencia del Yunque, y por tanto, no reniega de él. Al candidato le queda claro que esto significaría mentir, y por tanto, restar credibilidad de su discurso.


Hoy la existencia del Yunque ya no está a discusión.


En cambio, abre el abanico de opciones para integrar a su causa a otras corrientes internas del partido, acción que al menos por ahora, sí ha demostrado: Gerardo Alfaro, Alberto Pérez Peña, Rubén Ramírez entre otros paredistas son ahora sus operadores, aunque ninguno de ellos rompió frontalmente con el exalcalde. Sólo dejaron en claro que no seguirán más su causa.


Anateresistas, frailistas, tigristas, morenovallistas (porque ya hay), paredistas y todos los istas son bienvenidos a su mesa.


Eso sí, sobran los desconfiados.


Y no es para menos: la historia escrito por sus antecesores (Pablo Rodríguez Regordosa y Pablo Montiel) está contagiado de cerrazón, soberbia y discriminación, características que afectan por default el proceso interno de selección de candidatos, y en consecuencia, los procesos electorales.


Así se explica los resultados catastróficos de las últimas elecciones, en donde el PRI ha vuelto a renacer con ímpetu, pese a los medianos resultados que el tricolor ofrece como gobierno.


Innecesario mencionar que Bernardo Arrubarrena tiene servida en charola de plata la asamblea municipal de este 20 de abril, en la que participará con el único competidor que le queda: Marco Antonio Ramírez.


El peligro sigue latente: que Arrubarrena ceda a la tentación de los anteriores presidentes del partido y que se posponga la renovación de un partido que urge de una apertura, modernización, competitividad e inclusión.


Si de verdad quiere otra vez ganar una elección en la Angelópolis.

 

¿Por qué renunció Dessavre?

 

La explicación es simple: Miguel Ángel Dessavre renunció a combatir en una guerra que no era suya.


Paradójico: se reveló contra los rebeldes.


Tarde (pero no demasiado) se dio cuenta de que estaba siendo utilizado, y recular fue una salida para tratar de enmendar el primer tropezón grave en su incipiente pero prometedora carrera política.


La ruptura de Dessavre con la disidencia se debió a la búsqueda de un objetivo diferente, y a la larga, irreconciliable.


Dessavre intentaba producir un cambio en la manera de dirigir al PAN: abrirlo a la sociedad, incluir a todas las corrientes, terminar con los caciques dominantes y convertirlo en un partido competente electoralmente.


Cosa curiosa, el discurso de Arrubarrena es idéntico, sólo que Dessavre habla desde una incómoda posición entre yunquismo y disidencia (no hay que olvidar que la privilegiada posición de regidor actual obedece a una negociación de coincidencias entre Genaro Ramírez, Toño Sánchez Díaz de Rivera y Los Pablos) y Arrubarrena lo hace arropado en el seno mismo de la ultraderecha.


Como sea, Dessavre tenía una propuesta, un ideal (como se es idealista a los 29 años).


Ese no era el propósito de la disidencia.


En palabras exactas de Luis Paredes el objetivo de su reintegración al mapa político del PAN era: “romperle la madre al Yunque”.


Y es que el exalcalde no fue discreto en sus intenciones y en las muchas pláticas de café que organizó con militantes panistas en esta temporada que ha permanecido en Puebla, en las cuales confesó abiertamente con todos sus interlocutores que la única intención de mandar a Dessavre era insertar el caos en el partido, aunque el precio fuera perder.


Desde una posición en la que no se tiene nada que perder, resulta ventajoso para el grupo este tipo de riesgos.


El único que perdía en este juego era Dessavre.


La finalidad era desestabilizar la asamblea municipal, hasta llegar al punto de que se declarara nula. De ahí la versión que dejaron a propósito correr los paredistas de que los Pablos iban a traicionar a Arrubarrena ya que el Yunque tratarían por todos los métodos de declarar nula la asamblea (posiblemente, a falta de quórum), por lo que recaerían en manos del CEN la designación del nuevo presidente del CM.


Sin embargo, la ola de las traiciones, la desconfianza y el desánimo empezó a asfixiar antes de tiempo de la disidencia.


La primera fue la diputada federal Violeta Lagunes, quien siendo una de las principales promotoras de Dessavre al comprometer el apoyo condicional de Rafael Moreno Valle para la causa, de manera inesperada, se contradijo y de buenas a primeras se deslindó.


El antecedente fue que Lagunes trató de pactar con Arrubarrena la secretaría general. Cuando Bernardo la rechazó, la diputada buscó esa misma posición con la disidencia, e incluso, su nombre junto con el Blanca Jiménez y Gustavo Guevara fue uno de los más fuertes para competir contra Arrubarrena.


Los siguientes en la lista fueron Pedro Plaza y Eduardo Louvier, quienes en rueda de prensa dejaron claro que ya no irían con la disidencia.


Tal vez la traición más dolorosa fue la de Héctor Montiel, Luis Paredes, Gustavo Guevara, Jaime Aureoles y Genaro Ramírez, quienes se comprometieron no sólo a impulsar su candidatura sino a ganar la contienda, prometiéndole los votos necesarios para tal empresa.


No fue así.


En cada junta prevista, poco a poco, fueron cancelando su presencia.


Hasta que la realidad inevitable alcanzó al regidor.


La juventud e inexperiencia de Dessavre lo imposibilitaron para tomar de manera independiente las riendas de su campaña, además de que la premura de la asamblea  presumía como imposible ir en la búsqueda de los votos necesarios.


Renuente a seguir sirviendo a los intereses que no eran los suyos, finalmente Dessavre renuncia.


Tal idea la empezó a maquinar a partir de dos momentos claves.


El lunes 7 de abril se llevaron dos entrevistas: en el programa radiofónico Clase Política de Ricardo Morales en ABC Radio, y en el noticiario nocturno de Fernando Maldonado en TV Azteca: el debate entre los dos aspirantes dejó entrever una guerra intestina entre yunques y disidencia, más que una exposición de propuestas.


La exhibición del regidor de cómo opera la ultraderecha en el partido, así como etiquetar a Bernardo como “yunque”, no gustó a los panistas líderes, los mismos que en su momento apoyaron a Dessavre para que hoy goce una envidiable posición de regidor, ganando 40 mil pesos más prestaciones de ley.


La ola de llamadas para recriminarle su conducta no se hizo esperar.


Tal reacción de quienes lo apoyaron, sumado al silencio de quienes se suponía sus aliados, puso a Dessavre en una crisis.


Fue por eso que al siguiente día, canceló de última hora su presencia en los programas radiofónicos de Raúl Zárate en ABC Radio y en la 1010 de AM con Enrique Núñez en Zona Cero.


Dessavre apagó su nextel, su celular y se aisló del mundo.


Por otra parte, Gustavo Guevara, supuesto incondicional del regidor, comentó en corto que la postulación de su amigo era una candidatura forzada, y que agradecía a su mentor Paredes que lo hubiera protegido al impedir que fuera él el candidato, porque checando cuentas, la asamblea municipal sería desastrosa para ellos, pero al menos, cumplirían con su cometido de inyectar caos y evidenciar nuevamente al Yunque, “simplemente no es la nuestra”, explicó Guevara.


Todavía en una entrevista que concedió Dessavre el viernes 11 de abril a Francisco Sánchez Nolasco para el periódico Intolerancia, advertía que iría con todo a la asamblea del próximo fin de semana, a pesar de los graves inconvenientes:“no es traición, la gente se da a conocer, ellos señalaron que me apoyaban, firmaron y ahora salen con otra cosa, ya que sólo muestran un billete falso, eso son y lo dicen sus actos. no me preocupa, todos ellos llevan pocos votos, Violeta tiene más votos en la página de yabasta.org que en votos de miembros activos, hay muchos”. “...de los que me apoyan, los fuertes son Héctor Montiel, Jaime Aureoles y Genaro Ramírez.” (Intolerancia 12 de Abril 2008).


Sin embargo, sí se registró una modificación total en su discurso cuando opina sobre el Yunque es un tema cerrado, no quiero profundizarlo, tuve cuestiones personales”.


Fue el sábado por la noche, en la íntima intimidad, como Dessavre tomó una decisión: salvar su nombre, evitar una masacre (su cabeza sería la primera que caería) en la asamblea, recuperar su posición en la geografía panista hasta donde sea posible (las heridas ya están abiertas. Quién sabe si sanen) y deslindarse de una guerra que jamás debió sumarse.


Porque no era la suya.

 

Alcalá enfrenta a sus fantasmas

 

El fuego amigo en el gobierno municipal tiene su cede en el despacho del líder sindical Israel Pacheco.


En otro intento de exhibir como ineficiente a la alcaldesa Blanca Alcalá, Pacheco está dispuesto a llevar su guerra personal, bajo el disfraz de la defensa de los trabajadores del municipio, a sus últimas consecuencias.


Para esto, amenazó con un paro general de labores si Alcalá no cede a su solicitud de incremento salarial de dos dígitos, aún con el resolutivo del Tribunal de Arbitraje Municipal que el pasado viernes que desechar el emplazamiento a huelga.


En un intento por calmar el ímpetu de Pacheco, la alcaldesa ofreció diálogo, mejoras en las prestaciones de los empleados (principalmente a las mujeres, como la creación de guarderías e incentivos para terminar los estudios de nivel primaria y secundaria).


La negativa de Pacheco fue rotunda.


¿Hasta dónde llegará el jefe de Pacheco? Porque la historia nos demuestra que Israel Pacheco no se manda solo: obedece órdenes directas del ahora secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala.


¿O ya se estará saltando las trancas?


Como sea, trascendió que Alcalá ya dio indicaciones precisas de operación: si Pacheco se niega al diálogo, la alcaldesa actuará.


Y ahora sí, como todo el peso de su puesto.




 
 

 

 
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